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Científicos confirman que el cerebro humano es cada vez más pequeño. ¿Está disociado el tamaño de este órgano de la inteligencia o realmente vivimos un proceso de involución?

A pesar de que muchos pensarían que la evolución de la humanidad es una constante ineludible —y que el crecimiento de nuestro cerebro es una prueba de ello—, lo cierto es que la realidad dista de estas afirmaciones, o al menos de una de ellas. Por un lado se ha comprobado que el tamaño del cerebro no es proporcional a la inteligencia desarrollada por el animal o la persona en cuestión, pero también es cierto que la inteligencia de ciertas especies parece tener alguna relación con sus dimensiones cerebrales.

Reflexiones en torno a este fenómeno se han revitalizado tras la confirmación científica de que el cerebro humano se encuentra en un franco proceso de encogimiento. El hombre de Cromagnon, que habitó en algunas zonas de Europa hace aproximadamente 25,000 años, ostentaba el mayor cerebro que haya poseído cualquier versión humana. En contraste, actualmente las personas tenemos un cerebro al menos 10% menor que el de nuestros lejanos ancestros.

Hasta ahora los investigadores no han podido determinar con precisión cuáles son las implicaciones de esta tendencia registrada a lo largo de milenios. Existen algunos que consideran que, contrariamente a lo que nuestro ego evolutivo ha supuesto a lo largo de la historia, tal vez en realidad estemos inmersos en un proceso de “estupidización”.  El científico cognitivista David Geary afirma que la complejización de nuestra sociedad, proceso acompañado por el surgimiento de múltiples comodidades, ha provocado que los individuos requieran de menos inteligencia para sobrevivir y que a causa de esto quizá la sabia naturaleza esté limitando nuestras capacidades.

En contraste con la postura de Geary, Brian Hare, antropólogo del Instituto de Ciencias Cerebrales de la Universidad de Duke, cree que el encogimiento de nuestro cerebro en realidad refleja una ventaja evolutiva. “Un cerebro más pequeño es una muestra de selección contra la agresión. Otra forma de decirlo es que aumenta nuestra tolerancia”, afirmó Hare en entrevista con NPR.

De acuerdo con esta segunda teoría, cuando una población experimenta este proceso de selectividad evolutiva para reducir su nivel de agresión, navega hacia la domesticación. Como ejemplo Hare cita los estudios que ha realizado con chimpancés y bonobos. Los segundos tienen un cerebro más pequeño y son mucho menos agresivos. Y mientras ambos tienen la habilidad cognitiva para resolver un rompecabezas, los chimpancés no pueden lograrlo si se trata de trabajar en equipo mientras que los bonobos sí acceden a la coordinación colectiva en torno a un objetivo compartido.

Pero más allá de la disyuntiva alrededor de las dimensiones cerebrales y su relación con un grado mayor o menor de inteligencia dentro de una especie, parece que esta discusión debiese ser aprovechada para detenernos un instante a reflexionar sobre la actual condición humana y en consecuencia contrastarla con momentos anteriores de nuestra historia.  Quizá la mejor variable que podríamos utilizar como criterio para evaluar objetivamente nuestra evolución como raza humana sea la calidad de vida. Y si analizamos objetivamente la circunstancias del escenario actual, la comparación parece no ser tan favorable.

Douglas Rushkoff, el lúcido teórico de los medios,  en su libro Life Inc enfatiza el hecho de que, contrariamente a lo que nos enseñan en la escuela, durante la Edad Media la población promedio gozaba de una mayor calidad de vida que la disponible hoy en día. Dice, por ejemplo, que la gente de la Europa medieval estaba mucho mejor alimentada que el promedio del actual Occidente. Pero, además, nuestros antepasados del medievo disfrutaban de una vida con menor estrés, mantenían una relación mucho más saludable con el entorno natural y, por si fuera poco, disponían de mucho más tiempo libre para dedicarse a actividades recreativas y familiares. Todos ellos factores que podrían sugerir una calidad superior de vida que la nuestra a pesar del paraíso artificial de lujos y comodidades que nos hemos esforzado por construir en la actualidad.

Tomando en cuenta lo anterior, y sumándole distintos factores que padecemos hoy como una decadente alimentación cuya calidad se ve cada vez más amenazada por el desarrollo de transgénicos y la inclusión de hormonas, un desarrollo tecnológico que invariablemente privilegia los objetivos bélicos, una sobredosis de estímulos culturales que parecerían destinados a confundir el espíritu, y el surgimiento de nuevas y sofisticadas enfermedades relacionadas a pésimos hábitos cotidianos que hemos adoptado como parte de un estilo de vida contemporáneo, lo cierto es que bien podríamos pensar que nosotros, los humanos, hemos sido capaces de construir con nuestra existencia un espectacular monumento a la involución.

Más allá de especulaciones, lo cierto es que ante la interrogante “¿Somos cada vez más estúpidos?” responder es tristemente difícil.

Con información de NPR

 

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¿Por qué los senos de las mujeres son cada vez más grandes?

Salud

Por: pijamasurf - 01/05/2011

Si has notado que tus pechos son cada vez más grandes, la respuesta no sólo está en la epidémica obesidad, también existe otro ingrediente para explicarlo: te suena la frase "alimentos con hormonas"?

Una de las principales marcas británicas de lencería, Bravissimo, anunció recientemente el significativo aumento de demanda por los sosténes de mayor tamaño durante los últimos meses. Incluso han tenido que lanzar un nuevo tamaño de brassiere, copa L, ya que las chicas de Reino Unido estan demandando tallas mayores pues las existentes les resultan incómodas. "Toda mujer sabe lo incómodo que puede ser cuando el tamaño de tu bra no es el adecuado. Los tirantes se encajan en tu piel dejando marcas rojas en tus costillas y tus hombros, y tus senos se desbordan de la parte superior. Tu ropa no te queda bien" afirma Terri Smith de 21 años.

De acuerdo con Bravissimo al menos el 60% de las mujeres que utilizan copa C deberían de estar usando la copa D o incluso un tamaño mayor. Y de hecho el personal de esta marca estima que las chicas británicas son en promedio 34E y no 36C como nos dice la supuesta estadística. Esto nos habla de que culturalmente las muejres con pechos grandes desearían, tal vez inconcientemente, tener pechos menores. Algo que llama la atención es que en la década de los cincuentas la mujer promedio utilizaba copa B y ello deja claro que las dimensiones han cambiado. ¿Pero cuál es la la explicación a este fenómeno anatómico?

La primera respuesta, más o menos obvia, apunta hacia la gordura. "La gordura se deposita en los senos de la misma manera que en las caderas. Actualmente estamos viviendo una epidemia de obesidad así que el incremento en las medidas de las mujeres no debiese ser muy sorpesiva" afirma el profesor Michael Baum, un experto en cáncer de mama. Sin embargo, parece que esta respuesta no es del todo suficiente, sobretodo si consideramos que aún las mujeres delgadas estan experimentando un aumento en el tamaño del pecho.

Al parecer, profundizando un poco más, la respuesta comienza a oscurecerse aún más,  y se perfila otro elemento significativo para explicar el fenómeno: las hormonas. la Dra Marilyn Glenville, una especialista en nutrición, advierte que no solo estamos hablando de gordura sino del incremento de los niveles de tejido en los senos. Actualmente el consumo o contacto de las mujeres con diversas hormonas, en particular el estrógeno, esta tergiversando la evolución anatómica de su cuerpo. Y en este sentido habría que revisar las cantidades de hormonas que actualmente incluyen una buena parte de los alimentos industriales. De hecho anteriormente ya se ha denunciado el que existen niñas que estan ingresando a la pubertad fisiológica desde los 7 años, un fenómeno que rompe con los patrones biológicos que manifestaba el desarrollo de la naturaleza humana. Por otro lado surgen casos como el de Lina Medina, la niña peruana que dio a luz con solo cinco años.

Así que si has notado que tus senos aumentan de tamaño a un ritmo poco natural, lo más recomendable sería que revisaras tu alimentación, procuraras los productos orgánicos y evitaras la comida pre fabricada y los alimentos chatarra. Al parecer se perfila como una obligación generacional el impulsar una conciencia alimenticia que desestimule las repugnantes prácticas que la industria de alimentos ha adoptado en los últimos años.