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La creadora de Persépolis murió este 4 de junio en París. Su trabajo cambió la forma en que generaciones enteras entendieron Irán, el exilio y la identidad

Marjane Satrapi, autora de Persépolis y una de las voces más importantes de la novela gráfica contemporánea, murió este 4 de junio a los 56 años en París. La noticia fue confirmada por su familia, que aseguró que falleció “de tristeza”, poco más de un año después de la muerte de su esposo, el productor Mattias Ripa.

Su nombre quedó ligado para siempre a Persépolis, la obra autobiográfica que permitió que millones de lectores entendieran la Revolución Islámica iraní, el exilio y la identidad desde una perspectiva cercana. Pero su legado fue mucho más amplio; Satrapi convirtió experiencias personales, memoria y política en historias capaces de atravesar fronteras.

La infancia que transformó en historias

Marjane Satrapi nació en 1969 en Irán, dentro de una familia progresista y políticamente activa. Su infancia estuvo marcada por la Revolución Islámica de 1979, los cambios sociales que llegaron después y la guerra entre Irán e Irak.

Mientras gran parte del mundo veía esos acontecimientos desde fuera, ella los experimentó desde casa. Restricciones sociales, persecución política y pérdidas familiares terminaron moldeando la obra que años después la convertiría en referente cultural.

A los 14 años dejó Irán y se mudó a Austria por decisión de sus padres. El exilio también marcaría profundamente su trabajo; sentirse entre dos mundos se convirtió en uno de los temas más presentes de su narrativa.

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¿Por qué Persépolis sigue siendo tan importante?

Publicada originalmente como novela gráfica, Persépolis cuenta su infancia y juventud durante los cambios políticos en Irán desde la mirada de una adolescente que intenta entender un mundo que cambia demasiado rápido.

Ese enfoque acercó la historia iraní a lectores que nunca habían profundizado en ella. Satrapi habló de política, sí, pero también de música, amistades, adolescencia, miedo y familia.

Sus ilustraciones en blanco y negro terminaron convirtiéndose en parte esencial de la experiencia: sencillas de mirar, difíciles de olvidar.

El legado que deja Marjane Satrapi

Aunque muchas personas la recuerdan principalmente por Persépolis, Satrapi también fue directora, guionista y una voz crítica frente a la censura y el autoritarismo. Su carrera se expandió hacia otros libros como Bordados y Pollo con ciruelas, obras donde volvió a explorar temas como la memoria, las relaciones familiares y la identidad; además, llevó parte de su trabajo al cine, consolidándose como una creadora que se movía entre formatos con naturalidad.

Su muerte llega en un momento donde las conversaciones sobre identidad, migración y libertad siguen vigentes. Quizá por eso su obra continúa encontrando lectores nuevos; porque más allá de la historia iraní, escribió sobre algo universal: crecer mientras todo alrededor cambia.


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Imagen de portada:  El informador