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La constelación del perro, la nueva película de Ridley Scott con Jacob Elordi y Margaret Qualley, llegará el 28 de agosto de 2026 con una historia postapocalíptica marcada por una pandemia, supervivencia y una misteriosa señal de radio

Ridley Scott lleva décadas imaginando futuros inquietantes y, a sus 88 años, sigue encontrando nuevas formas de volver a la ciencia ficción. Su próxima película, La constelación del perro (The Dog Stars), llegará a los cines el 28 de agosto de 2026 y desde su primer tráiler ya empezó a llamar la atención.

La cinta adapta la novela de Peter Heller y se sitúa en un mundo golpeado por una pandemia de gripe que acabó con buena parte de la humanidad. En ese escenario, donde lo cotidiano dejó de existir y sobrevivir se volvió la única rutina posible, Scott vuelve a un territorio que conoce bien, aunque esta vez con una historia que parece menos interesada en la catástrofe que en lo que queda después de ella.

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La historia de Hig

El protagonista es Hig, interpretado por Jacob Elordi, un piloto civil que ahora vive en una base aérea abandonada. Lo acompaña su perro y también Bangley, un exmarine al que da vida Josh Brolin. Entre ambos han levantado una existencia precaria pero funcional, hecha de vigilancia constante, comida racionada y una desconfianza que ya forma parte del paisaje. Todo cambia cuando una transmisión de radio interrumpe ese frágil equilibrio.

La señal llega desde algún punto desconocido y, con ella, aparece una posibilidad que parecía perdida. Para Hig, escuchar una voz en medio del silencio no es solo una anomalía, también es la sospecha de que quizá todavía exista alguien más allá de los límites de su refugio.

Impulsado por esa idea, decide salir en busca de la fuente de la transmisión. Lo que encuentra fuera no es únicamente el peligro de un mundo devastado, sino algo más complejo: la posibilidad de volver a creer en otros.

Mucho más que una película postapocalíptica

Eso es lo que vuelve interesante a La constelación del perro. Aunque parte de una premisa familiar dentro del cine postapocalíptico, su impulso parece más íntimo. Aquí no hay una gran misión para salvar a la humanidad, sino una pregunta mucho más cercana y quizá más inquietante: si todavía queda alguien allá afuera, ¿vale la pena buscarlo?

Después de años en los que la idea de una pandemia dejó de sentirse lejana, esa pregunta adquiere otro peso. La película parece mirar menos hacia el derrumbe y más hacia la necesidad humana de volver a conectar con alguien, incluso cuando todo invita a encerrarse.

Un reparto que eleva la expectativa

Además de Jacob Elordi y Josh Brolin, el elenco reúne a Margaret Qualley, Guy Pearce, Benedict Wong y Allison Janney, nombres que por sí solos ya despiertan curiosidad. El guion está firmado por Mark L. Smith, conocido por El renacido, y eso también deja entrever una historia donde la supervivencia física y la emocional avanzan al mismo tiempo.

Todo apunta a que Scott eligió un tono más contenido. En vez de concentrarse en el espectáculo de la destrucción, La constelación del perro parece apostar por el silencio, por la incertidumbre y por esa sensación extraña de seguir respirando cuando el mundo ya cambió para siempre.

Quizá por eso hay tanta expectativa alrededor de la película. Más que contar cómo termina el mundo, parece interesada en una pregunta mucho más difícil: cómo seguir siendo humano cuando casi todo desapareció.


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Imagen de portada: Seuencua Zero