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Especialistas advierten que cuatro de cada diez jóvenes mexicanos de entre 18 y 25 años tienen deudas relacionadas con apuestas deportivas en aplicaciones móviles, un fenómeno que podría intensificarse durante el Mundial de 2026

Cada vez que se acerca un gran torneo de futbol, la conversación suele girar alrededor de selecciones, pronósticos y jugadores. Sin embargo, detrás de la emoción que generan eventos como el Mundial, también hay un fenómeno que preocupa a especialistas: el aumento de las apuestas deportivas entre jóvenes y las deudas que estas pueden dejar a su paso.

De acuerdo con el experto en mercadotecnia posmoderna Paco Santamaría, alrededor de cuatro de cada diez mexicanos de entre 18 y 25 años presentan algún nivel de endeudamiento relacionado con apuestas realizadas a través de aplicaciones móviles. La cifra pone sobre la mesa una realidad que ha crecido silenciosamente durante los últimos años, impulsada por la popularidad de las plataformas digitales y el acceso permanente a internet desde los teléfonos celulares.

El casino en la palma de la mano

Hace apenas unas décadas, apostar implicaba acudir físicamente a un establecimiento. Hoy basta con descargar una aplicación, registrarse y realizar una transferencia para comenzar a jugar.

Las plataformas de apuestas deportivas han encontrado un terreno fértil entre las nuevas generaciones. Su presencia es constante en transmisiones deportivas, estadios, redes sociales y contenidos creados por influencers. Para muchos jóvenes, apostar se ha convertido en una actividad tan normalizada como seguir un partido o comentar el resultado con amigos.

El problema aparece cuando la apuesta deja de ser una actividad ocasional y comienza a verse como una forma de obtener ingresos rápidos. Aunque las cantidades iniciales suelen parecer pequeñas, la facilidad para apostar en cualquier momento puede provocar que los gastos se acumulen sin que el usuario lo perciba de inmediato.

Cuando perder lleva a apostar más

Uno de los mayores riesgos es el llamado círculo de recuperación. Después de perder dinero, muchas personas intentan recuperarlo con nuevas apuestas, convencidas de que la siguiente jugada compensará las pérdidas anteriores.

Esa dinámica puede escalar rápidamente. Algunos usuarios terminan recurriendo a aplicaciones de préstamos rápidos para seguir apostando o para cubrir las deudas acumuladas. Lo que comenzó como una apuesta de unos cuantos cientos de pesos puede convertirse en una cadena de pagos pendientes, intereses y presión financiera.

Según Santamaría, este escenario podría intensificarse durante el Mundial de 2026, cuando millones de personas seguirán los encuentros y las plataformas de apuestas aumentarán su presencia publicitaria para atraer nuevos usuarios.

Las señales de una adicción que suele pasar desapercibida

Especialistas en salud mental advierten que la ludopatía, es decir, la adicción al juego, no siempre resulta fácil de identificar. Muchas veces comienza con conductas que parecen inofensivas, como revisar constantemente los resultados de las apuestas o destinar cada vez más dinero a ellas.

La necesidad de recuperar pérdidas, la ansiedad cuando no se puede apostar, el ocultamiento de gastos o el descuido de actividades personales y laborales son algunas de las señales de alerta más frecuentes.

La diferencia es que ahora el acceso al juego está disponible las 24 horas del día. El casino ya no ocupa un edificio; cabe en el bolsillo y acompaña al usuario a todas partes.

Un reto que va más allá del futbol

El debate no gira únicamente en torno a las apuestas, sino a la forma en que las nuevas tecnologías han transformado la relación de los jóvenes con el dinero, el entretenimiento y el riesgo.

Mientras las plataformas continúan expandiéndose y ganando presencia en el ecosistema deportivo, especialistas consideran que será necesario fortalecer la educación financiera, promover campañas de prevención y discutir posibles mecanismos de regulación que reduzcan los riesgos para los sectores más jóvenes de la población.

El Mundial traerá estadios llenos, celebraciones y conversaciones futboleras en todo el país. Pero también podría abrir una discusión cada vez más urgente: qué ocurre cuando la pasión por el deporte se mezcla con aplicaciones diseñadas para apostar con solo un par de toques en la pantalla.


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Imagen de portada: El CEO