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El gobierno de Sanae Takaichi levanta la prohibición de exportar armamento letal, marcando un giro histórico en la política pacifista de Japón, en medio de crecientes tensiones globales

Japón acaba de mover una pieza que durante décadas parecía intocable. El gobierno encabezado por Sanae Takaichi anunció el levantamiento de la prohibición para exportar armas letales, una decisión que reconfigura la política pacifista que el país adoptó tras la Segunda Guerra Mundial.

Un giro en una política histórica

Hasta ahora, Japón solo podía vender al extranjero equipo militar no letal. Hablamos de sistemas de vigilancia, rescate o desminado. Con este cambio, el panorama se amplía. El gobierno abre la puerta a la exportación de aviones de combate, misiles y buques de guerra. Es un giro profundo en la forma en que el país se posiciona frente al mundo.

La lógica detrás de la decisión

La justificación oficial es clara. En palabras de Takaichi, el entorno de seguridad global se ha vuelto más complejo y ningún país puede garantizar su estabilidad por sí solo. Bajo esta lógica, Japón busca fortalecer alianzas y participar de forma más activa en la cooperación militar con otros países. La medida permitirá vender armamento a al menos 17 naciones con las que ya existen acuerdos de defensa, entre ellas Estados Unidos, Reino Unido, Australia y varios países del sudeste asiático.

Una industria que busca expandirse

Este movimiento no ocurre en el vacío. En los últimos años, Japón ha incrementado su gasto militar y ha buscado consolidar su industria de defensa. Un ejemplo reciente es el acuerdo con Australia para la construcción de buques de guerra, liderado por la empresa Mitsubishi Heavy Industries. También participa en el desarrollo de un nuevo avión de combate junto a países europeos, señal de que su papel en la seguridad internacional está cambiando.

Tensiones dentro y fuera

Pero el giro no está libre de tensión. Dentro de Japón, sectores de la población han salido a protestar para defender el espíritu del Artículo 9 de la constitución  japonesa; una cláusula que renuncia explícitamente a la guerra como derecho soberano. Para muchos, permitir la exportación de armas es un paso que contradice esa identidad construida durante más de 80 años.

En el plano internacional, la reacción tampoco se ha hecho esperar. China ha criticado la decisión y la ha calificado como un avance hacia una “remilitarización”, en un contexto donde las tensiones en Asia-Pacífico ya son elevadas. Corea del Norte, con su programa nuclear, y los conflictos en otras regiones del mundo también forman parte del telón de fondo que explica esta nueva postura japonesa.

¿Un nuevo papel para Japón?

Aún con este cambio, el gobierno insiste en que no se abandona el camino pacifista. Las exportaciones, aseguran, estarán sujetas a controles estrictos y, en principio, no se permitirán ventas a países en conflicto activo, salvo excepciones vinculadas a la seguridad nacional.

Lo que está en juego va más allá de la venta de armas. Japón está redefiniendo su papel en un mundo donde las alianzas, la defensa y la geopolítica vuelven a ocupar el centro de la conversación. La pregunta que queda en el aire es si este movimiento fortalecerá la estabilidad internacional o si añadirá más tensión a un escenario que ya se siente frágil.


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Imagen de portada: El mundo