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Freud estudio la neurosis demoníaca de este artista a través de sus cuadros

Arte

Por: Yael Zárate - 04/05/2026

La historia del pintor austriaco Christoph Haizmann, quien afirmó haber pactado con el diablo en el siglo XVII, fue reinterpretada por Sigmund Freud como un caso temprano de neurosis, donde el arte y las visiones reflejan un conflicto psicológico profundo.

En 1668, el pintor austriaco Christoph Haizmann declaró haber establecido un pacto con el diablo tras atravesar una crisis económica y personal derivada de la muerte de uno de sus padres. Según su propio testimonio, el acuerdo le otorgaba un vínculo simbólico con esta figura durante nueve años, al término de los cuales su cuerpo y alma le pertenecerían. Su producción artística, centrada en representaciones de figuras demoníacas, ha sido interpretada posteriormente como el reflejo de un cuadro clínico asociado a la neurosis, una condición que en el contexto del siglo XVII –en plena era Medieval– solía expresarse mediante elementos religiosos y demonológicos.

En un manuscrito hallado por el doctor R. Payer-Thurn en la antigua Biblioteca Imperial y Real de Viena, procedente del santuario de Mariazell, se detalla que Haizmann sufrió episodios de convulsión en la iglesia de Pottenbrunn, lo que derivó en interrogatorios por parte de autoridades locales. Durante estos procesos, el pintor reconoció haber firmado un documento en el que se comprometía con el diablo. 

Con el paso del tiempo, manifestó arrepentimiento y expresó su convicción de que solo la intervención de la Virgen de Mariazell podría liberarlo. Tras una estancia en Viena, experimentó nuevas alucinaciones, esta vez vinculadas a figuras religiosas, lo que motivó su regreso a un monasterio. Finalmente, afirmó haber recuperado estabilidad y se integró en la Orden de la Merced.

La obra de Haizmann se caracteriza por representaciones asociadas al mal que incluían elementos humanoides con garras, que el propio pintor consideraba evidencia de sus visiones. Asimismo, en sus escritos, describió apariciones recurrentes que influían directamente en su producción pictórica.

El caso fue retomado siglos después por Sigmund Freud en el estudio Una neurosis demoníaca del siglo XVII, donde analizó los diarios redactados por Haizmann durante su estancia en Viena. 

Para el psicoanalista, el pintor atravesó un proceso en el que la figura del diablo funcionó como un sustituto de la figura paterna. Este desplazamiento estaría relacionado con la pérdida familiar y con las condiciones económicas adversas que enfrentaba. También observó que la neurosis de Haizmann no puede explicarse únicamente por su situación material, sino por una carga emocional vinculada a la ausencia de su padre y a la necesidad de una figura de referencia. 

La progresión de sus síntomas fue identificada con fantasías iniciales asociadas a tentaciones y un cambio hacia otras de carácter punitivo. En este sentido, la conducta del pintor fue descrita como regresiva, con rasgos que el psicoanálisis asocia a etapas tempranas del desarrollo emocional.

El caso de Haizmann es considerado uno de los primeros ejemplos documentados de neurosis en la historia moderna, tanto por la cantidad de registros disponibles como por el análisis posterior realizado desde el campo del psicoanálisis. 


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Con información de Monólogo interior y Arte Bajo Cero