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El legado de un psicoanalista escritor: en memoria del Dr. Néstor Alberto Braunstein Illiovich (1941-2022)

Arte

Por: Jesús M. Ramírez Escobar - 09/10/2022

Néstor Braunstein, una figura destacada del psicoanálisis, falleció recientemente, dejando un legado importante de crítica y relectura dentro de la disciplina
Empeña tu auto sin tener que dejarlo

Aulas abarrotadas de variopintas formaciones y discursos, congregación de generaciones (incluso acentos de lejanas latitudes), un ambiente propio de esa Academia que fuera la inspiración de muchos al convertirnos cada vez en aprendices; ese fue el ambiente que constituyó la trayectoria de Néstor Braunstein en su paso por México. Hombre a la altura de un símbolo, referente indudable del psicoanálisis más allá de la lengua castellana y sin duda un apasionado difusor del saber. Braunstein trascendió en la vida de incontables estudiantes convocados por sus palabras, alusiones, comentarios y, sobre todo, por su generosa guía en la profesión que nace de la escucha y el silencio lector.  

Eterno agradecido con el cobijo que nuestro país le brindó tras el abandono de su natal Argentina, lugar donde se formara como psiquiatra en la provincia de Córdoba después de desatar polémica por sus lecturas en torno a la obra de Freud. Su introducción al mundo editorial, ese camino que le convirtiera en el notable autor que será siempre, llegó junto a la pregunta por el fundamento y uso de su práctica clínica, se convirtió (junto con Frida Saal, Gloria Beneditto y Marcelo Pasternac) en un faro para los cuestionamientos sobre la cientificidad de la psicología, abrió paso a la inquietud que aún reina en cada estudiante de dicha profesión, como puede apreciarse en las más de veinte reediciones que tiene el texto Psicología: ideología y ciencia. Confrontó a colegas psiquiatras sobre la necesidad de clasificar en pos de un sujeto del inconsciente, propuso diferenciar rutas entre palabras freudianas y lacanianas viéndolas como un legado cultural más allá de territorios herméticos, colocó a la memoria como espanto, invención y alteridad, con él fuimos testigos de una indomeñable pasión por las artes, hasta apreciar la potencia trágica del canto operístico. Un escritor pontífice, lector voraz y relator de aventuras hacia extraños lugares que la escucha no terminaba (ni terminará) de asir. En él cabrá el ejemplo del señalamiento freudiano: los escritores siempre estarán por delante de cualquier descubrimiento; la ficción como gobierno de la realidad, de ahí su inmenso Ficcionario vital. Un psicoanalista escritor, ese que habita en los tres tiempos de la fantasía: quien desde el presente interroga a sus antepasados para forjar futuros. 

Notable formador de analistas, colocó los cimientos institucionales que dieron paso al surgimiento de la Fundación Mexicana de Psicoanálisis, espacio por el que transitaron analistas de nuestro país y diferentes regiones de América Latina formando parte de la maestría en Teoría psicoanalítica, esa que dio pie a la colección Coloquios de la Fundación, piedra de toque del histórico cruce de saberes que concertó la lectura lacaniana. Depositario de polémicas propias de un medio en consolidación, supo estar a la altura de elegir sus batallas desde el silencio y el trabajo, algo que conforma la elegancia de un personaje. Mantuvo dignidad política tanto a nivel universitario como mediático, lo que le valió el respeto de instituciones analíticas que supieron dar cabida a su trayectoria. Se atrevió a hacer lo que pocos, escribir más allá de transcripciones de clases, lo que lo consolidó como un autor en el pleno ejercicio del término. Destaca sin duda su texto sobre el goce, haciendo de un intrincado concepto materia de interés general y creación de interrogantes más allá de las oscuras fronteras analíticas. Un verdadero docente hereda sus inquietudes y preguntas, no sólo sus cerradas y autocelebratorias respuestas. 

Tras su despedida, pueden notarse las primeras muestras de consternación en la comunidad que le acogiera, a veces disputándose por un protagonismo dentro del legado; formar parte de un gremio siempre incitó al banquete totémico. Circulación de fotos, menciones, referencias y hasta alegorías; muestra clara de una prodigalidad humana que siempre arropó a cada quien haciéndonos sentir próximos, sin duda el verdadero talento del psicoanalista está en constituir transferencias, así nos invita a la pertenencia de una vida que merece ser narrada. 

Conocí al Dr. Braunstein por la mediación de otros. Como casi todo en provincia, la voz citadina se pretende pastoral y juicio pronto, partes de un ejercicio destinado a encumbrar ídolos inmediatos, la lejanía física y mental de la época facilitó la idealización. Después de un tiempo en el círculo infinito de la repetición el anzuelo fue lanzado, surgía la posibilidad de acercarse a ese autor que podía ilustrar un prólogo con la talla de una prosa poética: llamar a un libro ataúd de palabras fue sólo el inicio. Asistir a sus seminarios vueltos Cátedra Extraordinaria en la Facultad de Filosofía de la UNAM fue un intenso recorrido y constitución de fundadoras anécdotas que abrían una visión del mundo. Fui invitado a hacer de sus clases una profesión, siempre incentivado por la noble mirada de un profesor que se alegra con el bienestar de quienes lo buscan.  

Hasta el último de sus días se conmovió con los homenajes que le rindieron, dentro de los que se cuentan un Doctorado Honoris Causa por la Universidad Veracruzana (México), la invitación a dictar una conferencia de homenaje a Freud en Viena y una propuesta para escribir en el reputado European Journal of Psychoanalysis (EJP).

Un personaje que no sólo formó parte de la memoria del psicoanálisis en el mundo, sino un docente que supo estar a la altura de una época que hoy encuentra en él a ese autor que nos lega su pasión por el acto vital engalanado en letras y una pasión por la transmisión, verdadero códice de la generosidad. 

Descanse en paz, Maestro. 

Jesús M. Ramírez Escobar
Xalapa, Veracruz, 2022 


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Imagen de portada: Wikimedia Commons