El verdadero origen del Día del Taco: Calderón, Televisa y la codicia por los biocombustibles
Sociedad
Por: Yael Zárate Quezada - 03/30/2026
Por: Yael Zárate Quezada - 03/30/2026
"Porque a todo el mundo le llega su día", así era la frase con la que arrancaba la campaña de la celebración del primer Día del Taco en México, la efeméride que buscó celebrar un alimento básico de la gastronomía nacional que encontró en esta fecha su primera conmemoración.
Pero lo cierto es que, siendo el taco uno de los alimentos insignia de la escena culinaria del país, resulta curioso –y hasta sospechoso– que haya tardado tanto en tener su propio día; más aún si se considera que 2007 fue un año que alteró profundamente el rumbo del maíz en México.
Comenzaba enero de 2007 y un recién investido Felipe Calderón estrenaba la banda presidencial. Apenas había pasado un mes desde su llegada a Los Pinos cuando Estados Unidos, el principal productor y exportador mundial de maíz, comenzó a destinar una mayor parte de su producción a la fabricación de etanol. Esto redujo la oferta disponible para exportación y elevó los precios internacionales del grano, generando especulación entre grandes comercializadoras de harina de maíz.

A la par, productores de harina de maíz como Maseca y Minsa incrementaron el precio de la tonelada de su producto, materia prima de prácticamente todas las tortillerías del país, lo que obligó a estos y otros establecimientos como taquerías y restaurantes a trasladar ese aumento al consumidor final.
En consecuencia, este fenómeno generó una fuerte presión inflacionaria en la canasta básica durante los primeros meses de ese mismo año. Para dimensionar el cambio basta con pensar que en enero de ese año el kilo de tortilla costaba alrededor de 6 pesos, pero tras la crisis llegó a venderse entre 8.50 y 12 pesos, e incluso hasta 30 pesos en algunas regiones como Durango. Hoy, casi dos décadas después, el precio oscila entre los 17 y 23 pesos, lo que representa un incremento cercano al 300 % con respecto al precio de 2007.
En paralelo al aumento de precios, el maíz comenzó a ocupar un nuevo lugar en la agenda global, específicamente en la industria energética. Durante 2007, el impulso a los biocombustibles, y en particular al etanol, se intensificó como parte de estrategias para reducir la dependencia de combustibles fósiles o al menos encontrar alternativas a éstos.
Sin embargo, esta transición abrió un debate inmediato, pues destinar un parte importante de la producción de un ceral básico a la generación de energía puso en tensión la seguridad alimentaria, especialmente en países como México, dependientes de la importación de maíz amarillo desde Estados Unidos.
Ese mismo año, el Senado mexicano aprobó el impulso a los biocombustibles, pese a las advertencias de organizaciones como Greenpeace, que señalaban los riesgos de profundizar la dependencia alimentaria. Para septiembre, la discusión había escalado y distintos sectores advertían que no era viable destinar maíz a la producción de etanol en un contexto de escasez y encarecimiento del grano.

En este contexto surgió una de las respuestas sociales más relevantes de la década y que sigue teniendo presencia hoy en día. En junio de 2007 nació la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País, una articulación de más de 300 organizaciones campesinas, indígenas, ambientales y civiles.
El movimiento se planteó como una defensa del maíz nativo frente a la introducción de semillas transgénicas y el uso de agroquímicos, pero también como una exigencia de políticas públicas que fortalecieran la producción nacional y la soberanía alimentaria.
Con el paso de los meses, la campaña logró expandirse a distintas regiones del país y articular a productores y consumidores en una agenda común. “Sin maíz no hay país” se quedó en el imaginario social como una postura política frente a las transformaciones del campo mexicano y el modelo agroindustrial y se mantiene activa como organización hasta la fecha.
¿Y todo esto qué tiene que ver con el Día del Taco y comerse dos de tripa y uno de nenepil? En marzo de 2007 surgió una iniciativa mediática que, con el tiempo, se convertiría en lo que conocemos como el Día del Taco. La propuesta fue impulsada por Televisa, a través de Canal 5, en principio con el objetivo de rendir homenaje al platillo más representativo de la cocina mexicana.
Para su primera edición, se celebró una feria en el Estadio Azteca, con música y distribución de tacos. La intención era fijar una fecha en la memoria colectiva y promover el consumo de este alimento.
Pero, como mencionamos al comienzo, crear esta festividad en plena crisis del maíz resulta sospechoso. El mismo año en que el precio del maíz se disparó y cuando la gente sintió el impacto de dicha alza en su bolsillo, siendo el maíz el grano base en la dieta del mexicano (como el trigo en Europa o el arroz en China), ¿qué mejor forma de impulsar nuevamente el consumo del tan valioso grano que creando una fiesta en honor a su platillo principal?
No hay nada que no sea político y este caso no es la excepción. La invención del Día del Taco puede leerse como una pieza más de un mecanismo complejo en el que el maíz se encontraba en disputa entre mercados, políticas energéticas y resistencias sociales.
Sin duda 2007 fue el año que cambió el rumbo del maíz en México a través de cuatro fenómenos sociales que ocurrieron de forma simultánea.
¿Tú sabías esto sobre el Día del Taco?