Hay grupos que pertenecen a una época y otros que, aun cuando guardan silencio durante años, siguen latiendo en la conversación cultural. Eso pasa con Pulp. La banda británica vuelve a México en un momento que no se siente como simple nostalgia, sino como un nuevo capítulo que llega después de una pausa larga, casi necesaria. El próximo 2 de junio, el Palacio de los Deportes recibirá a una agrupación que marcó una forma distinta de entender el britpop y que hoy regresa acompañada de un álbum nuevo, More, el primero en más de dos décadas.
Hablar de este regreso implica mirar hacia el corazón creativo de Jarvis Cocker, figura central del grupo desde sus inicios en Sheffield. En vez de mirar únicamente hacia atrás, el nuevo disco nace desde una necesidad emocional más directa. Cocker ha contado que el proceso estuvo marcado por pérdidas personales y por una especie de urgencia creativa que lo llevó a abandonar las ideas demasiado abstractas para escribir desde la experiencia inmediata. Ese cambio se siente en canciones que hablan del tiempo, del deseo de seguir conectando con otros y de la dificultad de crecer sin perder la curiosidad.
El álbum fue producido por James Ford y grabado con una rapidez poco habitual para la banda, algo que contrasta con procesos pasados más largos y complejos. El resultado ha llamado la atención de la crítica: medios como Rolling Stone lo describen como un regreso sólido y evolucionado, mientras publicaciones como Forbes y Billboard destacan el impacto comercial que tuvo en el Reino Unido, donde logró devolver a la banda a los primeros puestos de las listas después de muchos años.
#Conciertos // Tú mereces más Pulp!
— Setlistmx (@Setlistmx) February 16, 2026
Regresa Pul a México y la fecha es el 2 de junio en el Palacio de los Deportes.
Venta general 20 de febrero #maspulp pic.twitter.com/r5Bq8nJqhF
Pero detrás de la celebración también hay un cambio importante en la historia interna del grupo. More es el primer álbum desde Freaks en el que no participa Steve Mackey, bajista fundamental en la construcción del sonido clásico de la banda. Su ausencia marca una transición inevitable: este regreso no intenta reconstruir exactamente el pasado, sino aceptar que el tiempo también transforma a quienes lo hicieron posible.
Para entender por qué el anuncio del concierto en México genera tanta expectativa, vale la pena recordar el peso que tuvo la banda en los años noventa. Mientras el britpop se definía entre la competencia mediática de Oasis, Blur y Suede, ellos ofrecían algo distinto: historias cotidianas, personajes reales y una mirada irónica sobre la vida británica. Discos como His 'n' Hers y Different Class consolidaron ese estilo y los llevaron a ganar el Mercury Prize. Canciones como Common People o Disco 2000 no solo fueron éxitos radiales: se convirtieron en retratos generacionales que todavía conectan con nuevas audiencias.
El retorno a los escenarios mexicanos llega entonces con una doble lectura. Por un lado, está el reencontro de quienes crecieron con esas canciones. Por otro, la oportunidad de ver a una banda que parece más interesada en el presente que en la repetición del pasado. More sugiere justamente eso: que envejecer no significa congelarse, sino encontrar nuevas formas de mirar lo cotidiano.
Quizá por eso el regreso provoca tanta conversación. No se trata solo de un revival ni de una gira de nostalgia. Es la aparición de una banda que vuelve con preguntas nuevas, consciente de lo que fue, pero curiosa por lo que todavía puede decir. Y en una época donde muchas reuniones parecen pensadas únicamente para recordar, esa intención de seguir avanzando se siente casi refrescante.
Para quienes han seguido su trayectoria durante décadas, el concierto en Ciudad de México será un reencuentro esperado. Para quienes llegan por primera vez, puede ser la puerta de entrada a una historia musical que nunca se conformó con ser obvia. Porque algunas bandas no regresan para repetirse, sino para comprobar que la conversación todavía sigue abierta.