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Creado en 1988, el Día Mundial del VIH visibiliza una lucha que sigue vigente: millones de personas viven con el virus, la ciencia avanza, pero el estigma persiste. Te contamos por qué importa y qué está pasando ahora

El Día Mundial contra el SIDA no es una fecha al azar. Se conmemora cada 1 de diciembre desde 1988, cuando la OMS —en plena crisis de desinformación, miedo y mortalidad— decidió dedicar un día global a hablar de un tema del que nadie quería hablar. Se eligió ese día por una razón estratégica: era el inicio de la temporada informativa previa a las festividades, un momento en que los medios del mundo podían amplificar un mensaje urgente. La idea era clara: visibilizar la epidemia, honrar a quienes habían muerto y presionar a los gobiernos para actuar.

Desde entonces, el 1 de diciembre es un recordatorio anual de algo incómodo pero vital: el VIH sigue aquí, la ciencia avanza, pero el estigma también.

¿Por qué importa esta fecha hoy?

El objetivo sigue siendo el mismo: mantener el tema en la conversación pública, informar a las nuevas generaciones, recordar que la prevención salva vidas, reconocer el activismo que ha sostenido esta lucha durante más de cuatro décadas y, sobre todo, garantizar que nadie quede fuera del acceso a pruebas, tratamiento y acompañamiento.

A pesar de los avances, el VIH no es un capítulo cerrado. Es una historia que aún se escribe.

Cómo va la lucha hoy: avances, retos y cifras

  • Avances que han cambiado la vida de millones
  • El VIH pasó de ser mortal a ser controlable con tratamiento.
  • Hoy, 40.8 millones de personas viven con VIH, según OMS.
  • Los antirretrovirales permiten tener una vida larga y saludable, además de reducir la transmisión a niveles indetectables (I=I).
  • El activismo ha logrado derechos laborales, acceso a medicamentos y campañas globales de prevención.

Retos que no podemos ignorar

  • En 2024 hubo 1.3 millones de nuevas infecciones, lo que muestra que la prevención no llega a todas las poblaciones.
  • Ese año, 630 mil personas fallecieron por causas relacionadas con el SIDA.
  • En América Latina muchos diagnósticos siguen siendo tardíos, lo que complica el tratamiento.
  • Los recortes al financiamiento internacional amenazan programas que tardaron décadas en consolidarse.

Un recorrido rápido por la historia del VIH

  • 1981: se reportan los primeros casos en EE. UU.; inicia el miedo global.
  • 1983: se identifica el virus VIH.
  • 1987: se aprueba el primer medicamento antirretroviral (AZT).
  • 1988: se crea el Día Mundial contra el SIDA (1 de diciembre).
  • Años 90 y 2000: surgen terapias combinadas que transforman la expectativa de vida.
  • Hoy: el enfoque es integral: prevención, tratamiento, derechos humanos y eliminación del estigma.

La lucha ha cambiado, pero no ha terminado.

Por qué sigue siendo un tabú hablar del VIH

Pese a la información disponible, la conversación sobre VIH permanece atrapada entre prejuicios heredados de los años ochenta: se sigue asociando al virus con “grupos específicos”, lo que alimenta discriminación; la educación sexual integral sigue siendo insuficiente en escuelas y familias; hablar de sexualidad aún se percibe como incómodo o “indebido”; y persisten mitos básicos sobre las vías de transmisión, aunque sea científicamente imposible adquirir VIH por abrazar, besar o compartir objetos. El tabú no es solo cultural: es una barrera sanitaria. El silencio aleja a las personas de las pruebas, del diagnóstico temprano y del tratamiento oportuno.

Dónde pedir ayuda, información o hacerte una prueba

En la mayoría de los países —incluido México— puedes acudir a centros de salud públicos (que suelen ofrecer pruebas rápidas y gratuitas), clínicas especializadas en salud sexual, organizaciones comunitarias que brindan acompañamiento psicológico y médico, así como a campañas de la Cruz Roja y diversas ONGs, especialmente alrededor del 1 de diciembre.

Por qué seguimos hablando del VIH en 2025

Seguimos hablando del VIH porque el virus no ha desaparecido, porque las cifras continúan siendo contundentes y porque la discriminación sigue afectando vidas más profundamente que el virus mismo. También hablamos de VIH porque abrir la conversación puede salvar a alguien que ni siquiera sabe que está en riesgo: una amiga que evita hacerse la prueba, un joven sin educación sexual adecuada, una persona adulta que cree que “eso no le puede pasar”. El 1 de diciembre nos recuerda que la salud sexual es responsabilidad colectiva y que la lucha contra el estigma, la desinformación y el silencio sigue siendo tan urgente como lo fue al inicio de la epidemia.


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Imagen de portada: The United Nations