Día Mundial del VIH: lo que no podemos olvidar este 1 de diciembre
Salud
Por: Carolina De La Torre - 12/01/2025
Por: Carolina De La Torre - 12/01/2025
El Día Mundial contra el SIDA no es una fecha al azar. Se conmemora cada 1 de diciembre desde 1988, cuando la OMS —en plena crisis de desinformación, miedo y mortalidad— decidió dedicar un día global a hablar de un tema del que nadie quería hablar. Se eligió ese día por una razón estratégica: era el inicio de la temporada informativa previa a las festividades, un momento en que los medios del mundo podían amplificar un mensaje urgente. La idea era clara: visibilizar la epidemia, honrar a quienes habían muerto y presionar a los gobiernos para actuar.
Desde entonces, el 1 de diciembre es un recordatorio anual de algo incómodo pero vital: el VIH sigue aquí, la ciencia avanza, pero el estigma también.
El objetivo sigue siendo el mismo: mantener el tema en la conversación pública, informar a las nuevas generaciones, recordar que la prevención salva vidas, reconocer el activismo que ha sostenido esta lucha durante más de cuatro décadas y, sobre todo, garantizar que nadie quede fuera del acceso a pruebas, tratamiento y acompañamiento.
A pesar de los avances, el VIH no es un capítulo cerrado. Es una historia que aún se escribe.
Hoy, 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el Sida, recuperamos Carrying (1992), la histórica performance de Pepe Espaliú que convirtió el cuerpo y la fragilidad en un acto colectivo de resistencia.
— Museo Reina Sofía (@museoreinasofia) December 1, 2025
Aquel 1 de diciembre, Espaliú —ya enfermo de sida— fue llevado en… pic.twitter.com/FyO1YgOVEQ
Por qué sigue siendo un tabú hablar del VIH
Pese a la información disponible, la conversación sobre VIH permanece atrapada entre prejuicios heredados de los años ochenta: se sigue asociando al virus con “grupos específicos”, lo que alimenta discriminación; la educación sexual integral sigue siendo insuficiente en escuelas y familias; hablar de sexualidad aún se percibe como incómodo o “indebido”; y persisten mitos básicos sobre las vías de transmisión, aunque sea científicamente imposible adquirir VIH por abrazar, besar o compartir objetos. El tabú no es solo cultural: es una barrera sanitaria. El silencio aleja a las personas de las pruebas, del diagnóstico temprano y del tratamiento oportuno.
En la mayoría de los países —incluido México— puedes acudir a centros de salud públicos (que suelen ofrecer pruebas rápidas y gratuitas), clínicas especializadas en salud sexual, organizaciones comunitarias que brindan acompañamiento psicológico y médico, así como a campañas de la Cruz Roja y diversas ONGs, especialmente alrededor del 1 de diciembre.
Seguimos hablando del VIH porque el virus no ha desaparecido, porque las cifras continúan siendo contundentes y porque la discriminación sigue afectando vidas más profundamente que el virus mismo. También hablamos de VIH porque abrir la conversación puede salvar a alguien que ni siquiera sabe que está en riesgo: una amiga que evita hacerse la prueba, un joven sin educación sexual adecuada, una persona adulta que cree que “eso no le puede pasar”. El 1 de diciembre nos recuerda que la salud sexual es responsabilidad colectiva y que la lucha contra el estigma, la desinformación y el silencio sigue siendo tan urgente como lo fue al inicio de la epidemia.