Congreso de Estados Unidos ordena publicar los archivos del caso Epstein
Sociedad
Por: Carolina De La Torre - 11/19/2025
Por: Carolina De La Torre - 11/19/2025
Durante meses, el Congreso de Estados Unidos parecía atrapado en un mismo punto: evitar, al costo que fuera, una votación que obligara al Departamento de Justicia a publicar todos los archivos relacionados con Jeffrey Epstein. Pero este martes, 18 de noviembre; en un giro que tomó fuerza con la presión pública y la ruptura interna del propio Partido Republicano, la Cámara de Representantes aprobó la ley por un aplastante 427 a 1.
El resultado dejó claro algo más profundo que una simple votación bipartidista: el caso Epstein se ha convertido en una grieta real dentro del bloque político que rodea al presidente Donald Trump, quien pasó meses presionando para frenar la medida, pero terminó anunciando que la firmará.
Horas después, el Senado acordó darle pase directo en cuanto llegue a su cámara. Con ese movimiento, la iniciativa quedó prácticamente lista para el despacho presidencial.
La tensión se notaba desde temprano. Mike Johnson, presidente de la Cámara, llegó a la conferencia de prensa con el gesto de quien sabe que no tiene margen de maniobra. Pasó semanas intentando explicar por qué esta ley era “problemática”, por qué prefería una investigación interna o un proceso más controlado. Todo eso se derrumbó cuando los votos se alinearon para obligar a subir la iniciativa al pleno.
Al final votó a favor. Y lo dijo sin rodeos: o acompañaba la ley, o se quedaba registrado como un político que se opone a la transparencia.
Para la bancada republicana, fue una maniobra de supervivencia. Aunque la mayoría terminó votando “sí”, varios líderes calificaron la medida como una jugada “política”, impulsada por demócratas que —según ellos— solo quieren poner a Trump contra la pared.
El único voto en contra fue el del republicano Clay Higgins.
La ruta hacia esta votación no fue lineal. Detrás estuvo un grupo de legisladoras republicanas que se negó a retirarse de la petición que forzó la discusión en el pleno. El presidente Trump llamó personalmente a varias de ellas para detener la iniciativa. También hubo advertencias desde la Casa Blanca: sumarse al esfuerzo sería interpretado como un acto hostil.
La firma decisiva llegó cuando la nueva representante Adelita Grijalva tomó protesta y añadió su nombre a la lista, completando las 218 necesarias. Con eso, el liderazgo republicano perdió el control del proceso. Trump entendió que si la votación se realizaba sin su apoyo, sería una derrota pública. Cambió el discurso y pidió al partido votar a favor.
Varios congresistas giraron en seco. Uno de ellos lo reconoció con sinceridad desarmante: “Trump dijo que se publicaran los malditos archivos”.
Mientras la Cámara se preparaba para votar, al exterior del Capitolio se reunieron varias sobrevivientes del caso Epstein, acompañadas por la congresista Marjorie Taylor Greene. Para ellas, esta votación significa más que un trámite legislativo: es una deuda pendiente del Estado tras décadas de omisiones.
Haley Robson, quien conoció a Epstein siendo menor de edad, tomó el micrófono para dirigir un mensaje al presidente. Agradeció su reciente compromiso para firmar la ley, pero también expresó la duda que comparten muchas víctimas: ¿realmente habrá transparencia o será otra promesa política que se diluye?
Greene —una de las republicanas que desafió la línea del presidente— subrayó lo que, para la base populista, ha sido el núcleo del malestar: el caso Epstein simboliza la sensación de que las instituciones han protegido a los poderosos antes que a las ciudadanas comunes.
¿Habrán borrado algunos nombres que negociaron, entre Demócratas y Republicanos, como dijo el hermano de Jeffrey Epstein?
— Aecio 🇻🇪 (@AecioEscalante) November 18, 2025
Cámara de Representantes de EEUU aprueba proyecto de ley para publicar los archivos Epstein pic.twitter.com/5osiRdhCv7
Pese a la votación abrumadora, las tensiones dentro del Partido Republicano no desaparecen. Trump acusó públicamente a Greene de ser una “traidora”. Ella respondió desde el pleno: “La traición no es pedir transparencia. La traición es servir intereses ajenos al país”.
Otros legisladores intentaron suavizar su cambio de postura. Algunos aseguraron que siempre quisieron apoyar la publicación de los archivos; otros intentaron responsabilizar a los demócratas o al procedimiento. Pero la presión para bloquear esta ley sí existió, y quedó documentada.
De hecho, varios líderes insistieron en que su oposición tenía que ver con “proteger la privacidad de las víctimas” o con investigaciones ya en curso. Argumentos que no lograron convencer ni dentro ni fuera del Congreso.
Aunque la ley ordena que los documentos se publiquen, queda una pregunta esencial: ¿qué tanto del material será divulgado realmente? El Departamento de Justicia deberá procesar la información y decidir qué se considera sensible o qué debe reservarse. Para las víctimas y sus familias, la verdadera prueba comenzará después de la firma presidencial.
Por ahora, lo que ocurrió en la Cámara representa un punto de inflexión: meses de maniobras políticas terminaron cediendo ante una presión pública que no dejó espacios para seguir postergando el tema.