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La Ruta Wixárika fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como Paisaje Cultural Asociativo, destacando la importancia espiritual, ecológica y cultural de los pueblos originarios en México

El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO aprobó oficialmente la inscripción de la Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados hasta Wiricuta (Tatehuarí Huajuyé) en la Lista del Patrimonio Mundial, lo que lo otorgó a México un nuevo reconocimiento de carácter cultural y espiritual. La decisión fue tomada durante la 47ª sesión del Comité celebrada en París, Francia, y marca un avance sin precedentes en el reconocimiento internacional de la cosmovisión indígena y la protección de sus territorios ancestrales.

Con este nuevo ingreso, México suma ya 36 bienes en la Lista del Patrimonio Mundial, pero es la primera vez que una nominación del país se incluye dentro de la categoría de Paisaje Cultural Asociativo. La ruta está conformada por 20 componentes distribuidos a lo largo de más de 500 kilómetros, y fue identificada en estrecha colaboración con autoridades de la comunidad wixárika.

El recorrido ceremonial se extiende desde la Sierra Huichola hasta el Desierto de Chihuahua, atravesando regiones de los estados de Nayarit, Durango, Jalisco, Zacatecas y San Luis Potosí.

Conocida por los wixaritari como el camino de nuestro Abuelo Fuego, la peregrinación mantiene vivos los lazos entre la comunidad, sus deidades, el entorno natural y los saberes agrícolas, botánicos y espirituales que se transmiten generación tras generación.

Los sitios sagrados incluidos en esta ruta abarcan una diversidad de ecosistemas como montañas, manantiales, lagunas, humedales y formaciones rocosas. A lo largo del tiempo, estos espacios han resistido la presión de actividades extractivas e industriales, preservando conocimientos ecológicos, climáticos y culturales que contribuyen a la protección de la biodiversidad.

Más que una declaratoria, un llamado de preservación 

El director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández, subrayó que esta declaratoria representa tanto una celebración como un llamado a proteger las condiciones territoriales, políticas e institucionales necesarias para garantizar la conservación de esta herencia viva. La distinción también implica un compromiso por parte del Estado mexicano ante la comunidad internacional y los más de 190 países que forman parte de la Convención del Patrimonio Mundial de 1972.

Durante el anuncio, representantes de la comunidad wixárika, como Maurilio Ramírez Aguilar, Florencio López Carrillo y Totupica Candelario Robles, expresaron su satisfacción por el reconocimiento, pero también su preocupación por las amenazas que enfrentan sus territorios, particularmente por parte de actividades agroindustriales y mineras. Llamaron a las autoridades a respetar los acuerdos del Plan de Justicia para los pueblos Wixárika, Na’ayeri, O’dam y Meshikan y a seguir trabajando de manera conjunta.

Claudia Olivia Morales Reza, presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), destacó la importancia del acompañamiento institucional durante el proceso, en particular del INPI, el INAH y la Secretaría de Cultura.

El reconocimiento de la Ruta Wixárika significa un paso hacia la justicia histórica para los pueblos indígenas y una acción concreta en favor de la protección del patrimonio biocultural del país y de los saberes ancestrales que contribuyen a la preservación del planeta.


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Imagen de portada: Unesco