Labubu: la historia del muñeco viral que conquistó el arte, la moda y un imperio millonario
Sociedad
Por: Carolina De La Torre - 07/16/2025
Por: Carolina De La Torre - 07/16/2025
En 1972, un niño de siete años llegó a los Países Bajos desde Hong Kong sin hablar una sola palabra de neerlandés. Su nombre: Kasing Lung. En la escuela, mientras los demás niños aprendían con libros ilustrados, él prefería dibujar. Así empezó una forma de comunicación visual que terminaría creando una de las criaturas más populares y codiciadas de los últimos tiempos: Labubu.
Influenciado por el folclore nórdico, Kasing comenzó a llenar cuadernos con monstruos de orejas puntiagudas y sonrisas filosas. Pero fue hasta 2010, ya como ilustrador profesional en Bélgica, cuando ganó cierto reconocimiento al recibir el primer premio de ilustración para artistas chinos del país. Sin embargo, la fama no se tradujo en estabilidad económica. Nadie quería sus elfos con cara de conejo psicodélico.
En 2015 lanzó silenciosamente The Monsters, una serie de juguetes en colaboración con la marca How2Work. Así nació Labubu: una figura pequeña, con dientes afilados, mirada traviesa y una estética a medio camino entre lo siniestro y lo adorable. Durante cuatro años, la criatura pasó casi desapercibida.
Todo cambió en 2019 cuando Pop Mart, gigante chino de juguetes de colección, vio potencial en el personaje. Firmaron un acuerdo de licencia exclusivo y lanzaron los primeros Labubus en formato blind box —esos empaques cerrados donde no sabes qué figura te va a tocar—, lo que desató una fiebre entre coleccionistas. Las ediciones raras comenzaron a escasear y a cotizarse como si fueran obras de arte.
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El verdadero boom llegó en abril de 2024. Lisa, integrante de BlackPink, publicó una historia en Instagram con un Labubu. Lo demás es historia viral: Rihanna, Dua Lipa, David Beckham y Kylie Jenner empezaron a mostrar sus propios muñecos. Pop Mart triplicó ventas, las filas se salieron de control y TikTok se inundó con unboxing de Labubus como si se tratara de joyas.
La moda de lujo no tardó en reaccionar. Balmain lanzó una colección cápsula inspirada en Labubu. Otras marcas como Pronounce y Uniqlo hicieron lo mismo. El Louvre albergó una exposición, y en junio de 2025, un Labubu verde menta de 1.20 metros fue subastado en Beijing por 170 mil dólares.
Actualmente existen más de 300 versiones distintas del personaje. Algunas cuestan apenas $15 dólares, mientras que las ediciones limitadas pueden alcanzar los $960. Kasing Lung, aquel niño que dibujaba en lugar de hablar, ahora expone en Tokio y Hong Kong; sus cuadros originales superan los $330 mil dólares.
Labubu se convirtió en símbolo de estatus, objeto de culto y plataforma de colaboración para marcas de todos los rubros: desde Coca-Cola hasta Olive Garden. Una criatura nacida del margen, que en solo una década transformó los bocetos de un outsider en uno de los fenómenos culturales más rentables del siglo.