*

Desde hace 35 años, Casa de la Amistad brinda apoyo integral y gratuito a niños y jóvenes con cáncer en México. A través de alianzas han ofrecido tratamientos, hospedaje, traslados y educación a miles de familias

En México, miles de familias enfrentan cada año el diagnóstico de cáncer en sus hijos, una enfermedad que, más allá del reto médico, supone una carga emocional, económica y logística difícil de sobrellevar. En ese contexto, Casa de la Amistad para Niños con Cáncer I.A.P. se ha convertido en un refugio de atención integral para menores de edad que enfrentan esta enfermedad. Desde su fundación hace 35 años, ha brindado apoyo gratuito a más de 15 mil niñas, niños y jóvenes de todo el país.

Leonardo Arana de la Garza, director general de Casa de la Amistad, resume así la misión del organismo:

“Que ningún niño, niña o joven que tenga cáncer en México se quede sin tratamiento. El cáncer se cura, pero para ello se necesita más que medicamentos: se requiere transporte, alimentación, educación y acompañamiento”.

Actualmente, la organización cuenta con instalaciones en 20 estados de la República y en la  Ciudad de México. Dentro de la casa en la capital mexicana, hay 50 habitaciones, dos de ellas especialmente adaptadas para pacientes con trasplantes recientes. Además, ofrece alimentación, clases en línea, ludoteca, talleres de música y danza, así como atención psicológica.

Diariamente, desde las seis de la mañana, el equipo operativo prepara las actividades y los traslados a hospitales donde los menores reciben su tratamiento.

Leonardo Arana, director de Casa de la Amistad

El apoyo a las familias también incluye a los padres y madres que acompañan a sus hijos durante el proceso. “Aquí se crea una comunidad. Los papás no solo reciben un lugar para dormir, también encuentran redes de apoyo entre ellos”, explica Arana.

Uno de los pilares que ha permitido sostener esta labor ha sido la alianza con empresas y donantes individuales. Un caso destacado es la colaboración que desde hace 29 años mantiene con Danone de México. La empresa ha contribuido con más de 220 millones de pesos, que se han traducido en atención médica y apoyo integral para 2,400 menores.

En 1996, cuando inició esta colaboración, menos del 10% de los niños con cáncer en el país tenía acceso a tratamiento por los altos costos. Hoy, gracias a estas iniciativas, más de 1,100 de los beneficiarios de Casa de la Amistad han superado la enfermedad y muchos de ellos han retomado su vida profesional y personal. Algunos incluso ya son padres o se desempeñan como ingenieros, médicos o docentes.

Para Leonardo Arana, el principal reto de esta labor es asegurar la sostenibilidad financiera del modelo: “Todo lo que hacemos es gratuito para las familias. Dependemos al cien por ciento de la generosidad de quienes deciden donar. Nuestro reto constante es convencer a más personas y organizaciones de sumarse a esta causa”.

Casa de la Amistad mantiene abiertas distintas formas de colaboración, desde donativos económicos hasta el voluntariado. También recibe ropa, muebles u otros artículos para sus centros, cuya venta ayuda a financiar los programas de atención.


También en Pijama Surf: Descubren "interruptor" de muerte celular contra el cáncer