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Delincuentes de Perú son sentenciados a leer 'El alquimista' de Paulo Coelho

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/01/2019

2 jóvenes delincuentes de Perú recibieron la sentencia de leer un par de libros célebres de la superación personal: 'El alquimista', de Paulo Coelho, y 'Padre rico, padre pobre', de Robert Kiyosaki

En una decisión jurídica que sin duda salta a la vista por su carácter inusitado, una jueza de Perú condenó a dos jóvenes ladrones a la pena sumamente singular de leer El alquimista, de Paulo Coelho, y Padre rico, padre pobre, de Robert Kiyosaki, dos de los libros más conocidos del llamado campo de la "autosuperación".

Los delincuentes en cuestión son dos jóvenes de 21 y 23 años que fueron detenidos en octubre de 2018 por el robo de un teléfono portátil en las inmediaciones de la Universidad Nacional de Huancavelica, que se ubica en la localidad de Paturpampa, cerca de 100 kilómetros al noroeste de Ayacucho, en el centro de Perú.

La sentencia fue dictada recientemente por Katy Rocío Jurado, miembro del poder judicial del país andino, quien invocó su derecho contemplado en la ley peruana de imponer una condena orientada más hacia la rehabilitación social que hacia el castigo. La jueza acudió a un recurso conocido en la ley de su país como prisión suspendida.

Además de las lecturas obligatorias, los jóvenes también tendrán que asistir mensualmente a firmar ante las autoridades locales el compromiso de "no acudir a lugares de dudosa reputación", y están obligados a retomar sus estudios y a presentar semestralmente ante el juzgado de investigación preparatoria local los apuntes tomados en clase; todo esto durante 4 años. Finalmente, la sentencia prescribe un pago de 4 mil soles peruanos (mil 200 dólares) por concepto de reparación civil.

En caso de incumplir con algún punto de la condena, los jóvenes serán recluidos durante 3 años en un centro penitenciario.

¿La cárcel o leer a Paulo Coelho? Más allá de la ligereza con que podría leerse esta noticia, sin duda es de celebrarse un ejercicio menos punitivo de la justicia, sobre todo en casos en los que las circunstancias del delito así lo ameritan. 

 

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Vecinos de esta calle de París prohibirán el paso a personas que usen Instagram

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/01/2019

Cansados de las perturbaciones a su vida cotidiana, los habitantes de esta calle parisina buscan imponer medidas extremas a personas que sólo acuden para tomarse una fotografía

Por si alguien no lo ha notado, una de las grandes epidemias de nuestra época es la pérdida cada vez más preocupante de la capacidad para vivir una experiencia sin necesidad de "consignarla" en redes sociales. Como bien sabemos, parte de la "forma de ser" de nuestro tiempo implica acompañar invariablemente un suceso de su publicación correspondiente en alguno de los varios brazos sociales de Internet, sobre todo Facebook e Instagram.

Ante esta especie de obsesión colectiva, un grupo de vecinos de la rue Crémieux, en París, han pensado seriamente en prohibir el paso a toda persona que acuda a la calle que habitan con el solo propósito de tomar una foto para Instagram o, en otro caso, a los "influencers" de todas partes del mundo que llegan ahí, sin ningún tipo de solicitud, para grabar videos.

Situada en el XIIe arrondissement, cerca de la Gare de Lyon, la calle se ha convertido en un spot favorito de los adictos a las redes sociales por su aspecto pintoresco: un sitio con evocaciones campiranas anclado en el corazón de París, como si se tratase de un punto olvidado por el paso del tiempo.

La calle alberga edificios donde habitan cerca de 150 personas, quienes en los últimos 5 años han notado con pavor el incremento desmedido de turistas que acuden exclusivamente para tomarse una foto pero que, por su cantidad, cada vez son menos respetuosos de la vida cotidiana del lugar, sus vecinos o su mobiliario. Sus habitantes se quejan, por ejemplo, del rodaje de videos que en ocasiones dura hasta 2 horas, el cual suele estar acompañado de música reproducida a alto volumen. Algunas personas han sugerido cobrar el uso del espacio público, a razón de hasta 135€ por fotografía.

Cabe mencionar, sin embargo, que otros vecinos son más tolerantes y aseguran que en la mayoría de los casos basta con hablar con los visitantes espontáneos para permitir que el flujo normal del ritmo de la calle se restituya.

¿Llegará el día en que las leyes regulen los comportamientos relacionados con la esfera virtual? Por más descabellado que esto pueda sonar hoy, quizá no estemos muy lejos de ello.

 

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