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Un testimonio desgarrador de la crisis por la que atraviesa el planeta (VIDEO)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/09/2019

La serie documental 'Nuestro planeta', difundida por Netflix, recoge esta escena estremecedora de la crisis por la que atraviesan otras especies por causa de la actividad humana en la Tierra

En los últimos meses se han dado a conocer signos cada vez más alarmantes de la realidad de la crisis ecológica que enfrenta el planeta como resultado de las actividades del ser humano, específicamente su modo de vida basado en la industrialización. Hace poco, por ejemplo, compartimos la nota de una manada de osos polares empujados a una zona urbana de Rusia debido a la ausencia de alimento en su hábitat natural, o el caso de una ballena que murió en una playa de Filipinas con 40kg de plástico en su estómago.

En esta ocasión, la imagen que compartimos proviene de la serie documental Nuestro planeta (Our Planet, Alastair Fothergill, 2019), difundida recientemente por Netflix. En esta serie, en cierto momento se muestra el destino de un grupo de morsas en una región entre Alaska y Rusia, donde han tenido desde siempre su hábitat natural.

En diversas escenas se ve cómo las morsas escalan con dificultad un acantilado para mantenerse en su cima, igualmente con complicaciones, pues sus cuerpos no parecen hechos para caminar y ascender por una superficie pedregosa como aquella donde se encuentran. De hecho, el desafío es tal que cada tanto uno de los animales pierde el piso y cae estrepitosamente, de una altura que a la distancia se sospecha considerable. El resultado son decenas de morsas muertas o heridas fatalmente yaciendo al pie del risco.

Quizá el comportamiento de las morsas nos parezca absurdo, sobre todo cuando se observa que nada a su alrededor las amenaza. Ningún depredador se encuentra al acecho y no parece haber una razón real para emprender la escalada. ¿Entonces?

La respuesta es sencilla. En condiciones normales, las morsas no estarían batallando contra un suelo de tierra sólida, sino que estarían descansando sobre un bloque de hielo macizo. Pero de un tiempo para acá, en esta época del año ya no hay hielo en esa zona del planeta.

Más aún, según algunas estimaciones, si el ser humano no hace nada por cambiar el impacto de sus actividades en el equilibrio general de la Tierra, para 2040 los casquetes polares perderán todo su hielo durante el verano.

¿Qué pasará entonces con todas las formas de vida que hasta ahora se han desarrollado bajo ciertas condiciones? ¿El ser humano tiene el derecho de alterar de esa manera la existencia de otras especies?

 

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40kg de bolsas de plástico, la causa de muerte de esta ballena en Filipinas

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/09/2019

Una ballena agonizante naufragó en las costas de Filipinas; al investigar la causa de su estado, los científicos encontraron una cantidad mortal de plástico en su tracto digestivo

Cada día surgen nuevos testimonios de la situación crítica en que se encuentra el medioambiente a causa de la actividad humana. Hace unas semanas dimos cuenta de la aparición súbita de una manada de osos polares en una región urbanizada de Rusia, una suerte de exploración obligada por la pérdida de recursos para su supervivencia en su hábitat natural.

Esta vez, la imagen que presentamos es tanto o más impactante. En las costas de Mabini, en Filipinas, un grupo de biólogos encontró una ballena agonizante, a la cual intentaron realizarle una intervención que le permitiera vivir. El cetáceo se encontraba en un estado avanzado de desnutrición y deshidratación y vomitaba sangre continuamente, pero los científicos mantuvieron la esperanza de poder ayudarlo.

Sus esfuerzos, sin embargo, se revelaron insuficientes, pues la ballena murió a las pocas horas de recalar en la playa. Decepcionados, los biólogos llevaron el cadáver a las instalaciones del Museo del Coleccionista D'Bone (la institución a la que están adscritos) para analizarlo y determinar las causas de su muerte.

Su sorpresa fue mayúscula al encontrar en el sistema digestivo del animal cerca de 40kg de plástico, en su totalidad bolsas o sacos de distintos tipos, desde aquellos que usan habitualmente los clientes de un supermercado hasta otros de tipo industrial utilizados en el almacenamiento y transportación de mercancías como arroz o plátanos, todo esto de acuerdo con la descripción realizada por Darrell Blatchley, fundador del Museo D'Bone.

La ballena en cuestión era un ejemplar de la especie conocida como zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris), que se encuentra en prácticamente todos los océanos del planeta (salvo por las zonas polares); su longitud va de los 6 a los 7m y su peso medio es de 3 toneladas; finalmente, su longevidad media es de 40 años. 

De acuerdo con estadísticas recabadas en 2010 por el diario The Wall Street Journal, Filipinas es el tercer país en el mundo en verter más plástico a los océanos, con un estimado de 0.75 millones de toneladas métricas desechadas en las aguas marítimas. El primer país en esta vergonzosa clasificación es China, y el segundo es Indonesia; entre los países americanos, Brasil y Estados Unidos figuran en los lugares 11 y 12 de la clasificación.

Si este tipo de acontecimientos no despiertan nuestra preocupación por un problema a todas luces alarmante, ¿qué hará falta entonces? ¿Y después no será demasiado tarde?

 

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