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Una colección de imágenes de los aghoris, una secta tántrica que incomoda a la sociedad costumbrista de la India

Esta serie de fotografías captadas en la ciudad sagrada de Benarés (Varanasi) muestra un conjunto de ascetas que al parecer pertenecen a los aghoris, una secta que practica el tantra de mano izquierda o vamachara. Los aghoris tienen a Shiva como deidad suprema y consideran que el ser humano es Shiva, sólo que oscurecido por las marcas de emociones o contaminantes mentales. La práctica, entonces, consiste en eliminar este oscurecimiento para que pueda descubrirse la naturaleza divina intrínseca. Esta secta, que ha sido dada a conocer en Occidente sobre todo por el trabajo de Robert Svoboda, gusta de hacer sus prácticas en campos crematorios -es central a su práctica la meditación sobre la muerte y la impermanencia-, viven sin casi ninguna posesión y participan en el comportamiento contracultural del tantra, como es el consumo de las cinco sustancias prohibidas y la inclusión del sexo en su sadhana.

Resulta un tanto extraño que una serie de practicantes de esta secta se presten para las fotos de un fotógrafo neoyorquino -Joey L.- que no parece estar muy familiarizado con sus prácticas espirituales. Ciertamente, son tiempos distintos, y no se puede saber qué tan logrados y sinceros son estos "modelos" en su práctica; de cualquier manera, las imágenes son una ventana a una concepción del mundo muy distinta, basada en la fe y la renuncia en completa contradistinción a nuestra vida, basada en el consumo y la voluntad de poder.

 

 

 

 

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Una de las grandes celebraciones religiosas del mundo se lleva a cabo esta noche

Hoy millones de personas en todo el mundo, aunque particularmente en la India, celebran la noche consagrada al dios Shiva ("el auspicioso", "el destructor del mal"), noche que también es considerada como el inicio de la primavera, en la primera luna nueva del mes de Phalguna. La festividad generalmente consta de diversas pujas o ceremonias que suelen consistir en cantar el nombre de la deidad, adorar su imagen y hacer ayunos y ofrendas. Muchos devotos visitan templos, particularmente los famosos "jyotirlinga", los templos de la luz del poder creativo de Shiva, especialmente en Benarés (Varanasi) y en Somnath. Por todos lados se escucha el zumbido gnosémico del mantra: Om Nama Shivaya. Y en algunos casos, particularmente entre ciertas sectas de sadhus o santos, se fuma cannabis de manera ritual (incluso, en Nepal, en este día se levanta la prohibición).

El origen del  festival  se pierde en el tiempo y generalmente se entiende que la Maha Shivaratri conmemora diferentes episodios de la mitología. Para algunos, el famoso "batido de la leche de océano" en la épica batalla entre los asuras y los devas por obtener el néctar de la inmortalidad o amrita, cuando Shiva habría salvado al universo siendo el único de los dioses capaz de ingerir la cocción venenosa (halahala). Al estar ordeñando el océano para obtener el néctar de la inmortalidad, antes de obtener el amrita, una sustancia ponzoñosa letal se empezó a producir; la sustancia tenía el poder de destruir el mundo entero y sólo Shiva se atrevió a contenerla, consumiéndola. Con la ayuda de su consorte Parvati -quien en una historia le aprieta la garganta; en otra, se detiene el efecto a través del yoga sexual- Shiva logró contener el veneno en su cuello, evitando que se expandiera por todo su cuerpo, y de aquí toma el título de nilkanth, "el del cuello azul".

Para otros, la festividad marca el día en el que Shiva hizo su danza cósmica. Una de las representaciones más conocidas de Shiva es la de Nataraja, la imagen feroz de múltiples brazos danzando como un átomo. La danza divina de Shiva se conoce como tandava; se dice que esta danza refleja cinco actividades cósmicas o pancakritaya: creación, preservación, disolución, oscurecimiento y salvación. Realizada con gozo, se le conoce como ananda tandava (pese a la destrucción, hay alegría en el proceso extático de manifestación y disolución); con furia, es rudra tandava

Otros más celebran el jyotirlinga, esto es, la "columna radiante" o "falo luminoso" de Shiva. Una historia narra que, disputando quién era el dios supremo, Shiva se manifestó como una columna de luz infinita; los otros dioses principales, Vishnu y Brahma, decidieron que el dios supremo sería aquel que lograra alcanzar antes el final de esta columna. Ninguno de los dos lo consiguió (aunque Brahma mintió diciendo que lo había hecho y por ello, cuenta la leyenda, hoy en día se le ha dejado de adorar). La historia parece afirmar la supremacía de Shiva. En la Maha Shivaratri los devotos visitan alguno de los jyotirlinga, templos consagrados a Shiva, con este objeto devocional.

Shiva es una de las deidades más importantes y queridas de la India, junto con Vishnu (o Krishna) y Devi. Es particularmente apreciado por los yoguis, tanto por los naths -de quienes viene el hatha yoga- como por los practicantes del tantrismo de Cachemira (la forma dominantes del tantra hindú). Uno de los más grandes filósofos, teólogos y maestros espirituales de la India, Abhinavagupta, fue devoto de Shiva. Y se dice que el pensador más importante de este enorme país, al menos después del Buda, Shankaracharya, quien llevó uno de los nombres de Shiva, fue una especie de encarnación de esta deidad.

Para celebrar la Maha Shivaratri te compartimos una excelente lista de mantras de Shiva, compilada por el traductor y practicante tántrico Christopher Wallis, que puedes escuchar en este enlace.