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La adicción a los antidepresivos no es un mito: muchas personas que los consumen no los pueden dejar

Salud

Por: pijamasurf - 03/14/2019

En la época en que hay más personas en antidepresivos que nunca, también hay más personas intentando dejarlos, aunque a veces los síntomas son tan graves que la retirada es imposible

La llegada de los antidepresivos fue un hito en el tratamiento psiquiátrico: pequeñas pastillas que, en dosis regulares, podían controlar la depresión y la ansiedad. En Occidente, su utilización pasó de considerarse una suerte de tabú a representar una realidad cotidiana: pareciera que la depresión es el problema más común alrededor, y los medicamentos que la controlan también. Hay más personas en antidepresivos que nunca. 

Muchas personas superan el período de uso de antidepresivos sin problemas significativos, pero hay un porcentaje importante que los usa durante un plazo largo e indefinido, lo cual ha creado un problema no anticipado: los que intentan dejar los antidepresivos se enfrentan a síntomas severos de abstinencia que nadie les advirtió. Algunos de estos síntomas son tan fuertes que les impiden suspender las dosis. 

La suspensión de los medicamentos nunca ha sido el foco de interés de los fabricantes o los reguladores gubernamentales, quienes no consideraban que los antidepresivos podían ser adictivos. En principio, los antidepresivos fueron aprobados para utilizarlos en plazos cortos con dosis mínimas que ayudaran a controlar una crisis, pero incluso hoy, bien pasado el boom del Prozac, las lagunas de información sobre los efectos a largo plazo continúan siendo inmensas. 

Una vez que se aprueba un nuevo medicamento, los médicos tienen toda la libertad para prescribirlo como mejor les parezca. Y la falta de información sobre su uso en períodos largos nunca resultó un impedimento para poner a miles de personas en antidepresivos por tiempo indefinido. La mayoría de los que comienzan con la toma de esos medicamentos lo hacen después de visitas breves y síntomas de depresión clínica que los antidepresivos mejoran inmediatamente, a menudo por un efecto placebo. 

Ante esa evidencia, pocos médicos detendrían lo que pareciera ser un tratamiento ganador. Así que una prescripción inútil puede continuar por años. Hasta que alguien –doctor o paciente– decida que es tiempo de parar. Y la lucha se vuelva imposible. 

Incluso sin los síntomas de abstinencia, los antidepresivos no son inofensivos. Su uso lleva implícito efectos secundarios como entumecimiento emocional, problemas sexuales, aumento de peso o disfunción eréctil. El uso a largo plazo significa convivir con los síntomas propios de esos medicamentos, y aunque algunos pacientes se benefician de esa “terapia de mantenimiento”, no hay ningún estudio que determine qué casos y en qué dosis o circunstancias.   

Ha pasado mucho tiempo sin que los graves síntomas de abstinencia sean tomados en serio; hay poca investigación al respecto, pues se considera que la depresión es el problema más grave, no las dificultades para dejar un antidepresivo una vez superada la crisis. Los médicos no tienen la mejor respuesta para las personas que luchan por dejar los medicamentos; no hay pautas respaldadas científicamente, no hay forma de determinar quién corre un mayor riesgo, no hay estrategias adaptadas a las necesidades de cada persona.

Hace poco se completó la primera prueba rigurosa y prolongada de los efectos del retiro de un antidepresivo en Nueva Zelanda, dirigida por la doctora Dee Mangin de la Universidad McMaster. Su equipo reclutó a más de 250 personas en tres ciudades que habían estado tomando Prozac por varios años y estaban interesadas en disminuir gradualmente su consumo del medicamento. Los investigadores todavía están trabajando con los datos y sus hallazgos se publicarán en los próximos meses, pero una cosa ya quedó clara en esa experiencia clínica: los síntomas de algunas personas eran tan graves que no soportaban dejar el medicamento. 

Por ahora, las personas que no han podido alejarse de los antidepresivos siguiendo los consejos médicos recurren a un nuevo método llamado “microtapering”, que consiste en reducciones minúsculas y progresivas del medicamento. El proceso puede durar meses –incluso años– y, de cualquier manera, los síntomas de abstinencia pueden prevalecer, sin importar la reducción cuidadosa y paulatina. 

Existen iniciativas como The Withdrawal Project, creado por Laura Delano, quien experimentó síntomas graves al intentar dejar ciertas drogas psiquiátricas. Su sitio proporciona recursos para dejar los antidepresivos e incluso una guía para el proceso de microtapering. Pero por ahora, los graves síntomas de abstinencia de los medicamentos psiquiátricos permanecen inexplorados. 

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Plantar un jardín podría ser el secreto de la longevidad

Salud

Por: pijamasurf - 03/14/2019

Existen múltiples beneficios de la jardinería para la salud física y mental

Existen cinco lugares en el mundo que son famosos por la longevidad de su población: Okinawa en Japón, Nicoya en Costa Rica, Icaria en Grecia, Loma Linda en California y Cerdeña en Italia. Por ello, el autor bestseller del New York Times, Dan Buettner, se ha dado a la tarea de identificar los factores que tienen en común estas poblaciones y estos lugares, a los que se ha llamado "zonas azules".

Las redes de apoyo social, el ejercicio físico diario y una dieta basada en plantas son algunos de los factores que tienen en común estas zonas. Sin embargo, hay otro factor que ha llamado la atención de los científicos: en cada una de estas comunidades la gente está practicando la jardinería a los 80, 90 o 100 años de edad.

Buettner dice que hay evidencia de que los jardineros viven más tiempo y están menos estresados, mientras que una variedad de estudios señala los beneficios de la jardinería para la salud física y mental. Por ejemplo, en Okinawa, donde vive la proporción más alta de centenarios en el mundo, los residentes suelen cuidar pequeños jardines durante su vejez.

Además, estudios preliminares entre personas mayores con problemas cognitivos (como la demencia y el Alzheimer) demuestran que la luz del Sol y el aire fresco ayudan a los ancianos a sentirse más tranquilos, mientras que los colores y texturas de diversas plantas y vegetales pueden mejorar la capacidad visual y táctil. Por otro lado, un estudio de la Universidad de Harvard mostró que las personas que estaban rodeadas de vegetación exuberante vivían más tiempo y tenían una menor probabilidad de desarrollar cáncer o enfermedades respiratorias.

En los últimos años, ha crecido la tendencia de considerar como terapéuticas las actividades que nos acercan a la naturaleza, como dar un paseo en el bosque, respirar aire fresco o estar en contacto con los animales. Esto ha favorecido que se multipliquen las ofertas de actividades al aire libre, los cursos de meditación en la naturaleza o las excursiones a los santuarios de animales. Este fenómeno habla de lo nociva que se ha vuelto nuestra rutina cotidiana, pues la visión del mundo que mantenemos no considera el bienestar y la armonía entre los seres vivos y el entorno natural (ni siquiera el aire o el agua) como lo más fundamental e imprescindible para una comunidad, sino sólo como una posible salida para el estrés o la depresión a la que podemos tener acceso previa receta médica o en caso de emergencia mental.

Actualmente, los médicos en Escocia prescriben un paseo por la naturaleza para tratar una variedad de enfermedades, incluida la reducción de la presión arterial y la ansiedad, o para mejorar el estado de ánimo general, esto quizás sin tomar en cuenta que justamente la causa de esas dolencias es la separación casi permanente entre las personas y el medioambiente, y por lo tanto, se requiere de un cambio más profundo en el estilo de vida y en la dinámica socioambiental, más allá de un día de campo de vez en cuando. La jardinería, incluso si se trata de una pequeña parcela en un área urbana, podría ser una forma sencilla de incorporar un poco más la naturaleza a la vida diaria.

Tomando en cuenta lo anterior, vale la pena considerar también que la agricultura industrial es altamente contaminante mientras que los agricultores trabajan bajo condiciones difíciles o peligrosas, y además, parece estar aumentando el nivel de alergias de la población mundial mientras baja la calidad nutrimental de los alimentos debido a la alta automatización de los procesos agrícolas. Bajo estas condiciones, el cultivo en casa o en comunidad puede ser una maravillosa opción para vivir mejor.

Thomas Forester, consultor de políticas alimentarias para organizaciones de investigación y agencias de la ONU, menciona lo siguiente:

La realidad de lo que es la agricultura, al menos en Estados Unidos, es mirar a una computadora durante todo el día y ejecutar sistemas para pollos de engorda o instalaciones de contención de cerdos, o sentarse en la cosechadora con aire acondicionado viendo videos mientras cruzas campos monótonos guiados por precisión de GPS.

"Cuando comes verduras que has cultivado tú mismo, cambia todo: tienen un sabor más delicioso y realmente hace una diferencia en las cualidades de salud (vitaminas, minerales, compuestos fitoactivos, etc.)", dice el doctor Willcox de la Universidad de Hawái.

Según Willcox, los cuatro pilares fundamentales para la longevidad son la dieta, la actividad física, el compromiso mental y la conexión social. Hacer crecer perejil o una zanahoria no industrial ofrece la posibilidad de involucrar esos cuatro aspectos. Después de todo, si no disfrutas lo que comes, lo que haces con tu cuerpo, lo que piensas y lo que compartes, ¿para qué quieres estar vivo?

 

Imagen: @karen_de_villa