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"Roma", de Alfonso Cuarón, rescata la memoria colectiva en luminosos retazos

Si un centro de imágenes existe en verdad, es probablemente una especie de teclado siendo tocado por las memorias

Henri Bergson, Materia y memoria

 

Roma abre con el sonido del agua. Se trata del piso del patio de una casa siendo tallado por Cleo, la empleada doméstica de una familia en la colonia Roma, para limpiar los restos del excremento del perro. El sonido del agua es tan nítido y su repetición tan rítmica, que aparenta las olas del mar remontando al espectador a un viaje por las aguas de la memoria.

A los públicos de otros países, esta embarcación probablemente les parecerá una mirada hacia un mundo ajeno y fascinante. Sin embargo, para los mexicanos –al menos los que pueden ir a una sala de cine o pagar mensualmente una membresía de Netflix– no habrá nada más cercano. Desde el ruido del agua y el olor del piso limpio después de ser tallado, hasta los trastes que chocan al ser lavados, la vibración del motor del auto del papá cuando llega, el olor de su cigarro y su música clásica; Roma evoca una serie de sensaciones que fácilmente activará la memoria de los mexicanos para verse reflejados en ese charco de agua que queda en el piso después de ser lavado.

Si bien no todas las familias mexicanas son iguales a esta, en su particularidad y especificidad, el escritor, productor, director y fotógrafo de la película, Alfonso Cuarón, retrata de manera vívida y honesta a una ciudad y una sociedad, así como una determinada condición política y económica que definió al México clasemediero del 70, pero cuyas resonancias persisten hasta hoy. Y dado que la historia está expresamente basada en su infancia, la película muestra todo esto a través de la inocente óptica de un niño.

De manera deliberadamente autobiográfica, este ejercicio mnemónico por parte del autor muestra con suma sensibilidad la poesía de lo cotidiano; el penoso derrumbe de un matrimonio, la soledad de un embarazo no deseado y la extraña simbiosis cultural/relación amo-esclavo que se da entre las clases sociales mexicanas. La profundidad visual de la imagen permite una indagación en las honduras de la vida; en cada diálogo, encuadre y movimiento de cámara, la búsqueda de la verdad y la búsqueda de la belleza encuentran un perfecto equilibrio.

No es el México del narco, ni uno cuyas tradiciones culturales son exacerbadas y caricaturizadas. Es el ruido del conflicto estudiantil, de los vendedores ambulantes, del camotero y el afilador; afectos, ruidos, olores y sensaciones exclusivos de la capital mexicana. Imágenes que se sentirán como fotografías personales, historias que hemos escuchado más de una vez, pero que al verlas como un gran reflejo en la pantalla grande –o en tu casa, laptop o tablet– se cristalizan con intimidad y monumentalidad.

Es cierto que verla en el cine será una experiencia sonora única que te envolverá con mayor intensidad; ciertamente, la mejor película del maestro Cuarón merece verse en la pantalla más grande posible. Pero el logro técnico que mezcla una historia del pasado con la tecnología del presente –tanto en su producción como en su exhibición– es consecuente con la intención de Roma de romper con la estasis temporal.

Con una efectividad que trasciende épocas, la historia de Cleo está marcada por la colonización, que sigue segregando a los mexicanos en tanto lenguaje, cultura y clase, y que, al mismo tiempo, nos une de manera inescapable. Además, la actuación de Yalitzia Aparicio, por encima del nivel de cualquier profesional, logra generar una empatía con el personaje de Cleo que lleva a los espectadores a la preocupación, la devastación, la risa y las lágrimas. Al final, después de tragedias personales y grandes pérdidas, la vida de Cleo retorna a su estado inicial: como las olas del mar, tal como las memorias que se van y regresan, se borran y se vuelven a dibujar.

Para mí, es el soundtrack de Jesucristo Superestrella, los biberones junto a ceniceros y vasos con Coca-Cola, los sonidos de la calle, el Ford gigantesco. Para cada espectador, cada imagen y sonido tocará diferentes notas en su teclado de la memoria, del cual el maestro Cuarón es, indudablemente, un virtuoso intérprete.

Una melodía de nuestra memoria colectiva, un merecido homenaje, un atinado retrato, un sincero reflejo, no cabe duda que Roma merece los apellidos que la crítica y el público le han conferido: la obra maestra de Alfonso Cuarón y la mejor película del año.

 

Twitter de la autora: @aleluuu

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Myriam Bleau: reflexiones y luminiscencias digitales

Arte

Por: Luis Clériga - 12/14/2018

Una entrevista con la artista digital en el marco de los XV años de MUTEK México

Myriam Bleau es una compositora, artista digital y performer canadiense. Aunque inició como multinstrumentista en la música, con el tiempo se trasladó hacia el universo electrónico: ella ha ido desde la creación de instalaciones sonoras y especialmente a las actuaciones en vivo con la aplicación y desarrollo de tecnologías musicales creadas para lugares específicos.
En el último período, Bleau ha construido nuevas interfaces electrónicas, hechas a partir de código, mismas con las que ha encontrado la manera tanto de presentar shows audiovisuales, como de relacionar interactivamente al público con oscilaciones, sensores y la física del movimiento con péndulos, resultando en una amalgama de texturas sonoras y de ritmos inteligentes.
En su visita a MUTEK México, tuvimos la oportunidad de platicar con ella y conocer un poco de su proceso y actuales proyectos; así como también algunas reflexiones del panorama del arte digital actual:



Pijama Surf: ¿Puedes contarnos un poco de tu trasfondo y background artístico?

Myriam Bleau: Soy de Canadá originalmente, pero me mudé a Suecia y vivo la mitad del tiempo en un lado y en otro, aunque mi base aún es Montreal. Mi vida personal me llevó a Suecia y hay un estudio de música importante donde me han dado residencias para trabajar mucho con sintetizadores modulares; tienen un Centro público en donde los compositores graduados pueden ir y utilizar los estudios gratuitamente. En general, hay muchos artistas en Suecia que están interesados en la síntesis modular y ese ha sido parte de mi desarrollo por allá.



PS: ¿Haces trabajos de instalación a la par de tus presentaciones en vivo?

Myriam Bleau:Hago principalmente presentaciones, aunque todos mis performances tienen algún elemento relacionado con las esculturas y las interfaces. Básicamente, he tenido dos o tres instalaciones, pero mi práctica principal es girar y hacer presentaciones en vivo.
Siempre he sido más en vivo, aunque he tenido algunos proyectos de otra índole. Hasta ahora, mi trabajo tiene más que ver con programación y actualmente mucho está basado en SuperCollider, antes usaba MaxMSP pero ahora uso códigos porque me parece muy poderoso.
He jugado con la síntesis modular y deseo integrarla gradualmente, pero por ahora prácticamente todo lo que he hecho es basado en software. Siempre hay mucha programación de código.



PS: ¿Consideras que usas la programación para generar interacciones con el público o más para fines estéticos?

Myriam Bleau: He realizado un par de instalaciones en las que el público estaba invitado a participar: hice una caja de música que podía ser tocada por la gente. Hablar de los procesos de la música es complejo y entonces el trabajo tenía que ver con decidir qué nivel de libertad se le daba a la gente; aunque he dejado que el público toque las interfaces, pensando en si deseo resultados instantáneos o interacciones más sutiles.
Para mis presentaciones, muchas veces dejo que el público toque y pruebe las interfaces que hago al final; y es agradable porque es un momento muy personal en el que puedo explicarle a los presentes cómo funciona lo que presenté.
Tengo una especie de partitura que revisa los triggers y me hace navegar en diferentes partes del código, entonces tengo una cierta flexibilidad y me gusta implicar al público al final, pero hay veces que no sé qué tanto implicarlos pero intento relacionarlos en la medida de lo posible.



PS: ¿Tienes proyectos o álbumes en camino?

Myriam Bleau: Sí, tengo un álbum que saldrá pronto. Es curioso, porque llevo muchos años trabajando en vivo pero no es como que tenga una gran discografía. Este disco será de un material relativamente viejo, por decirlo de alguna forma, porque también son piezas que derivaron del trabajo en vivo. Pero es como la documentación de un período y va a salir bajo el sello británico Where To Now para el mes de febrero de 2019.



PS: ¿Pones mucho énfasis en los visuales o en colaboraciones?

Myriam Bleau: Normalmente no hago tantas colaboraciones, aunque hace poco hice algo con LaTurbo Avedon, que es una artista basada en Internet, es un avatar que sólo existe en la red. Ella hizo visuales para mi música y en vivo, pero en realidad, considero que la parte visual de mi música viene del mismo proceso.Por ejemplo, ahora mismo toco con interfaces de péndulos que tienen luces que responden al movimiento y al sonido, entonces se vuelve un show de luces que está completamente relacionado a lo que está pasando con la música; pero no busco que sea tan “espectacular”, sino que me gusta que todo gire en torno al sonido y tratar de que sea una navegación más sonora que algo que sea excesivamente centrado en los objetos o en la escenografía.

Trato de que lo visual sea algo contemplativo y parte del fondo, pero no tan central como la música; cosa no tan fácil de equilibrar pero trascendente para mí.



PS: ¿Qué preparaste para MUTEK México?

Myriam Bleau: Es una pieza llamada Ballistics, en donde uso cinco interfaces de péndulos. Están basadas en pinturas de Escher, estrellas y poliedros: la mitad están iluminadas; mientras que la mitad son negras y hay una luz que viene desde abajo. Las luces dan con mociones que dan hacia el techo y tienen sensores, entonces dependiendo de la aceleración de la música se hace algo más rápido sobre los péndulos. Tienen varias fases, entonces la intención es que sea una pieza polirrítmica.



PS: ¿Consideras que el estado de la tecnología y del arte aún puede afectar al mundo positivamente?

Myriam Bleau: Mucho del trabajo que hago está basado en sensores y a la vez termina por ser algo muy relacionado con el Internet de las cosas, los objetos. Siento que lo que eso representa para las corporaciones es completamente oscuro pues las empresas han estado inspiradas en el trabajo de los artistas para generar wearables, ropa que reacciona al movimiento y otros objetos tecnológicos, pero al final sólo hacen minaje de datos con fines de abarcar mercados.
Muchas veces, sólo quieren lucrar con este trabajo que los artistas hemos hecho por años… Aunque actualmente me interesa el tema de la inteligencia artificial y el usar los teléfonos de la gente con tecnologías avanzadas, pero muchas veces por los recursos, sólo hacemos lo que tenemos al alcance.
Uno de los artistas que más me ha gustado en este terreno es Kyle McDonald, y al final sí he pensado en tener algún tipo de narrativa que pueda afectar los teléfonos de las personas de una manera interesante, en vez de que sólo los distraiga, sino hacer algo mucho más reflexivo que sólo jugar con su foco de atención. Pero considero que esto sigue en un estado embrionario y que aún no sucede lo verdaderamente revolucionario.

 

Twitter del autor: @bizogramma​