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Grandes anfitriones: el arte de crear atmósferas y reunir a las personas indicadas

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/07/2018

Bajo su carácter ordinario, una fiesta puede ser la ocasión perfecta para hacer surgir grandes proyectos

Una fiesta, una reunión, una comida. Estas son situaciones sumamente cotidianas, comunes, por las que la mayoría de nosotros pasa cada tanto, sea como invitados o como anfitriones, con los motivos más diversos pero siempre con el mismo propósito: convivir.

Con todo, de ciertas reuniones se puede decir que son extraordinarias. ¿Cuántos grandes proyectos no han nacido alrededor de una mesa y acaso una botella de vino? ¿Cuántas complicidades fértiles no se han tejido en la coincidencia inesperada de dos personas que se conocen en una fiesta? ¿Cuántas obras no habrán surgido en un instante en que la mirada del artista se posa sobre dos manos que se estrechan, cuando sus oídos escuchan las historias de otros, o cuando experimenta los placeres que nacen de la compañía?

Esas reuniones son, en varios sentidos, especiales, pero quizá por ello mismo no suelen ocurrir por sí mismas. Con frecuencia, son posibles gracias a la voluntad de una persona. El papel del anfitrión es, en este sentido, fundamental. 

Cada tanto surgen en la historia anfitriones con una especie de sentido añadido para reunir, por así decirlo, a las personas adecuadas. A veces se ha tratado de mecenas en quienes confluye la doble intención de patrocinar la labor de uno o varios artistas y, por otro lado, sentirse rodeados de belleza. A veces, esos anfitriones han sido personas no necesariamente acaudaladas pero sí ricas en otros aspectos: en cultura, en buen gusto, en placer por la vida. Una riqueza de otro orden que, sin embargo, también buscan hacer crecer; en este caso, por medio de la reunión con otros.

Posiblemente los ejemplos más célebres a este respecto sean los “salones” que aunque surgieron en la Italia del Renacimiento, florecieron sobre todo en Francia, y particularmente en París. La historia del arte, intelectual e incluso política tanto de Francia como de la cultura occidental no sería la misma sin esas reuniones auspiciadas usualmente por algún miembro de la aristocracia francesa o, después, por algún burgués.

En varios momentos de En busca del tiempo perdido, Marcel Proust evoca con precisión y belleza la práctica de “recibir” (recibir invitados) que en Francia adquirió categoría de arte. Sus ejes son sobre todo dos personajes: Madame Verdurin y la duquesa de Guermantes. Proust refiere con detalle los salones de ambas, a los que acudían pintores, poetas y, en ocasiones, diplomáticos. Pero Proust hace de ellas dos polos opuestos: Madame Verdurin como la representante de la burguesía que aunque ha acumulado el dinero suficiente para hacerse de una posición social, no por ello posee el gusto necesario para apreciar una obra de arte o siquiera para sostener una conversación inteligente; caso contrario al de la duquesa de Guermantes, en quien Proust hace confluir el refinamiento necesario para crear y mantener un salón influyente en las artes francesas.

Condesa Greffulhenote, una de las aristócratas en quien se basó Proust para el personaje de la duquesa de Guermantes
(Fotografía de Paul Nadar, 1895)

Otro ejemplo notable fue Gertrude Stein, que también en París acogió a numerosos artistas y, a su manera, practicó la costumbre francesa del salón. En aquella época (los años 40 del siglo XX), el salón de Stein vio pasar a los miembros más notables de la llamada “generación perdida”, especialmente Ernest Hemingway y Francis Scott Fitzgerald, así como a Ezra Pound, James Joyce, Henri Matisse y, por supuesto, Pablo Picasso, que pintó un retrato de ella. 

Gertrude Stein, Pablo Picasso (1906)

En México, un caso extravagante pero no muy conocido es el de los “Grandes Sábados” que Federico Sánchez Fogarty organizó durante poco más de 20 años en su casa de Tacubaya, al poniente de la capital. Sánchez Fogarty fue uno de los pioneros de la publicidad en México, trabajo que realizó para Cementos Tolteca y que en cierta forma inventó él mismo, pues entró a la cementera como mensajero pero ascendió poco a poco, es de suponerse que apoyado en una habilidad que convirtió en talento: saber relacionarse con los demás.

Sánchez Fogarty reunió en su casa a personajes como los pintores Rufino Tamayo, María Izquierdo y Juan O’Gorman, el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo y los arquitectos Luis Barragán y Mario Pani. Las fiestas solían contar con la crónica de Salvador Novo, que también asistía con frecuencia, y se dice que en cierto momento fueron tan relevantes que Miguel Alemán, en su cargo de presidente, pidió ser invitado.

En su extravagancia, Sánchez Fogarty llamó a estas reuniones las “Fiestas del Tercer Imperio Mexicano”, una denominación grandilocuente pero también irónica respecto de la historia del país y los sueños imperiales que cada tanto se han tenido.

El fotógrafo Agustín Jiménez y Sergéi Eisenstein en casa de Sánchez Fogarty

 

Naturalmente, el ser humano está hecho para estar con otros. Pero a la luz de estos ejemplos podemos ver que, también en ese caso, hemos sido capaces de convertir una necesidad natural en un arte: el arte de estar con las personas indicadas.

 

También en Pijama Surf: Lupercalia, las fiestas que dieron origen al Día de San Valentín

 

Imagen de portada: Midnight in Paris (Woody Allen, 2011)

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4 poderosas razones para usar el surf como terapia en Punta Conejo, Oaxaca

Buena Vida

Por: Redacción - 09/07/2018

¿Por qué deberías considerar al surf como una alternativa?

Los especialistas del Reino Unido han comenzado a usarlo en su sistema de salud, e incluso han empezado a crear proyectos piloto y clases de surf para los jóvenes con problemas o trastornos mentales.

Este deporte está creciendo como recomendación de terapia para el manejo del estrés, ansiedad y depresión, y en México tenemos una gran cantidad de playas hermosas donde se puede realizar sin complicaciones.

¿Cuáles son los beneficios que te proporciona? Aquí hay cuatro poderosas razones para empezar a buscar clases o conseguirte tu propia tabla. Sobre todo, debes practicar surf en una de las playas con el mejor oleaje para este deporte: Punta Conejo, Oaxaca, que está a 10km de Salina Cruz.

 

1. Coordinación y equilibrio

Las olas suaves de Punta Conejo te permiten practicar tu coordinación y equilibrio. Dicen que ahí las olas se rompen hacia la derecha y como su duración es un poco más extensa que las demás, termina siendo una experiencia retadora. Parte importante de estos dos beneficios es que, con la práctica, logres estabilizarte frente al mar y no te caigas a los pocos segundos.  

Si deseas hacer ejercicios antes de ir a la playa con tu tabla, puedes practicar en casa parándote sobre un pie y manteniéndote firme, o ponle un poco de dificultad y hazlo sobre una almohada. También se recomienda hacerlo con un pie y los ojos cerrados, o lanzando una pelota hacia la pared.

 

2. Relajación y concentración

Estar en medio de la nada es un gran momento para concentrarte y relajarte, cuando escuchas el oleaje y sientes el agua recorrer tu cuerpo. Cada vez que intentas mantenerte arriba o no ser derribado por las olas liberas serotonina y endorfinas, las hormonas que se encargan de la felicidad. Fíjate metas cada que tomes tu tabla y te enfrentes al mar. Ve de lo más sencillo a lo más difícil; todo toma su tiempo y lo lograrás paso a paso.

 

3. Fuerza

En mente y cuerpo. La parte que más trabajas durante este ejercicio son los hombros, el pecho, el cuello y la espalda. Y además cargas tu fuerza interior, al sentirte capaz de romper los retos que llegan con cada ola. Como en todo ejercicio: ¡no olvides calentar! Realiza estiramientos antes y después; hazlo en gran parte en los hombros y torso, aunque no olvides que el cuello, la espalda, la pierna y los glúteos también deben trabajarse.

 

4. Constancia

Empiezas una y otra vez, caes y te levantas. Regresar no será fácil, pero así entrenas a tu mente a empezar de nuevo; ser constante es un gran aprendizaje. Practicar es una parte importante de cualquier deporte. Debes concentrarte en mejorar y en trabajar las partes que sientes que son más débiles. Ten en cuenta que muchos ejercicios se pueden practicar también fuera del agua; mentalízate y encontrarás que hasta el yoga puede ayudarte a desempeñarte mucho mejor.

 

Y si te gusta el surf pero no enfrentarte a las olas y quieres hacer una actividad sobre el agua, éntrale al Paddle Surf (también con tabla, pero con remo), que también puedes realizar en las tranquilas playas de Oaxaca, lo que lo convertirá en una experiencia mental, física y de descubrimiento.

 

¿Qué otra playa de México recomendarías para este deporte? ¡Déjalo en los comentarios!

 

 

Fuente: visitmexico.com