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Eróticas y escabrosas ilustraciones de 'Las flores del mal' de Baudelaire

Arte

Por: pijamasurf - 07/30/2018

Diabólicas y encantadoras viñetas de "Las flores del mal", ilustrado en toda su terrible voluptuosidad

¿Vienes del hondo cielo o del abismo sales,

Belleza? ¿Tu mirar infernal y divino,

confusamente vierte favor y crimen,

y por eso podrías compararte al vino?

Charles Baudelaire

Charles Baudelaire fue el poeta maldito por antonomasia, el poeta que exploró lo sórdido y que se internó al abismo para revelar que allí  también había una profunda belleza, la cual no podía ajustarse a las "buenas costumbres" de la sociedad. El libro que cifró el legado de Baudelaire y que le valió tanto el escarnio y la condena como la inmortalidad fue Las flores del mal, un libro que revolucionó la concepción estética del mundo, el libro en el que Baudelaire conjuga lo que parecía irreconciliable: lo poético y bello con lo abismal, decadente y diabólico. El poeta sienta en la mesa al Diablo, fuma de su pipa, bebe de su vino, fornica con sus ninfas y prostitutas y pasea en el voluptuoso jardín del deseo donde, como diría luego Eliphas Lévi, cada rosa tiene una serpiente enrollada en el tallo.

Este tour de force infernal, esta oda parnasiana, ha sido ilustrada innumerables veces -y el mismo Baudelaire hizo algunos bocetos-, pero quizás el más memorable trabajo de ilustración es el del artista italiano Carlo Farneti, quien en 1935 visualizó Les fleurs du mal. Sin que sea una obra maestra, sus ilustraciones captan el fantasmagórico y abyecto pero delicioso universo de Baudelaire.

 

 

 

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Andrea Lacoste, un prometedor electropop que enamora y juega con un lado oscuro

Arte

Por: pijamasurf - 07/30/2018

El segundo disco de la venezolana Andrea Lacoste la consolida como una figura emergente del pop latinoamericano, con una propuesta que busca trascender lo meramente comercial

La cantante y productora venezolana Andrea Lacoste es una de las artistas nuevas más interesantes en el pop electrónico latino. Lacoste tiene una linda voz, con una especie de potente inocencia, que apela a la dulzura pero que alcanza a revelar un lado introspectivo más complejo y profundo, que ella identifica con la melancolía. La niña crece y se viste de "cuero". Lo más interesante es que Lacoste escribe los temas, toca la guitarra, el teclado, una especie de ukulele venezolano y programa y produce los sonidos. Aparentemente, estudió producción musical en México. Al parecer, se vale por sí misma para hacer música que crea, más que otra cosa, belleza y un espacio para sentir e imaginar.

Su segundo disco, En la boca del , parece ser su graduación. El disco muestra una paleta de sonidos que van desde canciones muy pop que hablan de amor, hasta exploraciones más oscuras que se acercan a una electrónica industrial, más hipnótica. Todo es una especie de gran seducción, electropop lleno de energía, sonidos y letras enamoradizas en varios idiomas (es políglota), con una gran dinámica. Por momentos recuerda algunos de los discos de Disco Ruido, con exploraciones más oscuras tipo Nine Inch Nails (obviamente, guardando gran distancia) y por supuesto, a veces, a una de esas pop stars que abundan (pero que no conocemos mucho). El disco no es completamente redondo, algunos tracks se repiten sin aportar mucho y caen en lugares comunes. Pero no hay duda de que promete, especialmente porque no existen muchas artistas latinoamericanas que hayan podido dar el salto de lo que es meramente pop comercial a una música con una aspiración estética más alta, sensible a influencias literarias y artísticas. Lacoste combina una imagen atractiva -que permite que el púbico se identifique, aspire o desee- con un obvio talento musical. Lo cual augura éxito. 

En su sitio, explica el sentido de su composición:

Quiero que la gente se transporte a otros espacios mientras reflexiona. Mis letras son variadas, no siempre son de amor, pero siempre busco que nos toquen de alguna forma. Que nos den impulso o energía, que nos generen melancolía.