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Dennis Rodman viajará a Singapur para cumbre Trump-Kim Jong-un, financiado por criptomoneda de la marihuana

Política

Por: pijamasurf - 06/10/2018

PotCoin llevará a Rodman a la histórica cumbre; el estrafalario basquetbolista es amigo de Kim Jong-un

El exbasquetbolista Dennis Rodman tiene la peculiaridad de ser amigo -o al menos estar en buenos términos- con Donald Trump, y también con el mandatario de Corea del Norte, Kim Jong-un. Rodman ha viajado a Corea del Norte cinco veces en los últimos 4 años y describe su relación con Kim Jong-un como "cercana", hasta el punto de que pueden discutir todo tipo de temas. En un viaje pasado, Rodman entregó a oficiales del gobierno de Kim un libro de Donald Trump, a quien considera el mejor negociador de la historia. Otra de sus visitas recibió 30 minutos de cobertura en la TV nacional norcoreana. Trump y Kim discutirán las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, luego de que en las últimas semanas se distendiera el clima de tensión entre ambos países.

Ahora Rodman ha anunciado que viajará a Singapur a la histórica cumbre entre Trump y Kim Jong-un con la ayuda de la criptomoneda PotCoin (algo así como el bitcoin de la cannabis), empresa ubicada en Canadá, el país que ha aprobado una ley para legalizar la marihuana recreacional. Si las cosas no podían ser más surrealistas que una reunión entre Trump y Kim Jong-un, ahora tendremos la participación, aunque sea periférica, de Rodman, en una misión que mezcla la paz y la promoción en favor de la criptomoneda cannábica, que antes ya ha fondeado sus viajes. La gente de PotCoin además ha nominado a Rodman, en conjunto con Trump y el comandante Kim, para el Premio Nobel de la Paz.

Rodman ha sido criticado porque, se dice, fungirá como un divertimento, un tonto útil en un juego geopolítico. Sin embargo, también existen indicios de que tiene cierta injerencia en Kim Jong-un, quien es fanático del baloncesto. Rodman ha dicho que Kim es como un niño que quiere cambiar su cultura, y que el país es cada vez más civilizado y la gente está más feliz. Otros creen que Rodman, apodado "El Gusano", podría jugar un papel de embajador de buena voluntad y ser un enlace importante entre ambos mandatarios.

 

 

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Noam Chomsky sobre la causa detrás de la era de la posverdad y las fake news

Política

Por: pijamasurf - 06/10/2018

Las causas políticas del estado de desencanto, alienación y animadversión modernos

A sus 90 años, Noam Chomsky sigue teniendo una enorme lucidez y una notable energía que le permite ser un feroz crítico de Donald Trump y el neoliberalismo. En una reciente entrevista para El País, Chomsky explicó cómo el neoliberalismo ha creado las condiciones del desencanto y la polarización que producen las fake news y permiten que personajes como Trump pongan en riesgo las estructuras de la democracia:

Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones.

Lo cual crea el estado actual de desconfianza, propio de la era de la posverdad:

La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie.

Chomsky agrega una idea antinómica: el neoliberalismo sólo existe para los pobres y las corporaciones se benefician de políticas de corte marxista. Es un mundo al revés: 

El neoliberalismo existe, pero sólo para los pobres. El mercado libre es para ellos, no para nosotros. Esa es la historia del capitalismo. Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas, pero con los valores invertidos. Los principios del libre mercado son estupendos para aplicárselos a los pobres, pero a los muy ricos se los protege. Las grandes industrias energéticas reciben subvenciones de cientos de millones de dólares, la economía high-tech se beneficia de las investigaciones públicas de décadas anteriores, las entidades financieras logran ayudas masivas tras hundirse… Todos ellos viven con un seguro: se les considera demasiado grandes para caer y se los rescata si tienen problemas. Al final, los impuestos sirven para subvencionar a estas entidades y con ellas a los ricos y poderosos. Pero además se le dice a la población que el Estado es el problema y se reduce su campo de acción. ¿Y qué ocurre? Su espacio es ocupado por el poder privado y la tiranía de las grandes entidades resulta cada vez mayor.

La distopía moderna ya no es la censura, sino la desinformación y la distracción masiva:

Hasta Orwell estaría asombrado. Vivimos la ficción de que el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales. Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿Buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar? Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches. ¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes? Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales. En cambio, lo que vemos es un coche volando, pilotado por un actor famoso. Tratan de socavar al mercado. Los negocios no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos. De otro modo, colapsarían.

Y, a diferencia de otras épocas, el individuo se siente aislado y sin optimismo gregario:

Se tenía la idea de que juntos se podía vencer a la crisis. Y eso se ha perdido. Ahora vivimos la sensación de que estamos solos, de que no hay nada que hacer, de que el Estado está contra nosotros…

 

Lee la entrevista completa en El País