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Sony Pictures trabajó con el Pentágono en la creación de "The Interview", una comedia que es también una herramienta de guerra

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Estados Unidos ha anunciado ya sanciones financieras a Corea del Norte como represalia por el hack del 24 de noviembre en contra de Sony Pictures. Esta veloz reacción, sin embargo, podría estar culpando al gobierno comunista (surrealista, según Hollywood) de Corea de Norte, el cual es constantemente ridiculizado por los medios estadounidenses, por un cibercrimen que parece haber sido realizado desde dentro, por exempleados de Sony, según indica una reciente investigación de la prestigiosa firma de seguridad Norse. Los resultados de esta investigación vinculan a exempleados despedidos de Sony con el colectivo de hackers Guardian of Peace (GOP), el cual se atribuyó el ataque. El 24 de noviembre los empleados de Sony se conectaron a sus computadoras para ver una calavera de neón roja con las palabras "#Hacked by #GOP".

La firma ha hecho un briefing al FBI que había saltado a la conclusión de que el hack fue realizado por Corea del Norte. "Cuando el FBI hizo el anuncio tan poco tiempo después de que el hack había sido revelado, todos en la comunidad de inteligencia reaccionamos con sorpresa, ya que es difícil endilgar esto a alguien a tan sólo unos días de un ataque", dijo Kurt Stammberger de Norse. El CEO de esta firma añadió que han intentado seguir las pistas que podrían apuntar hacia Corea de Norte pero no han encontrado ninguna evidencia, por lo que si el FBI tiene evidencia "deberían compartirla con la comunidad y montar un caso más convincente".

Patrick Henningsen, en un interesante exposé del caso en el sitio 21 Century Wire, señala irónicamente que el ciberataque fue especialmente dañino, ya que amenazó con publicar información privada de las estrellas de Hollywood, lo cual "desató la ira de la cúpula de individuos más importantes de Estados Unidos --los actores (incluyendo el que está en la Casa Blanca".

Uno de los motivos que se manejó para explicar el crimen fue el estreno próximo de la película The Interview, en la que el dúo de comediantes Seth Rogen y James Franco montan una operación secreta para asesinar a Kim Jong-un, de paso mostrando las incongruencias y atrocidades del régimen, revelando que Kim Jong-un es un "maestro de la manipulación", exhibiéndolo ante su pueblo como un fiasco y literalmente haciéndolo llorar ante las cámaras, despojado de toda virilidad (mayor literalidad resulta imposible, sólo faltó una escena en la que Kim  Jong-un probara ser sexualmente impotente). La misión de la película, en la que Franco entrevista a Kim Jong-un, es, como dice una militar norcoreana que se enamora del personaje de Rogen, hacer ver al pueblo de Corea del Norte todas las imperfecciones e injusticias del régimen, desendiosar a la familia Kim, para que se pueda producir un verdadero cambio que no signifique el paso del poder a los militares allegados a la familia. Esta es la trama de la película, pero de manera perversa o estúpida  --o como gustan decir en Hollywood, "tan meta"-- esta misma trama es la intención de la inteligencia estadounidense o mejor dicho del complejo de entretenimiento-militar (el Military-Entertainment Complex), el brazo de propaganda del gobierno.

Después del "ataque" se avisó que los hackers habían amenazado con desplegar un ataque estilo 11-S contra los cines que fueran a exhibir la película. Seth Rogen y James Franco cancelaron su tour de medios (aunque George Clooney sirvió de vocero de la comunidad hollywoodense e hizo su saber su preocupación ante la seria amenaza en contra de la libertad de expresión que significaba Corea del Norte). 

Lo que para muchos resultará sorprendente pero en realidad no lo es para nada, en tanto que es sólo una manifestación más de la oficina propagandística en taimada acción global, es que Sony Pictures trabajó con la Secretaría de Defensa de Estados Unidos en la realización de la película The Interview. En otras palabras The Interview es un arma, un ataque militar mediático, a lo menos una psy-op, con el fin de derrocar al régimen de Corea del Norte. Si uno ve la película, esto resulta obvio. The Washington Post publicó información que muestra que Michael Lynton, CEO de Sony Pictures, tuvo comunicación con la Secretaría de Defensa, que revisó el guión de The Interview y comentó que la película podía servir para avanzar su agenda de acabar con el gobierno de Kim Jong-un. 

En un email de junio, Bruce Bennet, un analista de la empresa Rand, contratista de la Secretaría de Defensa de Estados Unidos, escribió:

Se me ha hecho evidente que el asesinato de Kim Jong-un es el camino más probable al colapso del gobierno de Corea del Norte. Así que, si bien bajar el tono del final, puede reducir la respuesta de Corea del Norte, creo que una historia que habla del derrocamiento de la familia Kim y la creación de un nuevo gobierno por parte del pueblo norcoreano (bueno, al menos las élites) generará verdadera reflexión en Corea del Sur y, creo, en el Norte también, una vez que el DVD se filtre (algo que siempre sucede).

A esto Lynton respondió:

Bruce--Hablé con alguien de alto rango en Estado [Departamento de Estado, presumiblemente]. Estuvo de acuerdo en todo lo que me has dicho... Te cuento más cuando hablemos.

Aclaremos antes de seguir, que esta información viene de los mismos medios del "establishment", para aquellos que dudan de la veracidad de todo lo que no proviene de medios legitimados por versiones oficiales de la realidad. Lo anterior prueba que existía una intención política en el lanzamiento de la película The Interview (la cual podemos ver como un misil sutil o un arma de guerra memética). Nada menos que provocar el asesinato de Kim Jong-un. Sumando esto al análisis de Norse, existe una duda razonable, que sugiere que el hack de Sony puede ser un nuevo evento de falsa bandera con la intención de avanzar la agenda, justificar los medios, para una ofensiva (o una escalada) en contra del régimen norcoreano.

El matrimonio entre Hollywood y la milicia en Estados Unidos tiene múltiples aristas (en este artículo exploramos algunas de ellas). A grosso modo, Hollywood ha sido el encargado por décadas de crear el clima psicológico para que se apruebe en la opinión pública la política de guerra estadounidense, exaltando al ejército y avanzando la ideología expansionista por todo el mundo. A cambio, los grandes estudios reciben fondos, cuentan con acceso a innumerable juguetes militares y pueden seguir llenando las pantallas de incesante pirotecnia (lo cual parece hacer a todos felices y mantener al espectador en feliz estupor). Como antecedente, hace 2 años Sony Pictures fimó la película Zero Dark Thirty, sobre la captura de Osama bin Laden, para la cual recibieron todo el apoyo del Pentágono, acceso a información clasificada, suponemos que con la condición única de que la historia contada fuera la conveniente para la narrativa que hila la política internacional estadounidense. La participación del gobierno en el cine se ha incrementado en los últimos años de manera exponencial --en 2012, 45 de 50 estados tenían presupuesto para fondear a la industria del cine, contribuyendo con más de 1,200 millones de dólares al año.

La paradoja es que la crítica fundamental que hacen los medios estadounidenses al régimen norcoreano es que se utilizan los medios de ese país para transmitir propaganda a favor de Kim Jong-un, algo que parece ser cierto. Pero lo mismo ocurre en casa.

Twitter del autor: @alepholo

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Después de 5 años de investigación, el Senado de Estados Unidos da a conocer su reporte del programa de tortura que la CIA implementó después de los ataques del 11 de septiembre de 2001

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A partir de los ataques del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de George W. Bush desplegó una "guerra contra el terrorismo" cuyo alcance y brutalidad apenas estamos dimensionando. Uno de los resultados de esta guerra fue dado a conocer el año pasado con las revelaciones de los programas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional, que obtuvo datos de millones de ciudadanos estadounidenses y de otros países, incluyendo mandatarios, utilizando a las grandes corporaciones de tecnología. Este programa de espionaje, que sigue en marcha, fue calificado, sin hipérboles, como francamente orwelliano. Ahora nos enteramos de que las ya sabidas prácticas de tortura de la CIA fueron mucho peores de lo que se había aceptado y que la CIA ocultó y engaño al gobierno, en lo que parece confirmar lo que ha señalado el insider Michael J. Glennon sobre las burocracias secretas que son, efectivamente, un gobierno en la sombra que trasciende la estructura de partidos y las elecciones.

En 2002 el Departamento de Justicia de Estados Unidos autorizó secretamente el uso de "técnicas de interrogación aumentadas" a la CIA para coaccionar información en los llamados "sitios negros", una red de prisiones secretas. Este programa fue dado a conocer en 2006, durante la administración de Bush, y en 2009 tales técnicas fueron prohibidas por Obama. También en ese año se formó un comité en el Senado para investigar el programa de tortura --se tenía contemplado que la investigación durará 1 año, pero fue 5 años después, hace un par de días, que se dieron a conocer los resultados de la misma.

El informe muestra detalles de las prácticas de tortura que fueron implementadas por la CIA: interrogaciones que duraban varios días sometiendo a niveles insoportables de estrés psicológico a los interrogados, los cuales pasaban hasta 180 horas seguidas sin dormir, en condiciones de frío tales que al menos un interno murió por el frío; los prisioneros eran sujetos una "alimentación rectal" o "hidratación rectal"; los oficiales de la CIA amenazaban a los detenidos asegurando que detendrían a sus hijos y abusarían sexualmente de sus esposas y sus madres o que "les cortarían la cabeza"; se les hacía creer que morirían en custodia y se les describía cómo serían enterrados; por lo menos un oficial aceptó haber participado en una forma de asalto sexual. Y la CIA no puede determinar el paradero de por lo menos 19 detenidos y se admitió que por lo menos 26 fueron detenidos de manera equivocada.

El propósito de estos interrogatorios era, según un alto oficial, ejercer "control total del detenido". Sin embargo, el informe del Senado concluyó que las técnicas de interrogación no obtuvieron ninguna inteligencia que no hubiera podido ser obtenida por otro método --lo cual implica que el programa fue una declaración de estilo: una maligna apuesta por la violencia y la lesa humanidad

Pese a su poca efectividad, el programa costó más de 80 millones de dólares tan sólo en los contratistas con los que la CIA hizo outsourcing de las torturas. Los agentes capacitados para realizar la forma de tortura conocida como "waterboarding" ganaban 1,800 dólares al día, hasta cuatro veces más que los que no hacían esta técnica, la cual, el informe concluyó, causa serios daños físicos y psicológicos en los sujeto que la reciben.

Analistas del informe señalan que pese a detallar muchas de las técnicas de tortura el informe sigue siendo insuficiente y es ininteligible en muchas secciones, además de que oculta los nombres de los agentes e información relacionada con la administración de Obama.

Dianne Feinstein, quien encabezó el Comité de Inteligencia del Senado, llamó a las acciones de la CIA después del 9/11 "un estigma en nuestros valores y en nuestra historia". El senador August King dijo: "Esto no es Estados Unidos. Esto no es quienes somos". Anthony Romero, director de la American Civil Liberties Union, en una editorial en el New York Times, escribe que Bush y Cheney deberían de ser oficialmente perdonados por estos actos de tortura porque sólo así se podrá aceptar que estos actos son ilegales, y es importante sentar un precedente. 

Estados Unidos, al parecer, se ha convertido o ha confirmado su estatus como una nación que subrepticiamente ha implementado un estado de terrorismo global. Combatiendo el terror con el terror, protegiendo a unos y condenando a otros sin importar su culpabilidad. Y, como advierten algunos analistas que se preocupaban de las consecuencias de dar a conocer públicamente esta información, generando así más terrorismo.