*

X

Científica sufre derrame cerebral, su hemisferio izquierdo se apaga y tiene una experiencia mística

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/23/2018

La doctora Jill Bolte Taylor, haciendo uso de su propia experiencia mística provocada por un derrame cerebral, mantiene que el hemisferio derecho existe en un estado de unidad con el universo, en la dicha pura de la energía y el aquí y el ahora

La neuroanatomista Jill Bolte Taylor sufrió un derrame cerebral en 1996, el cual tuvo una serie de condiciones extraordinarias que le permitieron formular una serie de controversiales conclusiones sobre la naturaleza del cerebro y las cuales, por otra parte, la han convertido en una especie de celebridad viral, a partir de una de las TED Talks más vistas de la historia.

El 10 de diciembre de 1996, la doctora Taylor sufrió un derrame cerebral, luego de que un vaso sanguíneo le explotó en la parte izquierda del cerebro, deteriorando progresivamente su capacidad de procesar información. Taylor, quien luego llamó a este episodio My Stroke of Insight (el título de su libro; algo así como Mi derrame de iluminación), presenció durante horas cómo su hemisferio izquierdo se fue apagando, lo cual le impidió hablar, leer, caminar o recordar el pasado. Sin embargo, al mismo tiempo, tuvo una experiencia mística de unidad, lo que le pareció una especie de sendero espontáneo para alcanzar el nirvana vía el lado derecho del cerebro.

Taylor mantiene que el hemisferio derecho es como un procesador paralelo y el izquierdo es un procesador serial. El derecho existe sólo en el aquí y el ahora, y piensa en imágenes; el izquierdo es lineal, analiza y organiza conforme al pasado y proyecta hacia el futuro, es responsable de la sensación de "yo soy" y, por lo tanto, de la sensación de estar separados de las cosas. Durante su derrame cerebral Taylor se experimentó, desde el hemisferio derecho, como "un ser de energía conectado a la energía del universo que me rodea". Por momentos se fusionaba con la pared y se sentía como una niña; no había diferencia entre ella y los objetos.  

Estas impresiones han contribuido a crear la visión dicotómica entre el lado derecho y el lado izquierdo del cerebro, como si fueran dos personalidades muy distintas, una encargada de la parte racional-analítica y la otra de la parte sensorial, basada en el  campo somático, en el instinto y la intuición. Se ha llegado a hablar incluso de personas que se caracterizan por ser algo así como cerebralmente zurdas, y otras, derechas. Estas generalizaciones han sido criticadas por numerosos científicos, quienes señalan que esto es un mero reduccionismo y que en realidad ambas partes no trabajan de manera separada, sino como un sistema. Se ha dicho, por otra parte, que si Taylor hubiera sufrido un derrame en el hemisferio derecho, probablemente también habría tenido una experiencia mística. Estas son cuestiones un tanto complejas. Aquí presentamos las investigaciones que contradicen el trabajo de Bolte Taylor. Por otro lado, hay que decir que existen científicos que defienden una visión similar a la de la doctora Taylor. Dicho todo eso, y tomándolo con un grano de sal, no hay duda de que la experiencia y el relato de Bolte Taylor son fascinantes. El video a continuación presenta su memorable plática de TED del 2008 con subtítulos.

Te podría interesar:

Estudio muestra que tu inconsciente decide lo que vas a hacer hasta 10 segundos antes de que te des cuenta de lo que haces

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/23/2018

El libre albedrío parece ser una fantasía

El libre albedrío es, supuestamente, el derecho inalienable del hombre moderno. Creemos que somos muy conscientes, razonables y autónomos. Pero esto probablemente sea una cómoda ilusión, para que podamos seguir con nuestras vidas sin cuestionarnos demasiado. 

Desde hace unos años, a partir de un experimento seminal de Benjamin Libet, los científicos han notado algo perturbador. El cerebro humano decide inconscientemente lo que vamos a hacer, tiempo antes de que seamos conscientes de que tomamos una decisión. En otras palabras, cuando pensamos que estamos decidiendo, los procesos inconscientes del cerebro ya han estado trabajando en esto, y quizás aquello que pensamos que es una toma de decisión, más bien es el acto de ser conscientes de que hemos hecho algo. El libre albedrío sería, más bien, solamente una conciencia reflexiva que nos brinda la sensación de integridad subjetiva.

John Dylan-Haynes y Frank Tong realizaron hace unos años una réplica con algunas variaciones del experimento de Libet y confirmaron los resultados. En el experimento, un grupo de voluntarios debía apretar uno de dos botones cuando sintieran una urgencia. Cada botón era operado por una mano distinta. Al mismo tiempo, en una pantalla aprecían letras cambiantes, y los participantes debían recordar qué letra se había mostrado cuando hicieron la decisión de apretar el botón. Los resultados mostraron que, en algunos casos, la actividad cerebral vinculada con la decisión empezaba hasta 10 segundos antes de la decisión consciente. La señal, según explica la revista Nature, provenía de la región llamada córtex frontopolar, la zona donde al parecer se originan las decisiones. Los investigadores creen que los resultados sugieren que la conciencia es sólo la punta de un iceberg y que existe todo un complejo mecanismo inconsciente que podría ser incluso más importante en nuestra toma de decisiones que el ámbito de lo consciente. Esto pone en entredicho la noción de libre albedrío, la cual depende de la idea de un sujeto consciente que toma decisiones. 

Los experimentos de Simone Kühn y Maurice Brass también han confirmado este mismo procedimiento que hace pensar que la mente inconsciente es lo que realmente decide, incluso hasta el punto de que es el inconsciente "lo que causa todos los pensamientos". Otros investigadores han sugerido que la libertad del ser humano no consiste en decidir qué va hacer, sino en vetar los procesos que su inconsciente manifiesta; en inglés esto se ha llamado el "free won't", un libre no-hacer. Otros especulan filosóficamente al respecto, y sugieren que esto podría ser una señal de que vivimos en un universo determinista.

 

Foto: News Limited