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5 sencillos ejercicios que puedes hacer todos los días para reducir significativamente el estrés

Salud

Por: pijamasurf - 04/29/2018

Estos 5 ejercicios, que pueden ponerse en práctica en el día a día, son una herramienta básica para reducir el estrés de una vida altamente ocupada

En las redes sociales sobran memes acerca de lo que implica intentar sobrevivir al exceso de trabajo, los estudios, la vida social, la vida saludable, el deporte, la familia y otros elementos indispensables de una lista interminable. En muchas ocasiones el resultado es una persona despeinada, con unas largas ojeras y mirada casi desquiciada, caminando en modo automático y muriendo lenta pero efectivamente de estrés. Es una imagen que, pese a poseer rasgos divertidos, es una realidad para muchas personas en la actualidad.

De hecho, para Bill Rielly, que tiene un título de West Point, un puesto ejecutivo en Microsoft, una fe fuerte, una vida familiar y un cuerpo ejercitado, el secreto de llevar una vida equilibrada es prestarle especial atención al cuerpo y a sus necesidades. Tras realizar maratones en los que terminaba más tarde de lo que estaba acostumbrado y de lo que deseaba, Rielly se vio en la necesidad de profundizar en las razones que provocaban estos resultados. Tras años de investigación introspectiva, se dio cuenta de que la clave para el equilibrio era el dominio del estrés: sólo de esta manera podría mejorar la calidad de su vida y, también, mejorar sus habilidades profesionales.

Rielly explica que el primer paso para regular significativamente el estrés es la respiración: basta con tomar tres respiraciones largas cada vez que uno se enfrenta a una situación estresante (a la hora de comenzar un trabajo escrito, de hablar seriamente con alguien, de trabajar largas horas…). Una vez que las respiraciones se vuelven un hábito, es posible repetir estos patrones en otros momentos del día. Es así que uno, casi sin darse cuenta, se vuelve más paciente, calmado y disfruta más el momento, e incluso se puede cambiar de perspectiva y alcanzar nuevas soluciones al ver una incógnita o un problema.

El segundo paso es la meditación. Si bien es importante diferenciar entre el mainstream de la filosofía espiritual moderna, la meditación se convirtió en una herramienta útil para Rielly, pues le permitió escuchar a su cuerpo parte por parte y enseñar a su mente a enfocarse determinadamente. Además, a lo largo de su investigación descubrió que, según varios investigadores de la Universidad de Harvard, la meditación ayuda al incremento de materia gris en el cerebro, sustancia responsable de la regulación emocional y del aprendizaje. En otras palabras, mediante la meditación es posible incrementar el control emocional y las habilidades cognitivas.

El tercer paso es aprender a escuchar a las personas. Es muy común que cuando dos personas se enfrentan en una discusión, cada una escucha a la otra con el solo deseo de responderle y no de comprender a profundidad a qué se refiere. De hecho, una vez que se cambia de paradigma a la hora de escuchar al interlocutor, él también cambia y el vínculo se enriquece, volviéndose más significativo. En palabras del profesor Graham Bodie: “escuchar es la quintaesencia más positiva de la conducta de comunicación interpersonal”.

El cuarto paso es permitirse a uno mismo cuestionarse todo y por todo, principalmente los pensamientos que la mente crea, pues en muchas ocasiones éstos suelen atentar contra la salud emocional de un individuo. Hay que preguntarse “¿Es verdad este pensamiento?”, y en caso de no serlo, lo mejor es ponerlo a un lado para dejar de cargar con ideas negativas en la mente, las emociones y el cuerpo. Es decir, en vez de poner estas preguntas debajo de una alfombra, descarapelarlas nos ayuda a desacreditarlas y seguir adelante con nuestros objetivos.

El quinto paso es no olvidar nunca los objetivos. Para Rielly no se trata de alcanzar “el gran objetivo de la vida”, sino de comprometerse con la vida en sí: a la hora de comer, disfrutar la comida; a la hora de ver la televisión, disfrutar el programa; a la hora de hablar con alguien, disfrutar esa charla; a la hora de hacer un trabajo, disfrutar el acto de trabajar. Curiosamente, cuando se realizan las actividades con la mente dividida –por un lado pensando en la comida, por otro en contestar un correo y por otro responderle a la pareja que está en frente– se suele incrementar considerablemente el estrés.

Estos cinco ejercicios, que pueden ponerse a práctica en el día a día, son una herramienta básica para reducir el estrés de una vida altamente ocupada. Sin tomarlo en consideración, el estrés puede llegar a provocar una vida enferma y deprimida.

 

Imagen principal: 101 dálmatas (1961), de Walt Disney Productions

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¿Viagra para mujeres? Estimular eléctricamente este nervio aumenta el deseo sexual femenino

Salud

Por: pijamasurf - 04/29/2018

Un equipo de la Universidad de Michigan, en EEUU, localizó el nervio clave para aumentar el deseo sexual en las mujeres: el nervio tibial

Pese a la vasta bibliografía que existe en torno a la sexualidad, son muy pocos los datos y las investigaciones relacionados con la sexualidad femenina. De hecho, sólo hace un par de años salió a la luz la verdad sobre el clítoris: aunque antes se pensaba que se trataba de un “pene pequeño”, ahora se estima no sólo que su aspecto es más complejo e interesante sino, también, que posee más terminaciones nerviosas, cuyas únicas funciones son brindar placer. Frente a estas diferencias genéricas, diversos grupos de investigadoras buscan fomentar una mayor educación sexual en las mujeres para asegurar una salud sexual plena.

Desgraciadamente, los milenios de represión y acoso hacia el placer sexual femenino han tenido consecuencias: al menos una gran parte de la población femenina vive su sexualidad con culpa y, en muchas ocasiones, hasta reprimen el placer tanto en sus vidas como en sus cuerpos. Esto a su vez resulta en trastornos o desórdenes como el deseo hipoactivo, un desorden que afecta no sólo la vida erótica de una persona, sino también sus vínculos y su autoconcepto. De acuerdo con el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Madrid (CPFCM), en España, 46% de las mujeres entre los 40 y 80 años de edad sufre este trastorno, lo cual implica un 14% más que sus coetáneos del sexo opuesto.

Si bien existen fármacos que buscan disminuir las disfunciones sexuales, son exclusivos para el funcionamiento del aparato sexual masculino; el más conocido de ellos es el Viagra. No obstante, no hay un fármaco que pueda fungir como referencia para el tratamiento del desorden del deseo hipoactivo femenino. A la mente vienen nombres como el Addyi –o “el Viagra rosa”–, el cual se basa en la actividad de la flibanserina para reactivar el deseo sexual de la mujer –siempre y cuando la ausencia de deseo no esté relacionada con la menopausia, el tratamiento hormonal, el consumo de cualquier sustancia psicoactiva, etc.–; sin embargo, este desorden se asocia directamente con el estrés emocional y, por lo tanto, hay muy pocas opciones farmacéuticas o médicas para reducir su incidencia y el malestar que provoca.

Actualmente, gracias a una investigación que inició hace 20 años, existe un tratamiento que está buscando una manera de enfrentar este desorden femenino. Un equipo de la Universidad de Michigan, en EEUU, localizó el nervio clave para aumentar el deseo sexual en las mujeres: el nervio tibial, una de las ramas del nervio ciático que va desde la planta de los pies hasta la parte inferior de la columna. Según los investigadores, es posible acceder al nervio tibial desde el tobillo, por lo que estimular esta zona mediante pequeñas descargas podría implicar mejorías en la salud. El resultado parece inclusive haberles sorprendido a ellos mismos, pues tras varias sesiones de descargas eléctricas en el nervio tibial, notaron una significativa mejora en la experiencia sexual de las mujeres del grupo de control. Esto podría deberse a que el nervio tibial se encuentra en contacto con los nervios de la pelvis y éstos, a su vez, con la médula espinal.