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¿Crees que eres un buen lector? Toma este sencillo cuestionario que Nabokov le daba a sus alumnos

Libros

Por: pijamasurf - 03/24/2018

Vladimir Nabokov consideraba que esto era lo que hacía a un buen lector

Vladimir Nabokov es considerado uno de los grandes novelistas del siglo XX y no sólo en una lengua sino en dos, ya que sus novelas tanto en ruso como en inglés son de primer orden. Nabokov dedicó además mucho tiempo a dar clases en la universidad, fomentando el amor a la literatura y siendo un acérrimo crítico de algunos autores (por ejemplo, de Dostoyevski).

El sitio Open Culture publica este quiz que el escritor daba a sus alumnos para centrarlos en el estudio de la literatura, un poco eliminando toda la paja del grano. Aunque buena parte de esto es sentido común, Nabokov creía que un buen lector tenía una sensibilidad innata. 

De estas 10 afirmaciones, contesta cuáles son las cuatro cosas que hacen realmente a un buen lector. Las respuestas aparecen después de la imagen.

 

1. El lector debería pertenecer a un club de lectura.

2. El lector debería identificarse con el héroe o la heroína.

3. El lector debería tener imaginación.

4. El lector se debería concentrar en el ángulo socioeconómico.

5. El lector debería preferir una historia con acción y diálogos por sobre una que no tenga.

6. El lector debería tener memoria.

7. El lector debería tener un sentido artístico.

8. El lector debería ser un autor incipiente.

9. El lector debería tener un diccionario.

10. El lector debería ver una película del libro.

 

Las respuestas correctas, un tanto obvias, son: El lector debería tener imaginación. El lector debería tener memoria. El lector debería tener un sentido artístico. El lector debería tener un diccionario.

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Los razonamientos no convencen a nadie: Borges sobre las desventajas de la razón

Libros

Por: pijamasurf - 03/24/2018

Frente a la razón, ¿el escepticismo?

Para el ser humano, la razón es un arma de doble filo. Si bien es una herramienta útil y efectiva para habitar la realidad, puede también provocar efectos nocivos sobre la vida cuando se le enaltece más de lo necesario. Quizá por eso, la razón misma da origen a una doble postura: confiamos en sus dictados y al mismo tiempo sospechamos de ellos, y en esa ambigüedad con frecuencia nos descubrimos, con sorpresa, confundidos.

Desde su perspectiva como escritor y poeta, Jorge Luis Borges sostuvo alguna vez una opinión parecida. La creatividad, como sabemos, suele ofrecer una visión del mundo y de la realidad mucho más flexible que la que nos da la razón y, por ello mismo, nos entrega otro tipo de conocimiento. Borges era escéptico frente al énfasis de los argumentos racionales y, en cambio, prefería establecer una especie de relación de complicidad con su lector: más que erigirse como autoridad (como suele pretender la razón), prefería el lugar de la compañía amistosa que nos sugiere didácticamente, dejándonos que seamos nosotros mismos quienes al final nos demos cuenta. Al respecto, dijo Borges:

A mi entender, lo sugerido es mucho más efectivo que lo explícito. Quizá la mente humana tenga tendencia a negar las afirmaciones. Recuerden que Emerson decía que los razonamientos no convencen a nadie. No convencen a nadie porque son presentados como razonamientos. Entonces los consideramos, los sopesamos, les damos la vuelta y decidimos en su contra. Pero cuando algo sólo es dicho o —mejor todavía— sugerido, nuestra imaginación lo acoge con una especie de hospitalidad. Estamos dispuestos a aceptarlo.

El fragmento proviene de Arte poética, título bajo el cual se publicaron las seis conferencias que Borges dictó originalmente en inglés en la Universidad de Harvard, en el marco de las prestigiosas Norton Lectures, dedicadas a la poesía y que han acogido a algunos de los artistas y poetas más importantes de la historia reciente, como T. S. Eliot, Igor Stravinsky o Umberto Eco, entre varios otros. A esa nómina se unió Borges entre el otoño de 1967 y la primavera de 1968. 

La grabación de dichas sesiones puede escucharse en este video de YouTube. El libro, por otro lado, fue publicado en español por la editorial barcelonesa Crítica en el año 2000.

Frente al dominio de la razón, Borges nos ofrece la hospitalidad de la sugerencia. Parece un buen trato, ¿no?

 

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