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¿Un ejemplo de pareidolia o un caso de conciencia colectiva? El vuelo de los estorninos siempre nos sorprende

Durante el otoño y el invierno de Europa, uno de los espectáculos más cotidianos y más hermosos que pueden verse en los cielos de varias ciudades es el vuelo de los estorninos (Sturnus vulgaris), pequeñas aves que han sorprendido a los habitantes del Viejo Continente al menos desde los tiempos de Plinio el Viejo.

Su comportamiento en dichas estaciones llama la atención porque se vuelve especialmente colectivo. Si bien en el resto del año vuelan también en parvadas, es durante dichas épocas adversas cuando forman grandes y ruidosas nubes que en las horas del ocaso vuelan de un lado a otro, en una especie de ritual secreto e incomprensible del que nosotros sólo atinamos a intentar descifrar las complejas formas que dibujan en el cielo.

En efecto: en ese vuelo que precede a su descanso, los estorninos realizan complejas maniobras que hasta la fecha no han sido completamente explicadas. Aunque se trata de cientos y aun miles de especímenes en una misma parvada, la coordinación de sus movimientos es perfecta, sin accidentes ni conflictos, y esto además en patrones que no son regulares, sino que cambian a cada instante.

Recientemente, el fotógrafo de origen alemán Daniel Biber tuvo ocasión de tomar algunas fotografías a nubes de estorninos en la Costa Brava de España y, para su sorpresa, al ver los resultados se asombró por la forma que el grupo de aves había adoptado en el cielo: nada menos que una especie de ave gigante, que parece evidente en sus elementos más simples: las alas, el pico, el cuerpo.

El fenómeno, por supuesto, puede ser un caso de “pareidolia”, esa inclinación del cerebro humano a ver patrones donde no los hay, e incluso puede argüirse que todo se explica por el punto de vista del observador, que acaso si cambiara, cambiaría también la forma observada. 

Sea como fuere, estas imágenes no dejan de evocar la idea de una especie de conciencia colectiva: separada en cada uno de los individuos pero, en última instancia, actuando como una sola.

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Por: pijamasurf - 01/05/2018

Las estimaciones de estos investigadores revelan que las arañas podrían comerse a toda la población humana y aún así necesitar más alimento

El temor hacia las arañas es una de las fobias más comunes entre los seres humanos. Sea por razones atávicas, psicológicas, justificadas o irrisorias, hay quien teme a esos singulares animales, que existen en tantas formas (se conocen más de 100 mil especies diferentes), que lo mismo podemos encontrar una araña en nuestro baño o en el parque, de paseo por un bosque o una selva, o en los desiertos más recónditos.

Ante esta variedad, recientemente un par de investigadores se dieron a la tarea de averiguar hasta dónde podría llegar la abundancia de arácnidos en el planeta y con qué podría compararse para dimensionar mejor su importancia en el marco de la vida en la Tierra.

Y, para sorpresa de ellos mismos y sin duda de otros muchos seres humanos, los científicos estimaron que en el planeta hay entre 400 millones y 800 millones de toneladas de arañas, mismas que, según estos mismos científicos, consumen cerca de 400 millones de toneladas de carne en un año. 

Lo terrorífico es que los 7 mil millones de individuos que componen la especie humana reúnen cerca de 287 millones de toneladas de masa corporal. Es correcto: las arañas podrían comer toda la carne de toda la población humana y apenas estarían por encima del consumo que realizan en medio año.

Los cálculos son obra de Martin Nyffeler y Klaus Birkhofer, investigadores de las universidades de Basilea (Suiza) y de Lund (Suecia), respectivamente, quienes, entre otros datos, tomaron en cuenta la cantidad de arañas que habitan en un metro cuadrado en distintos tipos de hábitat y, por otro lado, el alimento que consumen distintas especies en un año. Su estudio fue publicado por la revista especializada The Science of Nature y puede consultarse en este enlace.

Otras comparaciones interesantes derivadas de este estudio (y otras estimaciones) es que la masa de las arañas en el planeta equivale más o menos a 478 Titanics (siendo la masa de éste 52 mil toneladas); o que la cantidad de alimento que consumen las arañas en un día equivale aproximadamente al 10% de su peso corporal (como si un ser humano de 70kg de peso comiera diariamente 7kg de carne).

Imagen: Jake Likes Onions

Por fortuna se sabe que las arañas se alimentan sobre todo de insectos. Y si bien, como hemos reseñado en estas notas previas, se ha visto a algunas cazar reptiles, aves y mamíferos pequeños, parece que ese es su límite. Hasta ahora.

 

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