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8 señales inequívocas de que algo increíble está pasando: estamos despertando

AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/01/2016

Aunque sea difícil reconocerlo, lo cierto es que existen buenos argumentos para considerar que estamos en pleno proceso de despertar

Al alzar la mirada y contemplar el panorama es difícil no experimentar algo de frustración, de enojo o tristeza. Las secuelas de innumerables prácticas en las que hemos incurrido históricamente, así como de un sistema que está en esencia mal diseñado, pueden ser arrobadoras. No necesitas ser un gran observador, o una persona extremadamente sensible, para comprobar que las cosas, muchas de ellas, se han hecho mal, muy mal. La inequidad, la pobreza, la injusticia, la falta de ética y de empatía, la escolarización disfrazada de libertad, el consumo patológico, la élite voraz, son sólo algunos de los ingredientes que están presentes en ese paisaje y que saltan a la vista, de forma cruda, cuando alguien se toma la molestia de observar el escenario. 

Pero una vez recalcado lo anterior, tarea bastante fácil si consideramos lo insostenible de los sistemas que rigen buena parte de la realidad, y si nos abocamos a rascar un poco más, es decir a observar con mayor detenimiento, entonces comenzaremos a notar crecientes detalles que, de forma esperanzadora, insinúan que también hay cosas increíbles ocurriendo justo en este instante. Es más, estas señales incluso sugieren la gran posibilidad de que nos encontremos ya inmersos en un proceso de franca transformación para bien –algo así como una imparable evolución colectiva.

Entonces, y no sin antes haber enfatizado los numerosos rasgos de la realidad que todavía duelen e indignan, queremos compartirles nueve señales inequívocas de que las aguas se están moviendo y que no se trata de que algo grande esté por venir, sino de que ya está ocurriendo –sólo que, como cualquier otro proceso, tendrá que irse consagrando paso a paso.

 

Alimentación

Hoy las personas, o buena parte de ellas, goza de una conciencia inédita sobre las implicaciones que tiene la alimentación en nuestro cuerpo y nuestra mente. Cada vez somos más los que ponemos atención en qué es lo que comemos y nos hemos volcado a informarnos y reflexionar sobre un tema que, aunque muchos no lo crean, hace apenas 3 o 4 décadas era un aspecto estéril de nuestra existencia. 

 

Empleo

El viejo modelo de empleo parece estar rápidamente caducando. Las industrias creativas cada vez ganan más fuerza, y fórmulas laborales más libres y menos esclavizantes son cada vez más comunes. Hoy, más que nunca, se favorecen cualidades como la innovación y la creatividad por encima de la automatización o la sumisión.  

 

Educación

Aunque el sistema educativo más común sigue evidenciando deficiencias estructurales y falta de una cultura que verdaderamente incentive la sed de conocimiento, también es verdad que alternativas educativas, incluidos modelos mucho más personalizados, sensibles y respetuosos con la naturaleza de los niños, están aflorando y son cada vez más privilegiados por cientos de miles de padres alrededor del mundo. 

 

Revaluación de la naturaleza

Si bien los estigmas pseudoeducativos, las improntas culturales, que se advierten en la coporativización, la industrialización y similares, la fuente del progreso, permanecen vigentes entre muchos, cada vez son más las personas que se dan cuenta de que el contacto cotidiano con la naturaleza es un inmejorable aliado para elevar su calidad de vida y su condición humana. 

 

Colectividad

En parte relacionado a los medios digitales, a la hiperconectividad y la colaboración, hoy la colectividad, lejos de los héroes solitarios o los genios individuales, se perfila como el más poderoso pulso social. 

 

Espiritualidad

Cansados del consumo, el materialismo y la racionalidad, y después de haber comprobado sistemáticamente que estos ingredientes están lejos de la tranquilidad y la felicidad que todos buscamos, la espiritualidad, es decir el cultivo del espíritu, es un elemento fundamental en la vida de millones. Esto permite armonizar y complementar la existencia, dotándola de un sentido más trascendental, menos inmediatista y sobre todo menos egoísta. 

 

Conciencia medioambiental

Aunque aún el escenario medioambiental sea bastante triste, si miramos con detenimiento las prácticas y hábitos de una buena arte de la población mundial comprobaremos que hay una dosis de conciencia que hasta hace unos años hubiera sido impensable (hoy millones reciclan, hoy millones no tiran basura, hoy millones están dispuestos a sacrificios cotidianos por el bien del planeta).

 

Salud preventiva 

Hoy somos muchos los que finalmente hemos aceptado que nuestra salud está literalmente en nuestras manos. Es decir, que buena parte de nuestra salud nos la jugamos con los hábitos y decisiones que tomamos a diario: hábitos de sueño, de alimentación, de actitudes, etcétera.

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AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/01/2016

Reconocer la identidad propia y los elementos que la componen es una tarea en la cual el cine puede ser un gran aliado

“Conócete a ti mismo”, decía el templo de Apolo en Delfos, en su vestíbulo. Por éste y otros motivos la frase es indisociable de la antigua Grecia, en donde se usó ampliamente como una suerte de recomendación filosófica pero también vital: saber quiénes somos, con todo lo que ello conlleva, determina en buena medida la fertilidad del terreno en el que sembramos nuestros actos y cosechamos después los frutos de nuestros proyectos. Saber qué deseamos y por qué, conocer nuestro pasado, darnos cuenta de cómo empleamos nuestro amor, saber a qué le tememos y también por qué razones, preguntarnos si las decisiones que tomamos de verdad son resultado de un acto de conciencia y libertad o si actuamos empujados por fuerzas e impulsos inconscientes…  

Conocerse a sí mismo es una tarea continua y persistente de reconocerse en el espejo de lo que hacemos a diario; sin embargo, también existen recursos que nos permiten ejercitarnos en esa disciplina. La lectura de ciertos libros, la conversación con ciertas personas y también algunas películas que tienen como motivo central ese encuentro con nuestra propia identidad al que la vida nos lleva necesariamente.

A continuación compartimos una lista tentativa, la cual dejamos abierta para nutrirla con las sugerencias de nuestra comunidad.

 

Sueños, Akira Kurosawa (1990)

Kurosawa empleó sus propios sueños para contar una historia en ocho partes de una subjetividad, esa definición de la persona que aunque le es inherente, también se encuentra en relación con el mundo que la rodea. Somos lo que soñamos, parece decirnos Kurosawa, pero sólo porque algunos de esos sueños los recordamos al volver a despertar en este mundo.

 

Donnie Darko, Richard Kelly (2001)

Una película de tonos oscuros y temas sombríos que (por esto mismo) nos hace percatarnos de eso que escapa a la luz de la conciencia, aunque no por ello es menos decisivo en las acciones que suponemos realizar por decisión propia.

 

 

Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera, Kim Ki-duk (2003)

También conocida como Las estaciones de la vida, este filme de Kim Ki-duk es una sencilla reflexión –pero no por ello menos conmovedora– respecto de los hechos que se suceden y encadenan, uno a uno, hasta formar eso que llamamos nuestra vida.

 

 

Into the Wild, Sean Penn (2007)

Una adaptación fílmica del libro homónimo a propósito de Christopher McCandless, mejor conocido como “Alexander Supertramp”, quien en la década de los 90 emprendió varios viajes a solas, impulsado casi únicamente por el deseo de aventura.

 

The Fountain, Darren Aronofsky (2006)

Una singular mezcla de ciencia ficción, espiritualidad y fantasía que con recursos de cada una de estas narrativas cuenta una historia que se extiende por cinco siglos, período que parece más que suficiente para reflexionar sobre cómo la existencia ocurre y se desarrolla en esa materia fugaz que es el tiempo.

 

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