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La solución al cambio climático está en tu plato

Por: pijamasurf - 04/27/2016

Si todos entendiéramos esto e hiciéramos cambios en nuestra alimentación a escala global los efectos del cambio climático podrían disminuir en un 50% para el año 2050

Puede que sea incómodo admitirlo y muchos desearían que fuera falso, pero aunque no parezca ser un tema adecuado para una cena familiar, la realidad es que la industria creada para satisfacer nuestro apetito por la carne tiene devastadoras consecuencias para el ambiente. Durante los últimos 10 años poco a poco han salido a la luz datos de cómo nuestros hábitos carnívoros tienen un efecto muy significativo en el cambio climático. Un estudio reciente descubrió que si hiciéramos una transición global hacia dietas con bajos consumos de carne, para el año 2050 podría mitigarse el cambio climático hasta en un 50%. Además esta información ha sido llevada al público a través de documentales como Cowspiracy y Meat the truth que exhiben cómo la industria ganadera está relacionada con el efecto invernadero. Entonces, ¿por qué no está habiendo un cambio global en este sentido?

La cuestión es que a pesar de la abundante evidencia sobre el tema, la idea de consumir menos carne (o dejarla por completo) enfrenta mucha resistencia entre las personas. Una encuesta probó que las personas preferían instalar paneles solares, ahorrar energía y utilizar menos el auto que realizar cambios alimenticios como comer orgánico, comer local o comer menos carne. Quizá se trate de un problema de percepción, ya que sacrificar algo que se considera como un placer resulta definitivamente menos deseable que comprar tecnologías alternativas de energía. Pero, por otro lado, darnos cuenta de que consumir menos productos carnívoros podría tener un gran impacto positivo en el ambiente puede ser una fuente de empoderamiento, pues nos lleva de ser víctimas de un fenómeno global aparentemente más allá de nuestras manos a convertirnos en personas capaces de hacer algo por el planeta al cambiar lo que ponemos en nuestros platos y bocas.  

Finalmente, crear iniciativas que apoyen este tipo de cambios en nuestro estilo de vida es una manera de crear un impacto positivo en dos de los grandes problemas que enfrentamos actualmente como humanidad: el cambio climático y los problemas de salud derivados de la obesidad. De acuerdo con el reporte "Cambiando el clima, cambiando dietas”, realizado por la Chatman House, “las personas en los países industrializados consumen en promedio el doble de carne considerado sano”. Puede ser que al principio resulte desconcertante intentar armar un menú sin utilizar carne, pero esto puede llevarnos a explorar un crisol de posibilidades culinarias. Los expertos auguran el posible surgimiento de una tendencia alimenticia “flexitariana” que permita ir y venir entre el vegetarianismo y un consumo ocasional de carne, lo cual sería una forma más equilibrada de relacionarnos tanto con la comida como con el planeta. 

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Hilarante propaganda contra la cannabis de mediados del siglo XX (FOTOS)

Por: pijamasurf - 04/27/2016

El miedo de los estadounidenses a la cannabis solamente refleja el prejuicio que sentían contra los mexicanos que comenzaron a traspasar las fronteras durante la Revolución de 1910

La condición ilegal de la cannabis se ha sostenido gracias a prejuicios que en realidad tienen muy poca antigüedad: durante miles de años el cáñamo fue usado como fibra vegetal e ingrediente en toda clase de remedios de medicina tradicional, o simplemente cortado como hierba invasora por la facilidad con la que se produce. Su uso recreativo, sin embargo, fue sancionado, no gracias a evidencias médicas de su supuesta peligrosidad sino al peligro xenófobo que asociaba la planta con los inmigrantes mexicanos en el sur de Estados Unidos, que consumían cannabis como un sustituto barato del alcohol.

Esta serie de carteles de filmes propagandísticos data de entre 1936 y 1950. La película Reefer Madness fue lanzada poco después de que la gran prohibición de alcohol terminara, y para entonces la idea de la cannabis y el inmigrante mexicano pobre y amenazante en su otredad radical ya había echado raíces en el inconsciente estadounidense, que tiende a criminalizar aquello que no tiene un fin utilitario, materialista o redituable. 

La planta pronto estuvo asociada a todas las connotaciones negativas que los estadounidenses veían en los mexicanos, como comportamientos antisociales a causa de un idioma, un humor y una cultura distintos a los hegemónicos, además de su calidad de migrantes y su diferencia de clase social, representados también con matices demoníacos en los afiches. El peligro de la cannabis, pues, no era solamente físico o clínico sino religioso y moral: un atentado contra una forma de vida puritana que había conseguido prohibir el alcohol exitosamente durante 13 años, dando origen en el proceso a poderosas mafias de contrabandistas como la de Al Capone, precedente del narcotráfico de hoy en día.

Lenta e inexorablemente, la ciencia y la experimentación responsable van dándole lugar a la cannabis como un aliado médico y una sustancia recreativa que no enloquece a sus consumidores ni mucho menos: una sociedad de prohibiciones, que prefiere asustar y criminalizar a sus ciudadanos tratándolos como niños con burdas amenazas basadas en prejuicios religiosos, es mucho más enloquecedora que los pasajeros paraísos artificiales de la cannabis.

 

(Vía Mashable)