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La supercomputadora biológica de Lucy (Luc Besson, 2014)

Arte

Por: Psicanzuelo - 09/09/2014

El veterano Luc Besson elabora una parábola feminista de cómo sólo una mujer puede ser el puente con la máquina para dotarla de sentimientos en la búsqueda de la humanización de la inteligencia artificial

lucy-luc-trailerCon la ayuda de sus colaboradores habituales, como el expresivo y colorido cinefotógrafo Thierry Arbogast o el músico de profundos paisajes sonoros Eric Sierra, y sin todavía poder reponerse de su relación con Milla Jovovich (basta con ver el look de Johansson), el director parisino de 55 años parece más joven que nunca.

Lucy (Luc Besson, 2014) inicia en medio de una conversación en la que Lucy (Scarlett Johansson) es forzada por su novio para entregarle a una mafia oriental un sospechoso portafolios metálico. Ella podría ser el mismo personaje que la actriz interpretó en Perdidos en Tokio (Sofía Coppola, 2003) algunos años después, si este hubiese decidido quedarse por esas tierras. La secuencia inicial esta intercortada como si se tratase de una película muda de principios de siglo de Sergei Eisenstein, por el famoso método de montaje intelectual, con material documental de una pradera africana donde un guepardo ataca a su presa. Lucy lleva puesta una chamarra estampada como si fuera ese veloz felino, pero más bien parece ser la presa. Porque pronto el grupo de maleantes introducirá una droga sintética recientemente creada en el interior de su vientre, para poder transportar este poderosísimo compuesto lapislázuli al viejo continente. Se desconoce por todos que esta droga, al tener accidentalmente contacto con la sangre de Lucy, la transformará en el eslabón de la evolución humana, conjugándose con la máquina.    

Lucy parece ser Nikita (Luc Besson, 1990), pero esta venganza contra los hombres tiene más sentido que su libertad personal; constituye la lucha por la conciencia de la máquina, a la que ahora estamos todos conectados. El personaje del profesor Norman (Morgan Freeman) podría representar la parte masculina sensible, que busca el control a diferencia de como lo hace la mafia o hasta el personaje del policía francés, de forma violenta, más bien de manera pacífica y por medio de la sabiduría. Pero Lucy es quién vive la batalla, que más que ser contra de sus adversarios es contra su propia biología, para poder soportar el increíble incremento del porcentaje usado en su cerebro y trascender al espacio infinito, conectándose contundentemente a la máquina.

Llaman la atención algunas líneas temáticas muy parecidas al debut como director del cinefotógrafo habitual de Cristopher Nolan, el muy preciso con la luz Wally Pfister, en la fracasada Transcendence. En esta otra película, que también vio la luz este año, el doctor Will Caster (Johnny Depp), un investigador con trabajo avanzado en el campo de la inteligencia artificial, está justamente buscando la manera de dotar a la máquina que ya ha adquirido la sabiduría humana de sentimientos también humanos. Ese termina siendo el problema, que al querer que sean humanos los sentimientos de la máquina, tiene que terminar siendo el doctor Caster una especie de Cristo crucificado que con su muerte y resurrección dota a la máquina de un alma.

LucyPara Luc Besson, la batalla es la que sostiene Lucy contra la máquina para dominarla, trascendiendo su biología, solamente posible por medio del tiempo. El profesor Norman lo indica textualmente: “El tiempo es unidad; sin el tiempo no existimos”. Es así como el proceso de evolución consiste en una aceleración molecular que encuentra una nueva estructura más adecuada para lo que será en un futuro, o de algún otro modo ya es, pero en un tiempo distinto al que podemos acceder por medio de la concentración.    

El fenómeno de Scarlett Johansson como avatar actual de estás parábolas del espíritu humano en la máquina, brindando cuerpo y voz a una nueva feminidad tecnológica, es digno de analizarse en películas como Her (Spike Jonze, 2013) y Bajo la piel (Jonathan Glazer, 2014). En la primera, por medio de únicamente usar su voz demostrando por fin que sí, es una gran actriz. Johansson es una computadora que nos enamora por medio de la proyección de nuestros sentimientos en ella, teniendo más que ver con lo que estamos analizando la consciencia a la que la máquina accede por medio de su imitación de lo humano. En la segunda, Johansson es un extraterrestre que adquiere consciencia humana por medio del sexo con hombres a los que encuentra por primera vez. En las dos películas la máquina encarna en una mujer que se constituye mujer gracias a su relación con un hombre, teniendo como misión asumir una especie de batalla de los sexos que ganará gracias a su feminidad para, finalmente, poder trascender en su última forma sin su cuerpo, pudiendo ser un humano pero potenciado en otra dimensión.

Es así como Lucy, la película y el personaje, nos hablan de la trascendencia de lo femenino y la condena de lo masculino para la trascendencia del espíritu por medio de la máquina. Para un funcionamiento evolutivo, la violencia tiene que dar pie a un orden maternal; el equilibrio se obtiene en la concepción y no en la penetración. Como lo plantea el profesor Norman, hay de dos sopas para el ser biológico: reproducción o inmortalidad.

Los poderosos vectores animados del potente equipo de postproducción de Luc Besson saturan la pantalla de irrealidad revelando que la aparente realidad no es tan real como parece, con lluvias rectas de líneas de códigos de programación que caen del cielo inundando la sala de cine o, en otros momentos, con curiosas formas aglutinantes de compuestos orgánicos en dimensiones electrónicas y, también, con pixeles rebeldes que buscan espacios nuevos en el rectángulo eterno de la pantalla del cine multiplex. De esta forma, una cinta dominada por grandes efectos visuales puede contener también un discurso inteligente.

Twitter del autor: @psicanzuelo

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El secreto de la filosofía personal de Bill Murray es sencillo pero poderoso

Arte

Por: pijamasurf - 09/09/2014

El calmado zen de Bill Murray

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Bill Murray es uno de los mejores actores cómicos de cine de las últimas décadas, habiéndose ganado la simpatía del público por su fina selección filmográfica y su actitud desenfada--como siguiendo su propia filosofía en un mundo cooptado por el ego y la enajenación. En una reciente entrevista, Murray reveló casualmente "el secreto de su éxito", usando este lugar común de que existe un secreto (aunque evidentemente son siempre una serie de factores, muchos de ellos azarosos, que se conjugan para determinar ese éxito). Pero en este caso, decidimos rescatar la eudemonía de Murray, en gran medida porque nos congraciamos con él y también por la poca pretensión de su aseveración. En resumidas cuentas, para aquellos que gustan de las frases cortas inspiracionales, Murray dijo: "Entre más relajado estás, mejor eres" (he ahí un mantra para tu próxima entrevista).

Para los que quieren profundizar un poco más, aquí un poco de contexto. Esto ocurrió durante una pregunta del director Mitch Glazer en una exhibición de Ghostbusters en Toronto, después de que hablaba de la particular afición de Murray de llegar de improviso a los juegos de softball de completos extraños.

Creo que la única razón por la que he tenido la carrera que he tenido es porque alguien una vez me dijo unos secretos existenciales cuando era joven. Para hacer las cosas lo mejor que puedes, debes de estar muy, pero muy relajado, no importa cuál sea tu trabajo, entre más relajado estés mejor eres. Esa es más o menos un forma en la que me acerqué a la actuación. Me di cuenta que entre más me divertía, mejor era. Y pensé, ese es un trabajo del cual me podría sentir orgulloso. Saber eso ha cambiado mi vida, me ha hecho mejor en lo que hago.

Así el zen de Murray. Y con ciencia, simplemente el organismo humano funciona mejor cuando está relajado y puede acceder a una función cognitiva más profunda, sin tener que estar en un estado de adrenalina y cortisol en el que toda tu energía se focaliza en defenderse de una amenaza --el estrés que crea fantasmas. Murray aficionado al golf, el béisbol y la cannabis, lo sabe. Es necesario cultivar la relajación (muchos de los beneficios de la meditación vienen justamente de eso).

Para cotejar la sabiduría de Murray, esta otra frase de Anaïs Nin: "La ansiedad es la mayor asesina del amor". Así que ya sabes: si quieres tener una buena vida profesional o una buena vida sexual (y no somatizar y enfermarte de cualquier cosa), llévatela leve y mantente tranquilo. El arte de flotar en tu propio mar y nadar entre las olas sin revolcarte.