*

X

El extraño caso de la mujer que comenzó a escribir poemas compulsivamente

Por: pijamasurf - 09/07/2014

Tras ser diagnosticada con epilepsia amnésica, de forma inesperada una mujer de 76 años se dedicó a escribir, compulsivamente, miles de poemas

Writing-Poetry

Poetry is an echo, asking a shadow to dance.

Carl Sandburg

La poesía es un ser extraño, un instrumento rampante y a la vez sublime (el aire que queda entre cada garra, y que jamás podrá ser cogido). Se trata de un lenguaje que ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemorables y que, como decía Taylor Coleridge, corresponde tal vez al máximo refinamiento de nuestra naturaleza literaria: "las mejores palabras acomodadas según el mejor orden".  

La poesía es un oasis, y no sólo por su capacidad de transmitirnos lo paradisíaco; también porque sus accesos reverberan de manera ilusoria, jugando con la posibilidad de que alguien entre o quede afuera (y no se trata de una selectividad pedante sino de una aleatoriedad intuitiva). En todo caso, este jardín recibe con frecuencia visitantes inesperados, tanto creaciones quiméricas que fueron animadas entre las líneas de un poeta como figuras que de pronto simplemente despiertan ahí, tendidas sobre un confuso campo de flores que se experimenta delicioso al contacto. 

Recién se reportó el caso de una mujer de 76 años que, tras cinco años de padecer episodios en los que registraba una pérdida de la memoria, fue diagnósticada con amnesia epiléptica transitoria. Unos cuantos meses después de comenzar su tratamiento, utilizando Lamotrigine, un popular medicamento para combatir los ataques epilépticos, de pronto la paciente fue acariciada por los vientos líricos. A pesar de que la poesía jamás se había incluido entre sus intereses, repentinamente la mujer comenzó a escribir cuantiosos versos, que  terminan agrupados en 10 o 15 poemas breves escritos diariamente. Los tópicos de sus composiciones rondaban sus actividades cotidianas o algunos eran autorreferenciales, alusivos a la propia versificación de su vida.  

Durante seis meses la mujer estuvo poseída por Apollo, Minerva y otras deidades de la lírica, y a lo largo de ese periodo dedicó una buena cantidad de horas cada día a escribir poesía –y si alguien la interrumpía, ella se irritaba. Curiosamente, jamás escribió prosa o utilizó cualquier otro canal expresivo; simplemente se entregaba a un estado de trance de escritura poética. Al medio año la versificación se diluyó provocando la misma sorpresa, ahora inversa, que cuando llegó.

My poems roams,
They has no homes
Yours’, also, tours,
And never moors.

Why tie them up to pier or quay?
Better far, share them with me.

Prose – now, that’s a different matter.
Rather more than just a natter.
Prose is earnest, prose is serious
Prose is lordly and imperious
Prose tells you, loud, clear, that
Life – life is dear.

En algunos casos de epilepsia se presenta un fenómeno conocido como hipergrafía, en el que el paciente se entrega obsesivamente a escribir. Sin embargo, el caso de esta mujer ha despertado particular interés en los hombres de ciencia ya que su exclusividad poética no se había registrado anteriormente.

 

Consulta aquí la investigación médica sobre este caso.

Te podría interesar:

¿Qué tan rápido se propaga un virus en una oficina? (Lávate las manos antes de leer)

Por: pijamasurf - 09/07/2014

Utilizando un bacteriófago para seguir el rastro, estos investigadores detectaron un virus muy común transmisible por el tacto en unas pocas horas...

virusEn una conferencia internacional sobre microbiología, un equipo de microbiólogos de la Universidad de Tucson presentó una investigación acerca de la increíble velocidad con la que un virus puede propagarse por un centro de trabajo. Resulta que puede hacerlo bastante rápido: entre dos y cuatro horas después de haber soltado un norovirus, concentraciones de este fueron encontradas en casi 60% del lugar.

El norovirus es causa de gastroenteritis, y es tan común como el rotavirus. Cada año es contraído por unas 21 millones de personas en Estados Unidos, de las cuales entre 56 mil y 71 mil terminan en hospitalización, y cerca de 800 casos, en la muerte. Los investigadores utilizaron el bacteriófago MS-2, similar en forma y tamaño al norovirus, para seguir la diseminación del agente infeccioso.

El bacteriófago se colocó en lugares tocados frecuentemente por las personas, como manijas de puertas, teléfonos, interruptores de luz, etc.; luego se sacaban muestras en periodos de dos horas. A las cuatro horas, el norovirus fue encontrado en casi 60% de los bacteriófagos: en mesas, botones de elevador, teléfonos y equipo de cómputo.

Los humanos nos infectamos con el norovirus cuando tocamos nuestra boca con las manos sucias; y aunque la diseminación del virus es veloz, lavarse las manos y limpiar las superficies con productos químicos reduce la propagación entre 80 y 99%. La mala noticia es que los productos que acaban con el virus (como los limpiadores con fórmula basada en compuestos de amoníaco cuaternario) podrían estar haciendo a los virus más resistentes y resilientes.