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¿Bloqueo artístico? Date la oportunidad de conocer "The Artist's Way", de Julia Cameron

Por: Luis Alberto Hara - 07/09/2014

El bloqueo creativo se compone de una compleja red de creencias aprendidas que, sin embargo, pueden reprogramarse y hackearse para encontrar sentido y belleza en medio del cinismo del mundo actual

artista

La premisa del libro The Artist’s Way (El camino del artista), de Julia Cameron, es muy sencilla: no importa a qué te dediques, la médula de tu acción en la vida es la creatividad. A pesar de que el libro es un clásico para superar el "bloqueo" artístico, Cameron no se limita a dirigirse a actores, escritores, cineastas y bailarines, sino a cualquier persona que quiera crear algo que todavía no existe; el arte se trata de eso.

En la introducción a la edición del décimo aniversario, Cameron escribe: "El arte es una transacción espiritual. Los artistas son visionarios. De manera rutinaria practicamos una forma de fe, mirando con claridad y moviéndonos rumbo a una meta creativa que brilla en la distancia, a veces visible para nosotros, pero invisible para lo demás a nuestro alrededor".

En nuestros días solemos escuchar con escepticismo la palabra "creatividad": parece una estafa publicitaria para consumir cosas lindas que nos hacen sentir bien con nosotros mismos; pero Cameron realmente logró diseñar un programa que, sin importar tus credenciales estéticas o tu fe religiosa, logra contagiar e inspirar la idea de que la creatividad no es una "cosa" que puede comprarse, sino una naturaleza intrínseca a cualquier actividad humana.

Luego de dejar la bebida en 1978, Cameron se encontró con la idea de transferir el programa de 12 semanas de Alcohólicos Anónimos a un equivalente para artistas; a lo largo del camino vamos encontrando los mismos síntomas: expectativas aprendidas de nuestro entorno, visiones negativas de nosotros mismos, miedo, ira, frustración y, paradójicamente, apego a nuestras propias limitaciones.

El libro de Julia no es para leerse, sino para trabajarse a lo largo de las 12 semanas. Es posible que el cinismo no nos deje ni siquiera pasar de la introducción; esto está bien, pero si continuamos un poco y realizamos los ejercicios propuestos, veremos que nuestra relación con nuestra propia creatividad puede nutrirse de maneras que probablemente nunca hayamos conocido antes. El aspecto espiritual del libro es en sí mismo interesante, pues sin meterse en cuestiones teológicas apela a nuestra propia experiencia de lo sagrado, sea la que sea; esa es la fuente inagotable de creatividad de la cual este programa nos enseña a ser canales:

Piensa en ello como un ejercicio para abrir la mente... Recuérdate que para salir airoso en este curso, no se necesita un concepto de Dios. De hecho, muchos de nuestros conceptos habituales de Dios pueden estorbar. No permitas que la semántica se convierta en otra forma de bloqueo. Cuando la palabra Dios se utilice en estas páginas, puedes sustituirla por "dirección bien encaminada" o flujo. De lo que hablamos es de una energía creativa... No hay necesidad de darle un nombre a menos que ese nombre sea un atajo útil para tu experiencia.

Cada uno de nosotros es en sí misma una creación: de la divinidad, de la naturaleza, de nuestros padres o, si lo prefieren, de las circunstancias históricas, biológicas y sociales que hacen que estemos justo donde estamos. Más que aprender, este libro enseña a desaprender los conceptos usuales y las trabas intelectuales que impiden que una vida humana sea fructífera --esto es, creativa.

No importa tu edad o el camino que hayas seguido en la vida, que hacer arte sea tu carrera o tu hobby o tu sueño, no es demasiado tarde ni es demasiado vanidoso ni demasiado egoísta ni demasiado tonto trabajar en tu creatividad... He llegado a creer que la creatividad es nuestra verdadera naturaleza, que los bloqueos son frustraciones artificiales de un proceso que alguna vez fue tan normal y milagroso como el florecer de una flor al final de un tallo verde y delgado.