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Una enorme tormenta que podría llevar siglos forma un hexágono en el polo de norte de Saturno, esta imagen es la más nítida que tenemos del misterioso fenómeno.

New Hi-Res Footage Shows Saturn's Mysterious Hexagon Like Never Before

En el polo norte de Saturno yace uno de los fenómenos más enigmáticos que hemos podido observar dentro de este sistema solar: una tormenta similar a un huracán de un enorme tamaño, que forma un héxagono de sorprendente precisión geométrica y que ha durado por lo menos tres décadas, pero que podría llevar varios siglos, según todo lo que se sabe. Esta animación de 8 cuadros a partir una reconstrucción digital de imágenes tomadas por la Sonda Cassini es el material de mayor resolución jamás revelado de este misterioso objeto atmosférico que mantiene su danza vortical en la cúspide del planeta de los anillos, dios del tiempo.

La imagen evoca un sublime vórtice de jabón, jugando fluidamente entre estados de la materia, en un paso vertiginoso entre las dimensiones. En realidad, la imagen (los colores son añadidos, visualizaciones que lo mismo embonan con la ciencia, que con la estética) representa un sistema de nubes simétricas sin paralelo de más de 32 mil kilómetros de ancho, con un ojo de huracán en el centro (un ojo apenas 50 veces más grande que el huracán más grande jamás ocurrido en la tierra). El poderoso sistema meteorológico que comprende este hexágono es dos veces del tamaño de la Tierra.

Si la dinámica del clima en nuestro planeta sigue siendo relativamente elusiva, sobra decir que los procesos meteorológicos de un planeta de una composición tan distinta como Saturno toman un cariz hermético. Por supuesto, algunas personas especulan que dicha geometría hexagonal es un signo de un diseño inteligente, como suele ocurrir en estos casos con sólo la imaginación o una veta paranoica. Es curioso encontrar entre los foros de conspiración la idea radical de que el hexágono de Saturno es una supercomputadora que emite un programa de realidad virtual... esa supercomputadora es Satán (oscuro Arconte de la realidad simulada). Antes ya se había escuchado al polémico investigador Richard Hoagland decir que el hexágono de Saturno era una prueba de la física hiperdimensional que irrumpe en nuestra matriz de realidad, pero esta teoría es aún más desaforada y divertida. Para algunas personas allegadas a las teorías de la conspiración, sin una base etimológica clara, Saturno es equivalente a Satán (si bien es cierto que Saturno ha sido históricamente asociado con el concepto del diablo). Mejor quizás habría que recordar, ante la cosmopoética de la imagen, que Saturno es también el planeta de la melancolía, esa naturaleza contemplativa que según grandes filósofos y alquimistas era la señal del hombre de verdadero genio... y que en el heremetismo, Saturno es el planeta de la transformación, el guardián del oro.

Sin poder concluir si existe un misterio mayor en torno a esta estéticamente sublime imagen, podemos contemplarla sin definiciones, girando, girando y girando...

Twitter del autor: @alepholo

 

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¿Juegan los dioses con virus y bacterias para programar la vida? Esculturas de vidrio de virus y bacterias evocan una naturaleza de tecnología orgánica en estos microorganismos.

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El artista Luke Jerram ha creado estas "esculturas científicas" de cristal, bajo el título "Glass Microbiology". Inspirado por la falta de precisión en las representaciones utilizadas popularmente para visualizar a los virus, Jerram se sirvió de expertos para poder crear estas esculturas que retratan el poderoso mundo invisible de la microbiología.

Las formas simétricas y los patrones fractales o simplemente en concordancia con principios geométricos universales que se encuentran en estas representaciones artísticas, pero realizadas expresamente para dar una impresión precisa de las formas de microorganismos como virus y bacterias, nos hacen pensar en que la naturaleza misma, en su fundamento, ladrillo biológico y molecular, es un lenguaje y tiene una articulación resonante entre sus diversas manifestaciones. Este ligamento es por supuesto la geometría entendida como la expresión de un código matemático subyacente.

Estas imágenes sugieren que los virus son los juguetes sexuales y meméticos de los dioses del espacio. La teoría más plausible del origen de la vida en la Tierra parece indicar que la vida se originó a partir de una especie de inseminación interestelar: microorganismos viajando en meteoros (posiblemente bacterias, pero también virus). El descubridor de la espiral del ADN, Francis Crick, consideraba seriamente la posibilidad de que la biogénesis no sólo tuviera un origen espacial, conforme a la teoría de la panspermia, sino que hubiera una dirección, un trazo inteligente. Extraterrestres o dioses jugando el sublime juego de la creación de vida y programación de mundos, bajo la cifras de información viva (el virus es siempre esa compuerta que borra la separación entre el bit y el it, la data y el impulso vital).

El cuerpo humano está infestado de miles de millones de virus, parásitos y bacterias, los cuales prosperan en un entorno mayormente acuático. Sabemos hoy que los virus y las bacterias son capaces de alterar no sólo nuestros procesos corporales y el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, también suelen modificar nuestros procesos mentales, tal es así, que muchas enfermedades o comportamientos son provocados o inspirados al menos por estos microorganismos. Visto desde fuera, sin el sesgo del ego, un observador fácilmente podría pensar que los organismos dominantes son los virus y las bacterias que utilizan el cuerpo humano para reproducirse. Su capacidad de mutar para adaptarse a antibióticos y demás ataques y cambios en su medio es sorprendente y por mucho supera la velocidad de la ciencia moderna para “curar” las enfermedades que producen. El profesor Jeremy Farrar del Wellcome Trust, considera que en Gran Bretaña se acerca una etapa crítica en la que virus y bacterias afectarán la vida de millones de personas in crescendo, sin que la ciencia pueda hacer mucho al respecto. Los virus y las bacterias, que dieron a luz a la vida y la sustentan, a la vez son la legión de la muerte y tienen dominio sobre la tierra, en la que todo a fin de cuentas es polvo y cenizas.

William Burroughs, el rey de la paranoia cósmica, escribió que “el lenguaje es un virus del espacio”, atisbando la posibilidad de una programación embebida en el sistema operativo de nuestra realidad planetaria. Vemos comúnmente la proliferación de teorías de la conspiración que especulan la posibilidad de que se utilicen armas biológicas en la población, desarrollando cepas virales para infectar a las masas. Aunque esto sea desaforado, toca una fibra profunda sobre la naturaleza de los virus como medio ideal para transmitir información entre organismos y manipularlos de manera furtiva. Hace unos años vimos ya con Stuxnet el inicio de las ciberguerras, armas informáticas capaces de hacer mella en el hardware y hackearlos, con la posibilidad incluso de detonar explosivos (desde dentro, como caballos de Troya digitales).

"La tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia", dice la frase de cajón de Arthur C. Clarke, usada tantas veces pero ominosa aún. ¿Cómo saber que los virus o las bacterias no son tecnología orgánica operada por seres más avanzados para infiltrar mundos o para generarlos, un mismo medio de creación y de destrucción? La humanidad misma a través del trabajo de científicos como Craig Venter ya ha llegado a la encrucijada en la que puede programar microorganismos y generar vida sintética. Estos mismos virus o bacterias, con la ayuda de la nanotecnología, podrían servir para hacer que el ser humano pueda vivir cientos de años. Las imágenes aquí presentadas, sin que sean una obra maestra ni mucho menos, tienen la virtud de otorgarnos la posibilidad de hacernos ver algo más. El telos detrás del velo de una malla de ciencia ficción y especulación astrobiológica. Jugar con que los virus son juguetes inteligentes usados por los dioses es acercarnos a su mismo patio de juego cósmico.

[caption id="attachment_68956" align="aligncenter" width="721"]LukeJerramGlassMicrobiology3 El virus del ébola: un tecnopene de arillos transparentes[/caption]

 

[caption id="attachment_68957" align="aligncenter" width="721"]LukeJerramGlassMicrobiology4 La bacteria E.coli (Escherichia coli), responsable de una gran cantidad de enfermedades, majestuosa y letal.[/caption]

 

[caption id="attachment_68958" align="aligncenter" width="721"]LukeJerramGlassMicrobiology6 VIH[/caption]

 

[caption id="attachment_68959" align="aligncenter" width="721"]LukeJerramGlassMicrobiology7 Papiloma humano[/caption]

 

[caption id="attachment_68960" align="aligncenter" width="721"]LukeJerramGlassMicrobiology8 Malaria[/caption]

 

[caption id="attachment_68961" align="aligncenter" width="721"]LukeJerramGlassMicrobiology9 El T4, virus bacteriófago, luce como un insecto cibernético.[/caption]

 

[caption id="attachment_68962" align="aligncenter" width="721"]LukeJerramGlassMicrobiology10 Influenza[/caption]

Twitter del autor: @alepholo