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Estudio revela que el candidato que protagoniza mayor porcentaje de tuits en comparación a sus contrincantes, triunfa en el 99% de las contiendas.

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 En la última media década, Twitter se ha convertido en una arena de particular interés para actores de la vida pública. Candidatos, periodistas, y funcionarios, entre muchos otros, apuestan a esta red como una herramienta para fortalecer su presencia y mantenerse en “la jugada” –ese intercambio cotidiano de opiniones, críticas y propuestas. Y aparentemente no se equivocan al contemplar esta red como un recurso de particular relevancia.

Investigadores de la Universidad de Indiana presentaron un estudio que sugiere que se podrían predecir los resultados de una elección considerando el porcentaje de tuits que mencionan a cada contendiente en relación con sus rivales. A partir de una muestra obtenida alrededor de las elecciones legislativas de 2010, en Estados Unidos – periodo que arrojó más de cinco millones de tuits mencionando a los distintos candidatos–, los investigadores fueron capaces de predecir acertadamente 404 de 406 casos. Además, entre más competida fuese la contienda, mayor la correlaciónn del método.

Independientemente del impacto que esto pueda tener en el futuro del ‘arte’ de las encuestas políticas, un campo para el cual este tipo de 'hallazgos' resulta de particular interés, el estudio sugiere premisas bastante interesantes, por ejemplo este par: 

Por un lado, parece confirmar que aquellas figuras públicas que logren pulsar con mayor frecuencia dentro del imaginario colectivo, terminan obteniendo de esto beneficios concretos. El estudio comprobó que el porcentaje (no el número) menciones en Twitter correspondían, con relativa precisión, a los votos obtenidos, sin distinguir si estas eran negativas o positivas –aparentemente lo importante es, simplemente, mantenerte ahí, en la escena del momento.

Lo anterior me recuerda a un proyecto de la escritora Sheila Heiti, el cual compiló los sueños de decenas de personas en los que aparecían los candidatos presidenciales de EU, en 2008. De forma similar a esta reciente investigación, el aspirante que apareció con más frecuencia en los sueños de los votantes, finalmente obtendría el triunfo.  

El segundo aspecto se refiere a la potencial relevancia de Twitter en el juego de lo público, especialmente en lo que respecta a política. Indudablemente esta red se ha convertido en un pulso fundamental para medir la percepción de un cierto sector de la población, tal vez el más influyente, frente a un determinado personaje político.

Si bien en países como México, en donde el acceso a Internet es aún relativamente limitado, y la “twitterizacion” de su sociedad es todavía un fenómeno muy de nicho –lo cual no evita que triunfen candidatos que durante las elecciones son vapuleados en Twitter–, lo cierto es que conforme aumenté la penetración de Internet, los flujos tuiteros se corresponderán en mayor medida con la realidad política o electoral.

Tomando en cuenta lo anterior y si, como evidencia la actual tendencia, se materializa la enfática injerencia de Twitter en el rumbo público, entonces tendremos a nuestra disposición una herramienta que, de emplearla con inteligencia, nos permitirá a los ciudadanos ejercer mayor presión y vigilancia alrededor de los funcionarios. Sobra decir que este virtual empoderamiento conlleva una responsabilidad proporcional por parte de los tuiteros, quienes tendremos que tendremos que demostrar madurez, y no visceralidad, e intentar ser propositivos, sin caer en la frivolidad.   

Twitter del autor: @ParadoxeParadis 

 

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¿Al inahlar una línea de cocaína estamos contribuyendo a una industria de la muerte de dimensión genocida?

US GUNS IN MEXICO

 

La cocaína está manchada de sangre: su blancura es la esencia del engaño de la pureza. Esto, entre otras cosas, sugiere Erick Vance, escribiendo para la revista Slate. Vance vive en México y es científico, pero ha cubierto historias en las que ha conocido pescadores de Sonora (se especializa en criaturas marinas), los cuales ocasionalmente se ven forzados a transportar cocaína (mulas de agua).

Vance claramente se pronuncia en contra de la cocaína como sustancia, a la cual considera, por sus efectos, nefasta y sobre todo se pronuncia en contra de sus efectos indirectos (la violencia y la industria criminal que genera).  Haciendo una serie de cálculos libres, Vance señala que la cocaína ha producido en el mundo más o menos las mismas muertes que el Partido Nazi. "La razón impronunciable aquí es que los estadounidenses no están tan escandalizados o no sienten la misma culpa ya que las personas que mueren son gente pobre de piel morena, y muchos de ellos, en una trágica ironía, son clasificados como narcos para que nuestros gobiernos puedan decir que se trata de violencia entre pandillas".

Muchas personas que consumen cocaína (hombres ricos en ciudades cosmopolitas) al mismo tiempo donan para caridades como la crisis de los océanos, el cambio climático o ayudar a las familias pobres de México. Según Vance, todo esto se borra al momento en el que estas personas inhalan una línea de cocaína. "No existe la cocaína producida libre de crueldad".

La noción de que la cocaína es la culpable de todos los problemas del narco, es un tanto reduccionista y sobresimplificada. ¿La marihuana es exculpada sólo porque tiene usos medicinales? ¿Podríamos quizás decir que votar y participar en supuestas democracias que fomentan la guerra contra el narco y se benefician de manera elitista de la misma, con políticos y empresarios que encabezan la más alta jerarquía de los cárteles, es también avalar  y aportar a esta sangrienta reyerta? Tal vez esto sea llevar las cosas demasiado lejos. De cualquier forma, la propuesta de Vance nos hace reflexionar sobre cómo nuestros actos están conectados con cosas que parecen distantes.

[Slate]

Twitter del autor:@alepholo