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El análisis de los sueños en torno a un personaje o suceso político podría permitirnos analizar la opinión pública con una profundidad inédita.

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“En los sueños comienza la responsabilidad”

W.B. Yeats

Cada vez me parece más difícil dudar sobre la importancia de los sueños para el ser humano. A pesar de que aún hay múltiples vacíos en el entendimiento certero de este fenómeno, lo cierto es que todo apunta a que, al menos, los sueños constituyen una rica fuente de información –ya sea para comprender mejor nuestra psique y sus múltiples eslabones, para dilucidar algunas de las emociones que rigen nuestra existencia, o para fortalecer el autoconocimiento.

Sí los sueños pueden aprovecharse como una valiosa herramienta de análisis en torno a un individuo, entonces el conjunto de sueños experimentados por distintas personas, alrededor de un mismo tema o personaje, bien podrían representar patrones psico-sociales –los cuales, además, son analizables a partir de sus probables detonantes y de sus potenciales efectos.

También vale la pena destacar que la concentración de sueños en torno a las figuras públicas, está en su máxima intensidad histórica –ya que esas figuras son ahora más públicas que nunca, pues su exposición goza de una cantidad inédita de flujos mediáticos. Esto provoca que se generé mayor información onírica alrededor de determinados actores o sucesos, lo cual a su vez enriquece la materia prima analizable.  

Soñando con Obama

Hace cinco años, durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la escritora Sheila Heiti, comenzó a recopilar sueños de personas en los que aparecían los entonces aspirantes demócratas, Barack Obama y Hillary Clinton – eventualmente se incluiría al candidato republicano, John McCain. Heiti notó que, al ser protagonistas del imaginario colectivo que florecía en aquel momento, estos personajes aparecían recurrentemente en los sueños de los estadounidenses. A continuación, por medio de blogs, el proyecto reunió los sueños de decenas de usuarios en torno a los candidatos.

Aludiendo a una frase de Obama que dice: “Yo fungo como una pantalla en blanco, sobre la que las personas de todo tipo de sectores proyectan sus propios puntos de vista”, posteriormente el proyecto fue retomado por la Dra Kelly Buckeley, investigadora especializada en sueños y quien decidió continuar el acervo onírico de Heiti –pero ahora exclusivamente dedicado al ya mandatario. De acuerdo con Buckeley:

Los sueños son una fuente idónea para entender las proyecciones de la gente frente a Obama. Estos, tal y como lo demuestra la investigación científica realizada al respecto, están significativamente conectados a las preocupaciones y sentimientos que la gente experimenta mientras están despiertos –incluidas sus opiniones sobre política. Los sueños reunidos en este sitio, abren una ventana sin igual a las dinámicas inconcientes que rodean el meteórico ascenso de Obama hacia la Presidencia, revelando las esperanzas colectivas, los deseos y los miedos que él encarna para millones de personas alrededor del mundo. 

Meta-política

Durante el ejercicio que llevó a cabo Heiti, ella advierte que tras unos meses de leer cientos de sueños sobre Clinton y Obama, tenía la certeza de que el segundo derrotaría a su rival en las votaciones internas. El simple hecho de leer los flujos narrativos que la gente compartía, le permitió darse cuenta que la psique colectiva, mediante una de sus manifestaciones más honestas, proyectaba una mejor percepción del ahora mandatario.

Evidentemente el caso anterior sugiere que el conjunto de sueños experimentados por miembros de una sociedad, respecto a un tema específico, pueden servir, tras analizarse, para obtener importantes claves sobre el sentir genuino de dicha población. Y esto, a nivel político, podría convertirse en un preciado recurso ya sea, en un sentido positivo, para por ejemplo detectar las necesidades o temores de los habitantes, y así poder encararlos con mayor eficiencia o, en caso negativo, manipular de raíz, estimulando puntualmente ciertos aspectos del inconciente, la percepción de una población respecto a la agenda de un gobierno o grupo determinado. Además, para las encuestadoras y firmas de opinión, al monitorear los sueños estarían obteniendo información complementaria para determinar aspectos como qué tan presente está, en realidad, una figura pública dentro de la mente colectiva.

Reflexión

Luego de conocer proyectos como el de Heiti-Buckeley, y de entregarnos un momento a las reflexiones inmediatas que estos detonan, surgen interrogantes un tanto extravagantes pero que no por ello, creo, dejan de ser pertinentes: mediante el análisis de la ‘colectividad onírica’ emitida en un determinado contexto social ¿Estamos frente a una extensión de la vida pública, desdoblada en estepas metafísicas? ¿Podría tratarse del génesis de una nueva rama del estudio político, algo así como la meta-política, en la que no solo se tomarán en cuenta fenómenos como el de los sueños, sino variables con las que apenas comenzamos a familiarizarnos mediante la neurociencia? y especulando aún con mayor soltura ¿Son manipulables los sueños colectivos mediante estímulos subliminales? ¿Podría la ciudadanía beneficiarse de esta potencial rama, asumiendo que podríamos obtener información fidedigna de nuestros gobernantes de la cual no estamos concientes pero que a través del fino hilado del inconciente “sabemos sin saberlo”?.

En fin, en todo caso me pareció un tema interesante, qué más allá de su obvia exoticidad, podría transformarse en una herramienta útil en la nueva arena pública –además de que la combinación de los términos metafísica y política, además de generarme cierta seducción, me remite intuitivamente a una prometedora fusión. Tal vez lo mejor sea comenzar por prestar atención, individualmente, a lo que nuestros sueños nos sugieren sobre esos temas y actores que, en alguna medida, inciden en nuestra vida.   

 Twitter del autor: @ParadoxeParadis 

 

Keith Alexander, director del NSA, modeló su cuarto de guerra a partir del Enterprise de Star Trek

Política

Por: pijamasurf - 07/30/2013

El general Keithn Alexander, líder del proyecto de espionaje más grande de la historia, construyó un cuarto de guerra para hacer cabildeo con legsiladores siguiendo el de Star Trek, borrando una vez las tenues líneas entre la realidad y la ficción

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El general Keithn Alexander, posiblemente el hombre más poderoso del mundo (ciertamente el que más información tiene disponible), parece estar jugando un juego de poder que borra las fronteras entre la ficción y la realidad, materializando en más de una forma ideas que pertenecían a la ciencia ficción. 

Según revela un nuevo artículo de Foreign Policy, una de las formas en las que Alexander logró convencer a los legisladores para lanzar su masivo sistema de vigilancia digital PRISM, y para obtener fondos para igualmente masivos centros de espionaje, fue "hacerlos sentir que eran Jean-Luc Picard, capitán de la naves espacial USS Enterprise de la serie "Star Trek: Next Generation".

Cuando estaba manejando la Inteligencia del Ejército y los Comandos de Seguridad, Alexander llevó a muchos de sus futuros aliados a Fort Velvoir para un tour de su centro de operaciones, un complejo llamado Information Domination Center. Había sido diseñado por un diseñador de escenarios de Hollywood mimetizando el puente de la nave Enterprise de Star Trek, con todo y paneles, estaciones de computo,  un monitor de TV gigante en la pared central y puertas que hacían un sonido espacial cando se abrían o cerraban. Los legisladores y otros importantes oficiales tomaban turnos sentándose en la silla de cuero del "capitán"  en el centro de la habitación y veían a Alexander, un amante del cine de ciencia-ficción, mostrarles sus herramientas de data en la pantalla... "Todos querían sentarse en la pantalla al menos una vez y fingir que eran Jean Luc Picard", dijo un oficial retirado.

Sin duda Alexander estaba consciente de la inportancia de la forma en la que se presentan las cosas y de la influencia que el cine tiene en la mente de las personas. Así invitaba a la élite militar y legislativa de Washington a un power trip cósmico al vórtice de la data, haciéndolos sentir que eran parte de algo más grande, de una empresa épica. Al mismo tiempo hacía realidad otra historia de ciencia ficción, la distopia por antonomasia, 1984, la historia de Big Brother.

Anteriormente, en este artículo, analizamos la posibilidad de que Keith Alexander sea el hombre más poderoso del mundo, con el juguete más poderoso de la historia, el nuevo J. Edgar Hoover, en búsqueda de una especie de holodeck panóptico en el que pueda ver todo el mundo en tiempo real.

[PBS]