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¿Qué ocurre con tu cuerpo durante las primeras 48 horas inmediatas a la muerte?

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/16/2013

La muerte puede ser el final de la conciencia como la conocemos, pero el cuerpo sigue activo durante las primeras horas, generando procesos orgánicos fascinantes que finalmente afirman la fuerza de la vida.

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Los seres humanos han enterrado a sus muertos desde hace al menos 350 mil años: ya sea que seamos embalsamados --sustituyendo nuestros fluidos internos por preservativos-- o cremados a temperaturas superiores a 1,000 grados Celsius, nuestros cuerpo tiene sólo un tiempo limitado después de que los signos vitales desaparecen, antes de desaparecer también él.

La muerte es la última parada en cada aventura humana: no importan nuestros méritos ni nuestras derrotas, pase lo que pase nuestro cuerpo entrará en un proceso biológico y natural en el cual la materia orgánica vuelve a aprovecharse por las bacterias que nos habitan, y en dado caso, por el medio ambiente que nos acoge. Por eso es interesante conocer algunos de los procesos que le ocurrirán a tu cuerpo cuando emprenda la última aventura.

 Algor mortis

Los primeros minutos a partir de la muerte --cuando el corazón deja de latir-- se caracterizan por una caída en la temperatura corporal de aproximadamente un grado cada hora hasta que el cuerpo se estabiliza a temperatura ambiente. Al ocurrir esto (el algor mortis), la sangre se vuelve más ácida y el dióxido de carbono aumenta, lo que hace que las células se abran, liberando enzimas hacia los tejidos, las cuales comienzan a digerirse a sí mismas.

Livor mortis

La gravedad influye en el cuerpo y el comportamiento de la sangre que va muriendo. A pesar de que la piel adopte un tono blanco-cadavérico, las células rojas de la sangre comienzan a concentrarse en las zonas del cuerpo más cercanas al suelo. La circulación se detuvo, por lo que el cuerpo comienza a presentar pequeñas marcas púrpuras que se conocen como livor mortis, y a través de las cuales los médicos pueden saber exactamente la hora en que el cuerpo falleció.

Rigor mortis

El endurecimiento del cuerpo se produce porque los yacimientos de calcio en las membranas de nuestros músculos desbordan las células, provocando que los músculos se contraigan y endurezcan. Este proceso comienza aproximadamente tres o cuatro horas después de la muerte, llega a su máximo a las 12 horas y se disipa a las 48 horas.

Putrescina y cadaverina 

Cuando las enzimas del páncreas hacen que este órgano comience a digerirse a sí mismo, los 100 mil billones de bacterias que han pasado sus vidas en nuestros intestinos se dan un festín. El cuerpo se va comiendo a sí mismo de adentro hacia afuera, y a medida que las bacterias comen, secretan putrescina y cadaverina, compuestos que le dan a los cuerpos muertos su olor característico.

¿Cuerpos de cera?

Si un cuerpo muerto entra en contacto con el suelo frío o el agua, podría desarrollar adipocira, conocida también como "grasa de cadáver", un material parecido a la cera que se forma cuando las bacterias rompen el tejido blando. La adipocira es un preservador natural de los órganos internos, y puede hacer creer a los investigadores forenses o a los médicos que los cuerpos llevan muertos menos tiempo del que en realidad es.

El regreso a la tierra y la disolución de la conciencia pueden ser vistos también como procesos fascinantes en los que nuestros cuerpos cumplirán nuevos ciclos y tareas para seguir transformando la materia en el universo: conocerlos nos hace admirar más la forma en que la vida se recicla a sí misma sin desperdiciar nada.

[MNN]

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La influencia junto con la atención son las dos grandes monedas de cambio en la era de las redes sociales y la hiperconectividad. Juntas lideran el nuevo mercado en el que se puede asignar un valor monetario a la información o directamente tasarse. En el caso de la influencia, el marketing --que todo lo que toca lo transfiere a la lógica del capital--, sirviéndose del big data, ha acuñado el término influencer y el coeficiente de "influencia" (medido en Klout, por ejemplo) para codificar y cuantificar la capacidad que tienen ciertas personas no sóla para aumentar el alcance de cierto contenido, mensaje o meme sino también para transformar la percepción que se tiene de un tema en Internet --o hacerlo parte de la agenda. Coexistiendo en el mundo de "todo por un like" yace el valor un tanto intangible --la metafísica de la intelligentsia-- de la influencia, de esta aprobación que promete involucramiento (engagement) e incremento de reputación del tópico (o marca) que tocan estos individuos de alto poder en la Red. De la misma manera que Nike llevó la publicidad a una nueva era con su patrocinio de Michael Jordan, ahora la publicidad continúa su evolución a través de los influencers que explotan su poder de movilización rizomática posicionando productos en sus timelines de manera taimada, llevándolos a su vida cotidiana: haciéndolos el contenido de sus lifestreams y sus conversaciones.

Pero quiénes son verdaderamente las personas más influyentes de nuestra cultura: ¿Lady Gaga o Slavoj Zizek? ¿Ashton Kutcher o Richard Dawkins?. Si contamos en número de followers y retweets, no hay duda hacia donde gira la balanza. Pero sí entendemos la influencia como la capacidad de establecer las bases sobre las cuales se construirá el consumo y la interacción de ideas --el sistema circulatorio de la información-- o la discusión de los conceptos y tendencias que más tarde se convertirán en el espacio mediático (y mental) por el que transcurrirá la mayoria de la población, entonces la cosa cambia. Bajo este esquema podemos ver a los filósofos, artistas, científicos, politólogos, teóricos del marketing y demás como los programadores y a las celebridades e incluso a los políticos como las representaciones o imágenes de ese programa que aparecen en la pantalla.

Medir la influencia de un intelectual o un artista siempre ha sido algo sumamente subjetivo, pero la informática y la neurociencia aplicada prometen acabar con toda ambigüedad --si tan sólo somos capaces de computar suficientes datos. Usando un modelo similar al Page Rank de Google, que califica las páginas de Internet según su relevancia a partir de un sistema de referencias --donde tener enlaces a sitios de prestigio sube el valor de una página--, Karin Frick del GDI Gottlieb Duttweiler Institute de Suiza ha elaborado un ranking de los pensadores más influyentes de la actualidad. 

Aunque según Frick el suyo es el "primer análisis verdaderamente sistemático de los pensadores y tendencias que dan forma a nuestra sociedad", existe un claro factor de subjetividad, ya que se eligió de entrada a 100 líderes en los campos de filosofía, sociología, economía y ciencias exactas, para que nombraran a las personas más influyentes. De esta lista se obtuvo una serie de personas que se repetían con frecuencia. 

Luego Frick y compañía asumieron que esas personas son influyentes si sus ideas son discutidas en blogs importantes --así que colocaron sus nombres en un motor de búsqueda  y recopilaron una lista de los blogs más importantes que mencionaban a esa persona. Para concluir se hizo una búsqueda de la URL de esos blogs para encontrar otros blogs que tenían enlaces a esos sitios. Los pensadores más influyentes son aquellos que tienen más links de blogs influyentes --en un mecanismo de autorreferencia muy parecido al que Google usa para seleccionar que sitios aparecen en los primeros lugares de los resultados de búsqueda.

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La imagen anterior muestra la herramienta usada por Frick para analizar redes sociales llamada Condor, en la que aparecen los pensadores vinculados si han sido mencionados en el mismo sitio.

El insight de esta lista, como sugiere Frick es que no existen pensadores que se destaquen de sobremanera de los demás. "La era de las grandes autoridades parece haber terminado". Vivimos entonces la era del conocimiento distribuido y descentralizado, de la gnosis en red. Es difícil que el mundo actual conciba gigantes como Freud (o Jung), Einstein, Joyce o Bertrand Russel, por citar algunos de los más sobresalientes del siglo pasado. En cambio tenemos una serie de especialistas, que dominan temas de nicho y que pueden ser desconocidos fuera de su campo. A continuación el top 10:

 

  1. Richard Florida – autor de The Rise of the Creative Class
  2. Thilo Sarrazin –  autor de Europe Doesn’t Need the Euro
  3. Daniel Kahneman – autor de Thinking, Fast and Slow
  4. David Graeber – autor de The Democracy Project
  5. Steven Pinker – autor de The Language Instinct  
  6. Douglas Rushkoff – autor de Present Shock: When Everything Happens Now
  7. Niall Ferguson –  autor de Civilization: The West and the Rest
  8. David Gelernter –  autor de  America-Lite: How Imperial Academia Dismantled Our Culture (and Ushered in the Obamacrats)
  9. Frank Schirrmacher – autor  de Minimum
  10. Franz Josef Radermacher - autor de Global Marshall Plan

La lista tiene ciertos bemoles de subjetividad. Los blogs tomados en cuenta son sitios en inglés, lo cual explica la falta de pensadores orientales y la primacía de autores estadounidenses. La medición, sugiere Frick, podría cambiar en otro punto del tiempo, lo cual podría servir para hacer un análisis no sólo del pulso del momento: aquellos autores que se repitan en mediciones repartidas en distintos momentos serían los pensadores más influyentes de nuestra época.

Podemos deducir de la información presentada por Frick, siguiendo el análisis que hace MIT,  que para aspirar a ser influyente en el pensamiento global o en el mundo anglosajón, ayuda tener cierta veta de enconomista: 24 de los 100 pensadores más influyentes fueron economistas, 8 politólogos, 5 biólogos, 3 físicos y 2 químicos. Escribir un libro ayuda tambíen: sólo dos de los miembros de esta élite no han publicado un libro sobre sus ideas.

También en la lista aparecen Rupert Sheldrake y su archirival Richard Dawkins, el novelista Bruce Sterling, el transhumanista Ray Kurzweil y el filósofo de la tecnología fundador de Wired, Kevin Kelly.

En este tenor, ya empapados de marketing, aprovecho para hacer un comercial, comentando que tanto Richard Florida, como el brillante teórico de medios Douglas Rushkoff estarán presentándose en México el próximo 8-10 de noviembre en el marco de Bonus Creative Week, entre varios otros pensadores "influyentes" más. Destacamos también a Daniel Pinchbeck, Erik Davis, y a nuestro querido colaborador Jason Horsley.  Algunos de los pensadores más influyentes en lo que se refiere al proyecto de Pijama Surf.

Con información de MIT Technology Review

Twitter del autor: @alepholo