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Los rituales son una constante en prácticamente toda cultura; su efectividad comienza a ser confirmada por la ciencia, lo cual refuerza su naturaleza como importantes herramientas para programar la realidad.

A lo largo de la vida vamos acuñando ciertas secuencias de comportamiento que, por diversas razones, consideramos particularmente propicias para enfrentar con éxito determinadas circunstancias. Durante la historia humana estos protocolos conductuales sintonizados con un marco simbólico, que comúnmente llamamos rituales, han desempeñado un papel de notable relevancia en prácticamente toda cultura —ya sean estos colectivos o individuales, con fines religiosos o mundanos, verbales, corporales, abstractos, etc. 

Para entender qué es un ritual, es importante diferenciarlo de, por ejemplo, un hábito. Aquí entra en juego el valor simbólico que se le asigna a dicho acto, más allá de su simple repetición. Los rituales generalmente se construyen en torno a un cierto código referencial, un marco cultural, ya sea religioso, ideológico, comunitario, tradicional, histórico, o incluso íntimo, y comúnmente conllevan una cierta dosis catártica, asociada por cierto con la programación, a voluntad, de las circunstancias.

Ritualidad contemporánea  

En la sociedad contemporánea los rituales están orientados a fortalecer potenciales beneficios, según el contexto y el deseo intencionado: ya sea que se trate de reforzar nuestra confianza en un momento decisivo —por ejemplo al instante de cobrar un penalty o de hacer una presentación frente a una audiencia—, reducir nuestra ansiedad ante un escenario ‘indeseable’, agudizar nuestra lucidez o desempeño físico ante un reto especial o, por qué no, fertilizar el entorno para que nos favorezcan las fuerzas involucradas metafísicamente.

Si bien en las antiguas sociedades el ritual era generalmente ejercido de acuerdo a un objetivo místico, medicinal, o ligado a actividades como el cultivo de la tierra, la cacería, o el acto de emprender un viaje, lo cierto es que ese hábito nos fue heredado —o quizá incluso es parte de la esencia de nuestra psique—, y en la actualidad millones de personas, sin importar contextos socioculturales o geográficos, recurren a estas prácticas.

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Aquí me gustaría enfatizar en la diferencia entre rituales institucionales y aquellos que, aunque no sean necesariamente individuales, mantienen en cambio una genuina disposición para realizarse, independiente de herencias culturales o predisposiciones psicosociales. Es cierto que la esencia del ritual esta ligada en buena medida a un marco colectivo y tradicional, pero aquellos protocolos individualizados, es decir los generados por una persona como reforzamiento íntimo, tienen una fuerza al menos tan significativa como los otros.

Los beneficios del acto ritual

Analizados desde una perspectiva racional, los rituales parecerían supersticiosas extravagancias, actos incoherentes diseñados para mitigar nuestro temor o nuestra ignorancia ante una situación determinada. Sin embargo, si realmente el ritual fuese un recurso poco efectivo, ¿cómo podría haber sobrevivido su práctica a lo largo de decenas de generaciones?

Estudios recientes han demostrado que los rituales pueden traducirse, con notable efectividad, en beneficios concretos. Una pareja de científicos conductuales, Michael I. Norton y Francesca Gino, investigadores de la Harvard Business School, se dedicaron a analizar las consecuencias de llevar a cabo rituales frente a situaciones emocionalmente demandantes.

Despedir a un ser querido o terminar con una relación significativa, es un acto que entre múltiples culturas inspira la necesidad de un ritual. En uno de sus experimentos, Norton y Gino pidieron a los voluntarios que escribiesen sus memorias alrededor de este tipo de experiencias,  algunas de ellas incluyeron rituales y otras no. Tras analizar las crónicas, los académicos detectaron un evidente patrón: aquellos que ritualizaron su experiencia experimentaron menor sufrimiento por la pérdida en cuestión. Posteriormente realizaron una dinámica similar pero ante una pérdida mucho menos entrañable, un sorteo donde se rifaban 200 dólares, y obtuvieron los mismos resultados: aquellos que realizaron un ritual tras conocer su derrota experimentaron menor frustración.

Otra investigación, realizada en Brasil por miembros del Departamento de Psicología de la Universidad de Texas, se propuso determinar qué tipos de ritual eran más efectivos y, sobre todo, detectar los patrones que compartían aquellos protocolos que gozaban de mayor éxito. Los brasileños recurren con frecuencia a las simpatias, rituales formulados para resolver problemas, curar males, o alejar la mala suerte. Los investigadores notaron que dentro de la percepción popular, aquellos procedimientos que incluyen mayor cantidad de pasos o que involucran más variables, que tienen que realizarse a cierta hora del día o en un lugar específico, se asumen como más efectivos. Lo anterior sugiere que la minuciosidad de la secuencia de algún modo fortalece el acto ritual.    

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El simbolismo como ingeniería existencial

La ritualidad nos remite a la idea de que nuestra realidad es aquello que somos capaces de platicar sobre ella –el lenguaje como ingeniero de mundos. El recurrir a rituales es un acto estrechamente ligado a la metaforización de la realidad, asignar valores específicos a cada uno de los elementos que componen el protocolo, los cuales están enlazados bajo correspondencias analógicas a fenómenos tangibles. A fin de cuentas los humanos somos seres esencialmente simbólicos, y al adjudicar un cierto sentido a objetos, acciones, o seres, entre otros, construimos patrones simbólicos que terminan por animar nuestro universo.   

Una herramienta para editar la realidad

Creo que el acto ritual es una especie de software que configuramos para programar nuestra voluntad alrededor de una meta concreta. Para ello apelas a fuerzas o variables ‘invisibles’, a un engranaje etéreo al cual consideras, consiente o inconscientemente, responsable de una porción decisiva de la realidad. Y precisamente esto es lo que más me apasiona del fenómeno, ya que representa una intersección entre la metafísica y los alcances del yo (voluntad, confianza, talento), por un lado implica humildad, en el sentido de que depositas confianza en fuerzas que están más allá de ti, pero ello no excluye la responsabilidad de aquel que protagoniza el acto. Sin duda Michael Jordan no se convirtió en lo que fue por el simple hecho de jamás haber jugado un partido sin portar debajo de su jersey de los Bulls, una camiseta del equipo de su universidad, North Carolina. Pero este ingrediente indudablemente reforzó, en momentos clave, el principal motor de su éxito, su talento y dedicación. 

Continuando con esta premisa, el ritual es una de las más elegantes herramientas de auto-programación que tenemos a nuestro alcance. Además me parece que conlleva una actitud bastante sana, aunque no siempre consciente, asociada con la sacralización del entorno. Los rituales fortalecen el tejido simbiótico al interior de una comunidad (llámese equipo, tribu, ejército, etc), y también nos ayudan a perfilar, con mayor agudeza, nuestra intención frente a un objetivo determinado.

Si les resuena el tema les recomiendo que ritualizen sus vidas, que busquen configurar sus protocolos personales para sortear momentos especiales, que recuerden que si bien 'la voluntad mueve montañas', al incluir un ritual de por medio esos mismos montes podrían danzar. A fin de cuentas nada es verdad, pero todo es sagrado.

 Twitter del autor: @paradoxeparadis 

 

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Ex ministro de Defensa de Canadá declara que al menos dos extraterrestres trabajan para la Casa Blanca

AlterCultura

Por: pijamasurf - 05/28/2013

El testimonio del ex ministro de Defensa Paul Hellyer sacudió a los entusiastas del fenómeno OVNI hace unas semanas manifestando su firme creencia en que estamos siendo visitados por razas extraterrestres, pero, ¿acaso no es más que una creencia? ¿Y cómo desligar el fenómeno OVNI de un estado de percepción no ordinario?

white+house+alien+president

 

Con la era científica, ellos sólo han cambiado la forma de su juego. Por ejemplo, ahora fingen viajar en naves mecánicas para encajar con la idea extraterrestre --pero como todos los escépticos apuntan, las naves hacen movimientos que desbaratarían un vehículo mecánico. Ellos básicamente están manipulando nuestras mentes, no la realidad física.- Masks of the Illuminati, Robert Anton Wilson

 

El psiconauta Terence Mckenna había advertido a la contracultura psicodélica estadounidense que no esperaran que los extraterrestres aterrizaran en el cesped de la Casa Blanca --que buscaran la experiencia de la radical otredad al interior, en la oscuridad (probablemente quemando una molécula oralmente activa de triptamina). Pero justo algo así de estremecedor de la realidad convencional --aunque por el momento no visible en prime time TV--  es lo que sostiene el ex Ministro de Defensa de Canadá Paul Helyer (uno de los whistleblowers de más alto perfil que tiene el movimiento de disclosure).

En su testimonio para el Citizen Hearing on Disclosure en mayo, Hellyer declaró que por lo menos cuatros especies de extraterrestres han estado visitando nuestro planeta por "miles de años" y tiene indicios de otras más. Esto incluye civilizaciones de las Pléyades, Zeta Reticuli, Orión,  Andromeda y el sistema de Altair,  con diferentes agendas de política cósmica --aparentemente los pleyadianos y los andromedanos más ligados a la luz y a la asistencia evolutiva y los de Zeta de Reticuli (los llamados grises) y los de Orión, en consonancia con la mitología moderna que predomina en la Red, dedicados a una agenda predatorial. Hellyer acusa a un cartel en la sombra compuesto por organismos como los Bilderberg y la Comisión Trilateral de conspirar para crear un nuevo orden mundial (anteriormente había acusado a George W. Bush de incitar una "guerra intergaláctica").

Hellyer es usado como testigo estrella, junto con algunos militares, por la comunidad que busca desclasificar la presencia de seres extraterrestres en la Tierra, supuestamente encubierta por el gobierno de Estados Unidos. Pero lo cierto es que más allá de su alto perfil político --ha detentado numerosos puestos en el gobierno de Canadá-- Hellyer no tiene ninguna evidencia, ni siquiera sostiene tener acceso a algún tipo de documento clasificado.  En una ocasión, según cuenta, observó un OVNI con su esposa. Luego leyó una serie de libros sobre ufología, lo que lo ha convertido en un entusiasta, una especie de periodista amateur de alto perfil que ha recopilado bits de información que le sugieren la existencia de extraterrestres. Por ejemplo, Hellyer cita una pregunta que realizó una reportera al presidente Bill Clinton, sobre si sabía de la existencia de este fenómeno: “Hay un gobierno dentro del gobierno, y yo no lo controlo”, respondió Clinton.

La "evidencia" de que existen extraterrestres trabajando en el gobierno de Estados Unidos, que se le adhiere al discurso de Hellyer, proviene de una conversación que mantuvo con el piloto de las Fuerzas Aéreas, Charles Hall, quien le habría revelado que dos extraterrestres blancos muy altos colaboraban con el Ejército. Hall cuenta esta misma historia a detalle en su libro "Millenial Hospitality". Podemos utlizar aquí lo que Robert Anton Wilson llama la "navaja de Hume", ¿qué es más extraordinario, que un par de extratererstres ponchen tarjeta en laboratorios secretos del Ejército de Estados Unidos en Nevada o que Hall esté mintiendo o haya sido engañado por las mismas agencias que supuestamente trabajan con los aliens? Por supuesto que es menos milagroso o extraordinario que Hall esté mintiendo. Se utiliza a Hellyer bajo la lógica de que debido a su puesto no estaría hablando de cosas tan extrañas --casi como si una mentira o una desinformación de su parte fuera más rara que los extraterrestres. Considero que a falta de evidencia no se debe de tomar demasiado en serio estos testimonios (si bien no descartarlos en automático). Una prueba de la desinformación que predomina en el movimiento de Disclosure es el humanoide del desierto de Atacama que presentó Steven Greer previamente a su documental Sirius como un extraterrestre --y que luego  fue desvelado en el mismo como un ser humano con raras mutaciones, no sin antes haber cosechado toda la expectativa en un burdo truco de marketing.

Como parte de una visión poliédrica y multimodal recomendamos ver también el documental "Mirage Man", en el que se explora la labor de las agencias de inteligencia saboteando y tergiversando la investigación ufológica. Los productores del documental en un guiño lúdico espectral se hacen llamar Perception Managment Productions y este es quizás el nombre que más nos dice sobre lo que sucede en torno al fenómeno OVNI y extraterrestre. Es, como bien apunta Greg Taylor del sitio Daily Grail, una "casa de espejos fracturados": es difícil saber que es real ante tanta alteración de la percepción y manejo de información según agendas ocultas (la ufología es ya un cóctel de gelatina y plasma de creencias y conciencias alteradas). Y en esto incluimos posiblemente a los mismos extraterrestres que ciertamente, de existir, deben de ser capaces de manipular la percepción con instrumentos más sofisticados que los que utilizan las psy-ops de nuestras agencias de inteligencia --una tecnología suficientemente avanzada nos sería indistinguible de la magia.  Esto hace que incluso la misma ciencia establecida no pueda descartar del todo la posibilidad de que nuestra mundo sea un programa informático o simulacro, posiblemente diseñado por una inteligencia extraterrestre. Personalmente me parece más probable, si acaso, que aquello que llamamos "extraterrestres" exista de una forma sutil --me cuesta incrustar a estos seres dentro de la misma realidad física en la que cotidianamente vivimos. Creo que son un estado de percepción (al igual que los dioses de la antigüedad que poseían a los hombres a través de la manía) o formas de conciencia inmaterial (y esto explicaría la gran confusión, dificultad de aprehensión, disonancia cognitiva y falta de evidencia). No espero cruzarme proximamente con un reptil espacial vestido de humano en el supermercado comprando productos industriales para condimentar su cena de bebés humanos... pero quizás si descubrir una voz alienígena en mi mente --cuyo origen podría estar en las estrellas (una forma alterna de constelación neural).