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¿Caminar en dos pies realmente es normal? Extraños cuadrúpedos humanos

Por: pijamasurf - 05/05/2013

Caminar en dos pies pudo ser una ventaja evolutiva para nuestros ancestros --pero tal vez podría ser reversible, según la increíble historia de una familia en Turquía.

A publicity still from the documentary The Family That Walks on

Antes de aprender a caminar, los bebés andan en cuatro patas, como muchas especies de primates y otros animales; pero estamos acostumbrados a pensar que ser cuadrúpedos es solamente un estadio en el proceso de hominización junto a procesos paralelos como la adquisición del lenguaje. La evolución hizo bípedos a los seres humanos --sin embargo, hay algunas excepciones que ponen en duda la ubicuidad de caminar sobre nuestras extremidades posteriores.

Como mucha literatura antropológica ha testimoniado antes, existen seres humanos que caminan en cuatro extremidades sin que exista en apariencia ninguna diferencia en su cerebro. Incluso en nuestros días: en el 2004 el caso de una familia de Turquía hizo a los científicos evolutivos cuestionarse la normalidad del movimiento bípedo. Los miembros de la familia (la cual contaba con 19 hijos) viven en una aldea rural, alejada de todo contacto humano ajeno a ellos mismos. Todos caminan en "cuatro patas".

En una serie de estudios se demostró que los niños podían caminar en dos pies --simplemente nunca lo intentaron. También se halló que algunos tenían un desarrollo deficiente del cerebelo, el área del cerebro que controla el balance; sin embargo, algunos adultos sin cerebelo son capaces de caminar, así que esta explicación no resultaba satisfactoria. Ajena a las determinantes biológicas y fisiológicas, una explicación cultural podría explicar mejor los aparentemente extraños hábitos de "la familia oso".

El padre de la familia caminaba en cuatro patas más de un kilómetro diario para recolectar latas y botellas para vender y mantener a su familia. La eficiencia de la locomoción cuadrúpeda se mostró muy útil tanto para él como para sus hijos, quienes nunca recibieron la presión social de aprender a andar en dos piernas --ese estímulo extra que viene de los padres y que el niño probablemente adquiere, en un principio, para complacer a sus padres. Aprender a caminar, a hablar y a ir al baño por sí mismo son en buena parte aprendizajes motivados y recompensados culturalmente --¿evolutivos?, no siempre.

Además, la "familia de osos" vive en una zona sumamente alejada de otros humanos, por lo que los científicos consideran que construyeron su propia cultura, por así decirlo. Luego de que fuera difundida su historia a través de un documental, los niños recibieron terapia motora y se volvieron bípedos, pero la historia sigue proponiendo preguntas: como la literatura del siglo XIX atestiguó a través de las historias de los niños ferales, la pregunta de si un niño dejado a solas aprendería a hablar y caminar sigue cuestionando nuestro concepto de "normalidad" como una serie de hábitos culturalmente adquiridos. Sólo pocos años después de que el documental viera la luz se descubrieron otros casos de niños cuadrúpedos, una familia de tres hermanos en Irak y también algunas familias en Sudamérica.

Ser bípedos representó un salto evolutivo considerable: los fósiles de homínidos muestran evidencia de caminatas prehistóricas incluso millones de años antes del desarrollo de herramientas simples, antes de que nuestro cerebro adoptara su forma actual y mucho, mucho antes del desarrollo del lenguaje. Caminar puede ser una de nuestras herencias evolutivas más valiosas --pero puede ser menos importante de lo que asumimos. Después de todo, como especie somos muy jóvenes en el planeta, y nuestro material genético puede sorprendernos con comportamientos (llamados por los científicos "evolución reversa") que fueron la norma durante más tiempo del que los seres humanos llevamos en la Tierra.

[Slate]

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El increíble estilo de vida de un practicante de surf y de la ortodoxia judía

Por: pijamasurf - 05/05/2013

La historia de Meir es una fascinante anomalía tanto en su comunidad judía como con sus amigos surfers, la cual nos demuestra que el ser puede tomar las formas más únicas.

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Dentro de las distintas tradiciones religiosas del mundo, la comunidades de judíos ortodoxos son de las que inciden más directamente en los estilos de vida de sus adeptos. Para estas comunidades el código de vestimenta es un requisito indispensable, al igual que ciertas concepciones generales sobre la vida, como que las actividades de entretenimiento son una pérdida de tiempo. Pero Meir, de 34 años, es una curiosa excepción.

Meir creció en una familia secular y su única religión desde los 12 años fueron las olas. A los 21 hizo un viaje alrededor del mundo para surfear, y fue así como conoció a su esposa Nava (antes Melanie) en las Filipinas. Ambos se mudaron a Jerusalén y junto a sus seis hijos siguen una curiosa forma de vida que mezcla el estudio de la tradición judía con su pasión por el surf.

Según Meir, su fe religiosa ha mejorado sus aptitudes para el surf: "Desde que me convertí en 'Baal Teshuva' (nuevo religioso), mi surf ha mejorado notablemente. Se ha vuelto mejor que nunca. Surfear en el mar abierto agudiza mis pensamientos, me relaja y mejora mi coordinación."

 El escritor y surfer Gai Shtienberg documentó la vida de Meir y su familia durante seis meses. Sobre Meir, afirma: "Es una creatura poco común tanto en su grupo de estudios religiosos como con sus amigos surfers. Sin embargo, ambos grupos lo aceptan con amor."

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[Inertia]