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Las elecciones a la gubernatura del Estado de México son una nueva manifestación de las añejas prácticas electorales características del PRI.

En el Estado de México la maquinaria priísta trabaja a todo vapor. La compra del voto, mediante toda suerte de triquiñuelas, es la pauta general. Eruviel Ávila, candidato del PRI, recorre el estado firmando seis mil  “compromisos” ante notario público, emulando al señor  Peña Nieto.

Habrá un valiente que se atreva a denunciar el operativo que va a implementar el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que comanda la “maestra” Elba Ester Gordillo, mejor conocida como la tarántula asesina, para operar a favor del candidato del PRI.

¿Usted sabe lo que va a pasar este 3 de julio en el Estado de México? Sin lugar a dudas un fraude electoral. El poder mediático y del dinero se va a imponer al proyecto democrático que postula el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).

Creo que es necesario, primero, puntualizar los cinco delitos electorales que se han cometido  en el proceso electoral en el Estado de México, para después dar lugar al análisis político.

1. La cínica y desvergonzada campaña de la máquina electoral del PRI para comprar los votos.

2. El apoyo descarado de los medios de comunicación, destacadamente Televisa, a favor del candidato del PRI.

3. La abierta decisión, desde hace un año al menos, del gobernador Peña Nieto de hacer ganar a su candidato, contra viento y marea.

4. El control del Instituto Electoral del Estado de México por el PRI y por Peña Nieto.

5. La inducción abierta de las encuestadoras para convencer a los electores que el PRI ya ganó.

El análisis político siempre debe partir de la autocrítica. En el caso de la izquierda, es ineludible poner en el banquillo de los acusados al PRD. El desempeño desastroso de los gobiernos municipales en Nezahualcóyotl por la banda de los Bautistas y su pelele de Luis Sánchez, en Texcoco, en Chalco, en Ixtapaluca, donde el presidente municipal fue acusado de secuestro, en Ecatepec con un presidente municipal mediocre como Cureño, gobiernos perredistas corruptos, haciendo negocios y malversando y aprovechándose de los recursos públicos. Y qué decir de la estrategia política de los “Chuchos” para aliarse al PAN, para crear un batidillo ideológico que confundió a las bases perredistas y de sus inveterados ataques a López Obrador. La derrota del PRD no solo se explica por los cinco delitos electorales del PRI en marcha, también se explica por los inmensos errores del PRD, que los desprestigiaron ante los ojos de los ciudadanos del Estado de México.

Es una pena que el esfuerzo que hizo Andrés Manuel López Obrador para construir y organizar al Movimiento de Regeneración Nacional en el Estado de México, y la campaña desplegada por un magnífico candidato como Alejandro Encinas, se vaya al carajo.

Tan apabullante realidad me tiene postrado en la tristeza y en la depresión de mi esperanza por un cambio verdadero. Ya me cuesta tanto trabajo escribir sobre política, me siento como una víctima de la violencia del movimiento del poeta Javier Sicilia, sin consuelo y sin justicia.

Saber que el próximo 3 de julio en el Estado de México el PRI va a ganar con un fraude anunciado solo me ahonda en la tristeza y en la impotencia. ¿A dónde va este pobre país? De qué sirve decir que “ya estamos hasta la madre” si no podemos hacer nada ante la fatalidad de la ignominia. Yo sí necesito que me consuelen.

La bachicha:

¿Qué no tienen derecho los chavos de la Selección a pasarla bien?