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Casino vs Japan: la elegancia secreta del IDM

Por: Roman Waterloop - 05/15/2011

Recordando al discreto maestro del ambient, Casino vs Japan, joya secreta de la música inteligente.

La primera vez que escuche Casino vs Japan fue hace unos años que baje un disco doble de la red y me fui a una fiesta. No recuerdo nada del evento, pero después de la fiesta iba con un amigo a dejarlo a su casa y ya llegando puse un track de Casino vs Japan en el stereo Sirius; en vez de bajarse mi amigo se quedo a escuchar. Nos quedamos alrededor de 2 horas, como de 5 a 7 am porque empezó a amanecer, oyendo Hitori y Kaiso y luego Go Hawai en una de estas capsulas que son los pequeños autos de clase media; destilando alcohol en silencio solamente catalizando la melancolía (violáceo Saturno) de una noche sin conectar chicas en una energía de duermevuelo (que se volvia oniridiscente), de repente volteándonos a ver, y sólo diciéndome que le tenía que pasar el disco, en repetidas ocasiones; o totalmente azorados haciendo por dentro ese gesto que hace Ronaldiño cuando hace una jugada de fantasía, en un verdadero trance de las trasnoche, un exorcismo de luciérnagas y agujeros de gusano: uno de los momentos mas felices de la música en mi vida. Supongo que debido a la extraña afinidad con ese chico de Wisconsin que hace música en su computadora en una buhardilla de Milwaukee, tal vez tomando químicos e inventando paraísos artificiales en la oscuridad y nostros estabamos ahí en ese espacio atemporal conversando con Erik Kowalski (y con su gato que comparte sus pharming trips), extáticos, como en el preludio o en la penumbra de un cataclismo abstracto, del nacimiento de un monstruo geométrico que alteraría las leyes naturales, y habría 3 soles en el cielo y nos acercaríamos a Hawai ultravioletamente, pero que esto sería después, justo después de la eternidad de un pedazo de
casino
flotando
en el vacío.

Al parecer Casino vs Japan junto con Boards of Canada desaparecieron a una isla etérea donde ambientan una de las fiestas que te espera cuando cambies tu saco de huesos por una pijama de estrellas.



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Ondalinda x Careyes: el exclusivo festival en un punto paradisíaco del Pacífico mexicano

Arte

Por: pijamasurf - 05/15/2011

Este evento es una celebración de la vida y el espíritu, una congregación de personas afines que buscan encontrar la inspiración, la belleza y la fuerza espiritual para transformar el mundo

El festival Ondalinda x Careyes, apenas en su tercera edición, es sin duda uno de los más exclusivos y atractivos de México. La revista Vogue lo ha llamado el nuevo (y deluxe) Burning Man, pero mientras que la ciudad itinerante de Black Rock ha crecido hasta el punto de albergar unas 70 mil personas en los últimos años, en esta playa del Pacífico mexicano el aforo es limitado y aunque el festival se está expandiendo, se esperan menos de mil personas.

El festival pretende algo mucho más que poner unos DJs en la playa y pasarla bien un rato. Los 4 días del evento, del 8 al 12 de noviembre, son una celebración de la vida y el espíritu, una congregación de personas afines que buscan encontrar la inspiración, la belleza y la fuerza espiritual para transformar el mundo, según las palabras de sus fundadores, Lulu Luchaire y Filippo Brignone. De acuerdo con Luchaire, que trabajó en Apple y luego se retiró a Todos Santos (Baja California), la idea detrás del festival es reconectarse con la cultura ancestral. El festival pone un especial énfasis en el arte indígena y en los conocimientos chamánicos y medicinales de estas culturas. Cada año, se celebra a cierta etnia (el año pasado fueron los purépechas). El festival cuenta con una galería de arte en la que venden pinturas de artistas indígenas. Y las ganancias son donadas a diferentes comunidades indígenas.

Este año el tema del festival son los alebrijes, en el sentido de ser "animales espirituales personales" y de la conexión que tienen diferentes tradiciones con los animales, en los que encuentran sabiduría, guía y una posibilidad simbólica de transformación.

El line up cuenta con artistas como Oceanvs Orientalis, Nick Barbachano, Viken Arman, Goldcap y KMLN, entre otros.

El boleto al festival llega a costar casi mil 400 dólares, los cuales no incluyen el alojamiento. Así que no es barato, pero no hay duda de que los asistentes serán agasajados con música, paisajes, gastronomía, arte, espectáculos de luz y sonido y demás banquetes multisensoriales. El festival está asociado con Mayan Warrior, el famoso carro alegórico fiestero que todos los años acampa en Burning Man. Cuenta además con temazcales, sesiones de yoga y otras bondades.

Para volar alto a este festival de máximo deleite sensorial, las tarjetas American Express te ofrecen la posibilidad de pagarlo de contado o en parcialidades, además de su servicio 24/7, diseñado para resolver imprevistos en viajes. No vivas esta experiencia sin ellas.