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La Ley de Seguridad Nacional es una especie Patriot Act que legaliza un estado policial donde los ciudadanos podrán ser interrogados, auscultados y vigilados por como si fueran terroristas en potencia

La alianza PRI-PAN, es un hecho tangible, comprobable e innegable. Ya desde hace 23 años, la alianza es un hecho histórico en la política nacional. La salida de lo que se llamó “la corriente democrática” del PRI, en 1987-1988, significó el final de la “corriente nacional-revolucionaria” en el PRI. La salida de Cuauhtémoc Cárdenas y de Porfirio Muñoz Ledo y otros priístas dignos, marca el final de esa corriente en las filas del PRI. A raíz de ese parteaguas de la realidad política mexicana y ya cínicamente, se inició el periodo de las alianzas de la derecha, representada por el PAN, con la nueva derecha priísta, encabezada, hasta la fecha, por esa figura paradigmática y abominable que encarna Salinas de Gortari.

Las pruebas de la alianza PRI-PAN, abundan hasta la náusea: el voto de ambos a favor del Fobaproa, del IVA, del IETU, la operación política conjunta en 1988, para que Salinas de Gortari, fuera presidente, después del fraude de 1988, instrumentado por Diego Fernández de Cevallos (don`t forget de burning of the votes in San Lázaro), la negociación en 2006, para que Calderón fuera impuesto en 2006, operada por Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones, y muchas decisiones políticas de esos dos partidos que han perjudicado a los habitantes de este triste país, los ejemplo sobran para probar los efectos perniciosos de la susodicha alianza.

Esta historia viene a cuento, por la última de las fechorías de la  alianza pripánica, que pone contra la pared a los mexicanos. Me refiero a la inminente aprobación de la iniciativa de reforma que faculta al presidente para utilizar al ejército para reprimir movimientos sociales, laborales y electorales, llamada Ley de Seguridad Nacional que legaliza en México el Estado de Excepción. Una ley que permite que en la Ciudad de México, retenes militares nos interroguen sobre nuestros movimientos, revisen nuestras pertenencias, nos intervengan teléfonos celulares, computadoras, y mochilas y que a su juicio, nuestras apariencias nos delaten como “terroristas” y ¡claro! nos presenten ante un agente del ministerio público, después de haber sido torturados.

reelección de diputados y senadores y la “vacilada” como la calificó el senador Monrreal de “la iniciativa popular”, que no tendrá la fuerza para ser determinada como “preferente” en el Congreso de la Unión, lo que quiere decir, que una iniciativa apoyada por más de 200 mil ciudadanos, pueda ser inmediatamente enviada a la congeladora, donde mueren el sueño de los justos, iniciativas que jamás serán discutidas y menos votadas, ya sea positiva o negativamente, como dijo el senador Pablo Gómez. Es patético observar cómo los argumentos irrebatibles de los legisladores de la oposición, son siempre derrotados por el voto del prian, que encierra un silencio obsecuente ante la razón.

En el fondo del asunto está el miedo de Peña Nieto, ante la futura protesta por el resultado electoral del 2012, y la necesidad de Felipe Calderón de tener una justificación a la sangrienta guerra que libra contra el crimen organizado.

¿Qué pasó con la alianza del PAN y el PRD?

Como dijo Andrés Manuel López Obrador, se fue al basurero de la historia.

Hoy, otra vez más, como desde hace 23 años, el PRI y el PAN están aliados para proteger los intereses de la oligarquía. Los discursos de los políticos se los lleva el viento, los votos en el Congreso de los pripanistas, son los que cuentan. Y el pueblo, se jode.

La bachicha

Con todo respeto para el poeta Javier Sicilia, y para su auténtico dolor, ¿porqué una manifestación silenciosa, si hay tantas razones para gritar?

Nos están chingando, la voz de los ciudadanos se debe escuchar.