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TOP: 8 rebeldes que decidieron vivir sin dinero y fuera del sistema

Por: pijamasurf - 12/16/2015

¿Qué es exactamente "el sistema"? No lo sabemos, probablemente porque seguimos atrapados en él. Pero estas personas lograron encontrar una brecha donde la individualidad e incluso algunas ventajas del mundo moderno pueden desarrollarse lejos del consumismo y el caos de las ciudades
Fotografía de Eric Valli

Foto: Eric Valli

Walter Benjamin escribió en sus famosas tesis sobre la historia que "no hay afuera del capitalismo": todo lo que hagamos, incluso el acto de nacer, moviliza el aparato social en forma de productos y servicios de los que alguien siempre sale beneficiado. Pero cuando observamos la naturaleza (digamos, como la veían los pensadores anteriores a la Ilustración, no como algo a superar o dominar, sino algo precedente, probablemente más armónico que lo social, pero con su caos particular) vemos que la forma "dinero" no existe de ninguna manera: las relaciones de dominación y dependencia entre los miembros de una especie, entre clanes o entre las especies mismas de un ecosistema no se rigen por un "significante neutro" que materializa virtualmente a todos los demás; en otras palabras, el dinero es una convención; o en términos un poco más místicos, una ilusión.

Estas personas nacieron en el seno de grupos sociales desarrollados y tal vez por ello su búsqueda de la distancia con la sociedad tuvo que partir de romper lazos con ella: en ocasiones estas historias de exclusión voluntaria del mundo parten de una tragedia, pero para la mayoría se trata de encontrar una forma de vida que simplemente no existe en las comunidades humanas.

 

La familia que vive de lo que los alemanes no consumen

Raphael Fellmer, de 28, y su mujer española Nieves Palmer, de 26, viven sin dinero, alimentándose exclusivamente de productos “rescatados” que la sociedad alemana desecha. Son veganos y a pesar de haber tenido una hija viviendo únicamente de lo que producen en su jardín, gozan de buen estado de salud y mucho tiempo libre para dedicar a sus intereses. “Unas cuatro veces por semana, voy a inspeccionar, con la mochila, los contenedores de los supermercados biológicos; encuentro de todo, jabones, chocolates, cosméticos, además de lácteos, frutas y verduras que todavía se pueden consumir", afirma Fellmer.

 

El DJ y escritor vagabundo

Este joven inglés no tiene casa, pero cuando fue entrevistado por Gizmodo afirmó que un techo sobre su cabeza es simplemente algo prescindible, pero carecer de señal Wi-Fi no. No se trata de un "simple" homeless, pues a menudo hace de DJ en fiestas mezclando música electrónica o colaborando con medios digitales desde su laptop. Es lo más parecido a estar desconectado del mundo sin salir completamente de él.

 

El Robinson Crusoe australiano

David Glasheen era un magnate australiano que perdió su fortuna en 1987, por lo que decidió irse a vivir a una isla solitaria junto con su perro. Desde entonces, a pesar de los intentos de desalojo, David se mantiene cultivando su propia comida, pescando e incluso preparando su propia cerveza en la comodidad de su mundo, el cual seguramente es más pequeño en extensión que la calle donde vives, pero donde el único rey es él.

 

Daniel Suelo, el famoso Dharma blogger

Luego de un viaje a la India, Daniel Suelo decidió que su misión era vivir sin ilusiones en el lugar más peligroso para hacerlo: Estados Unidos. Se "mudó" a una cueva hace más de 14 años, desde donde vive una vida similar a la de los monjes mendicantes que conoció en sus viajes, de los que incluso ha extraído algo de su retórica, la cual, además de su particular estilo de vida, lo ha hecho una celebridad virtual:

¿Qué es más adictivo? ¿El dinero o el crystal meth? El apego a una ilusión te hace ilusorio, te hace irreal. El apego a una ilusión se llama idolatría, se llama adicción. El dinero es una de esas cosas intrigantes que parece real y funcional porque dos o más personas creen que es real y funcional.

 

Benjamin Lesage y el viaje de la compasión

Un testimonio recibido directamente en la bandeja de contacto de Pijama Surf fue la historia de Benjamin Lesage, un joven francés que había recorrido gran parte del mundo gracias a la generosidad de la gente que encontraba en su camino; a través de fronteras y océanos, Lesage (¿"el sabio"?) redescubrió que "la Tierra, la naturaleza, el Sol, nos regalan sus frutos sin esperar nada a cambio. Todo nos fue regalado y lo injusto es acaparar recursos y venderlos como si fueran nuestros".

 

Los 100 objetos de Dave Bruno

El emprendedor web Dave Bruno decidió en 2008 que tenía demasiados objetos innecesarios en su vida, por lo que ideó algo llamado "100 things challenge", como un ejercicio de posesión consciente según el cual en el plazo de 1 solamente conservaría los 100 objetos que le parecieran absolutamente indispensables para la supervivencia. Tal vez su caso no sea el de una desconexión tan extrema del mundo social, pero nos lleva a reflexionar (como escribe Chuck Palahniuk en Fight Club) sobre que los objetos que posees terminan por poseerte a ti tarde o temprano; si nos liberamos de los objetos innecesarios, las ideas innecesarias también se higienizan.

 

Alek Lisefski construye su propia casa

Revisando el panorama inmobiliario, este diseñador freelance de California decidió seguir las instrucciones de tutoriales en línea y construir su propia casa. Para ello juntó sus ahorros y los de su novia, unos 30 mil dólares, y fabricó una diminuta y acogedora casa móvil, liberándose así de rentas, hipotecas y todas las sujeciones asociadas a la posesión de la tierra. "Al no tener que pagar una renta", dice Lisefski, "entonces ahorraré dinero, lo cual me permitirá una vida laboral menos acelerada, y así tener más tiempo para dedicar a mi salud, a mis otros intereses y a viajar".

 

Documentando la vida fuera del sistema

Eric Valli es un fotógrafo que dedicó muchos años a documentar las formas de vida de personas o grupos que decidieron salir del sistema, además de sus estrategias para hacerlo. Desde los místicos ferales hasta las ecoaldeas posneolíticas, el testimonio gráfico de su investigación permite acercarnos a los que han decidido alejarse voluntariamente de la sociedad.

Pionera de la exploración onírica te dice cómo entregarte lúcidamente a las pesadillas

Por: pijamasurf - 12/16/2015

Mary Arnold-Forster explica cómo conocer y entender la formación de sueños y pesadillas nos permite dejar de ser rehenes de ellos, a la vez que hace posible adquirir agencia sobre la manera en que vivimos nuestras imágenes oníricas

toni frissell

Mary Arnold-Forster es una de las predecesoras desconocidas del actual boom del sueño lúcido. Nació en Inglaterra en 1861 y es sobrina del famoso novelista E. M. Forster, pero se sabe que probablemente participó como espía en la Primera Guerra Mundial, donde lucharon sus hijos. 20 años después de Freud, a los 60 años de edad, Arnold-Forster publica su obra magna, Studies in dreams, donde más que proponer un nuevo método para interpretar los sueños enfatiza la importancia de relacionarnos de manera central y abierta con aquello a lo que más tememos: nuestras pesadillas.

Atacada por incesantes imágenes nocturnas de conspiradores y crímenes de guerra (a menudo portando las infames máscaras antigas que dan su color especial a la Europa de principios del siglo XX), Mary decide que ya no quiere despertar sudando y gritando en medio de la noche, y comienza a explorar las posibilidades de un pequeño mantra: "Esto sólo es un sueño; si despiertas se acabará, y todo estará bien otra vez".

Investigaciones más recientes indican que la repetición de mantras es uno de los mejores ejercicios para alcanzar la lucidez tanto en la vigilia como en el sueño, pues el sujeto aprende a relacionarse con las palabras que integran la frase repetida como si fueran un amuleto. Recordemos el ejercicio de verificación de realidad que hacen los personajes de la película Inception para saber si están despiertos o dormidos: dar vueltas a un pequeño trompo, al igual que repetir un mantra o prender y apagar una luz eléctrica, nos hacen fijarnos en la naturaleza de la realidad, en el presente, a la vez que revelan de manera práctica que los sueños y la vigilia pueden ser intervenidos por súbitos actos de conciencia. 

[caption id="attachment_104098" align="alignright" width="300"]Little Nemo Little Nemo[/caption]

En otras palabras, no sólo no estamos a merced de nuestros sueños sino que desconocer la naturaleza de los mismos nos hace propensos a otro tipo de perturbaciones en la realidad de la vigilia, como la ansiedad y el miedo.

En vez de huir de las pesadillas que la aquejaban (el peligro muy real de que sus hijos fueran asesinados en el frente de batalla) Mary decidió entregarse a ellas, pues finalmente las pesadillas participan de la naturaleza del sueño, y esta a su vez de la naturaleza de la conciencia, de la cual no podemos escapar mientras estemos vivos. Este ejercicio le permitió relacionarse de otra manera con sus miedos: "Todo el miedo se había ido; la cómoda sensación de gran heroísmo, disfrutada por entero solamente por aquellos que se sienten seguros, era mía".

Gracias a este movimiento decisivo, Arnold-Forster comenzó a elaborar fascinantes teorías acerca de cómo la memoria a corto y largo plazo termina reflejándose de manera desfasada (cronológica y simbólicamente) en nuestros sueños, y sus descubrimientos son aprovechados por investigadores del sueño, científicos y amateurs:

El elaborado proceso de construcción del sueño se parece mucho al proceso que lleva a cabo la mente durante el día cuando las imágenes pasan rápidamente a través suyo, y una asociación lleva a otra. Sólo durante la noche la imaginación no se encuentra restringida por la disciplina que impide al vagabundeo de nuestras ideas seguir con avidez la pista aleatoria de cada pensamiento aleatorio y sugerencia.

Studies in dreams se presenta, así, como una guía para el viaje en sueños, extrapolando la experiencia de nuestra conciencia a un plano onírico donde todo aparece desfasado o desdibujado mientras no adquirimos lucidez. Una de las habilidades más asociadas al sueño lúcido (y también buscada con más ahínco) es la de volar. Mary también tenía una notoria afición por la ingravidez onírica, y por momentos su libro parece también un ensayo sobre técnicas de vuelo para soñadores:

Luego de pensar mucho tiempo acerca de volar por encima de árboles y edificios, descubrí que estaba adquiriendo el poder de elevarme a esas alturas con cada vez menor dificultad (...) Al hacer un poco de presión o saltar con mis pies me levanté del suelo. Una ligera brazada de mis manos aumenta la velocidad del vuelo, y se utiliza ya sea para ayudarme a alcanzar mayor altura, o bien con el propósito de maniobrar, especialmente a través de lugares estrechos, como a través de puertas o ventanas.

Sin importar si nos interesa dejar atrás las pesadillas o aprender el arte del vuelo onírico, leer a Mary Arnold-Forster es una invitación para explorar con más recursos y herramientas prácticas el universo nocturno que cada uno de nosotros habita durante 1/3 de nuestras vidas: el teatro que comienza a desplegarse en toda su vivacidad cuando cerramos los ojos al irnos a dormir.