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'Dharma blogger' vive en cueva sin utilizar dinero desde hace 8 años

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/13/2009

Daniel Suelo se dio cuenta de que el dinero era la causa de su depresión clínica y desde hace más de 8 años decidió abandonar su "ilusión". Ahora vive en una cueva en Utah sin un centavo, en armonía con la naturaleza, visitando ocasionalmente la civilización para bloggear y contarle al mundo de la posible abundancia que nos aguarda.

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Desde el año 2000 Daniel Suelo no ha tenido un centavo en su bolsa o en una cuenta de banco (salvo durante un mes en el 2001). Esta situación, que a la mayoría de las personas del planeta les provocaría una enorme inestabilidad y los sumiría en una profunda depresión, tiene a Suelo contento, con los ánimos por los cielos y fue justamente lo que le permitió sanar una depresión clínica.

Suelo, de 48 años, bloggea desde una biblioteca pública, vive en una cueva en el desierto en Moab, Utah, come hierbas y raíces silvestres, desechos comestibles que encuentra en los basureros y alguno que otro alimento que le regalan generosamente en su camino. Pero no acepta ninguna dádiva del gobierno, sea ésta monetaria o en especie. Es lo más cercano a un Vagabundo del Dharma en la Era Digital.

Este blogger feral sostiene que el dinero es la más grande ilusión de nuestros tiempos, que nos aleja de nosotros mismos para participar en una convención irreal. El dinero es crédito, dice, credo, una creencia, una religión. Y aunque esto suena bastante radical, no es totalmente absurdo. Suelo es bastante lúcido, y aunque recientemente se ha convertido en una celebridad de la blogósfera, su vida y su discurso son bastante genuinos, bastante más genuinos que la mayoría de nuestras vidas y discursos.

Sin formar parte de un culto o tener una visión fundamentalista, la vida de Daniel Suelo, inevitablemente posmoderna, se apoya en un sincretismo de valores cristianos, budismo zen y misticismo nativo americano, todos regidos por un principio de vivir en armonía con la naturaleza. Sin embargo, no se considera miembro de ninguna religión, dice que a veces duda de la existencia de Dios y que definirse de alguna forma es negar la posibilidad de ser todos los otros, "incluyendo Gandhi y Hitler, Dios y Satán".

En realidad, tú y yo y todos los demás ya vivimos sin dinero, sin Conciencia de Crédito y Deuda, cuando nacimos. Nuestro verdadero ser ya vivió sin dinero. El resto es una vana ilusión. Este estilo de vida es la naturaleza y el deseo de los niños. Todos los niños o jóvenes con los que he hablado, todavía no programados, piensan que es cool. Todas las criaturas en el universo, fuera de los muros de la civilización comercial, viven sin dinero. Por eso la naturaleza, fuera de las constricciones de la civilización, está en balance. Sin embargo, ninguna nación en la tierra, con todos sus doctores en economía, puede balancear el presupuesto.

Suelo inició su odisea hacia la desmonetarización cuando se dio cuenta de que la única forma para superar su depresión era dejar ir sus pensamientos. Pero luego de este primer paso advirtió que sus cosas también eran sus pensamientos: "Mientras dejaba ir pensamientos inútiles, dejaba ir posesiones inútiles. Y mientras dejaba ir posesiones inútiles me daba cuenta de que cada vez necesitaba menos cosas".

Suelo viajó a Alaska repitiendo este mantra: "Perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores". Y en medio de la comunión con la naturaleza —auroras boreales, lobos y el paso del tiempo en el agua— notó que no existe línea divisoria entre la deuda física y la deuda espiritual, que las deudas mentales están ligadas a las deudas físicas, que a su vez están ligadas a las enfermedades físicas. Suelo descubrió lo que descubriera dos siglos antes el poeta inglés William Blake:

«Man has no Body distinct from his Soul; for that called Body is a portion of Soul discerned by the five Senses» ["El cuerpo del hombre no es distinto de su alma: eso que llamamos cuerpo es una porción del alma que distinguen los cinco sentidos"].

Al regresar a Utah haciendo autostop, notó que no había gastado los 25 dólares que tenía y que tal vez ya no necesitaría gastarlos. Su transformación acabó llevándolo a la India, donde siguió la vida de los sadhus, quienes le hicieron ver que su verdadera prueba era vivir como un sadhu en Estados Unidos, el país más materialista e idólatra del dinero. A su regreso a EE.UU., Daniel Suelo abandonó el dinero, ese nuevo Moloch, que lleva en su máximo representante la leyenda deificante "In God We Trust".

Aunque para algunos la renuncia de Daniel Suelo al dinero podría ser una renuncia (y una ilusión en sí misma) a la evolución cultural del mundo, a la transformación de la naturaleza y a la sofisticación del hombre que no es sólo un ser natural, sino un ser cultural, el hecho de que mantenga su vínculo con la tecnología y la interacción humana y celebre su generosidad con un discurso bastante coherente, nos hace reflexionar sobre la verdadera naturaleza del dinero, sobre si éste no funciona como un férreo mecanismo de control para diferenciar a las masas de la élite y para drenar el poder personal del individuo a un ídolo de papel o a una abstracción digital. También, como alguna vez digo Bob Marley, nos hace reflexionar sobre cómo el dinero directa o indirectamente es la fuente de la mayoría de nuestros malestares.

No veo al dinero como malo o bueno. ¿Cómo puede ser una ilusión mala o buena? Tampoco veo a la heroína o al crystal meth como malos o buenos. ¿Qué es más adictivo? ¿El dinero o el crystal meth? El apego a una ilusión te hace ilusorio, te hace irreal. El apego a una ilusión se llama idolatría, se llama adicción. El dinero es una de esas cosas intrigantes que parece real y funcional porque dos o más personas creen que es real y funcional.

Más allá de juicios y adicciones, de credos y realidades, la vida de Daniel Suelo es refrescante, sobre todo porque nos recuerda que el campo de lo posible es mucho más amplio de lo que normalmente experimentamos en la realidad unívoca del paradigma de la sociedad occidental. Para muchos es tan difícil imaginar un mundo sin dinero, y sin embargo ¡es tan posible, tan natural!

Daniel Suelo bloggea sobre sus excursiones naturalistas en Zero Currency, una especie de diario zen meets Ralph Waldo Emerson y Henry Wadsworth Longfellow in the age of big macs in the cracks of tin cans. En su sitio Living Without Money, expone su historia y su versión alternabundante de un mundo sin dinero.

Y ahora sólo queda decirle a Wall Street, a la mafia de Goldman Sachs y a los Bilderberg que un mundo sin dinero suena bien. A lo que seguramente todos ellos contestarían que eso sí es una ilusión.

 

Bob Marley: Cold ground was my bed last night/And rock was my pillow too

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Sungazing: viviendo sólo de sol

What money is & what money is not

La similitud entre una red de galaxias y una red de neuronas podría ser más que solamente algo formal. Es posible que el cerebro esté en todas partes y el universo sea en un enorme organismo de transmisión informativa.

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La correspondencia entre las formas del universo, del macrocosmos y del microcosmos, nos hace pensar en una correspondencia de las funciones. Es decir, a diferentes escalas, tal vez a diferentes niíveles evolutivos, todas las cosas parecen operar bajos los mismos principios y manifestar una interconectividad que llena de asombro y refleja una enorme belleza en su arquitectura cósmica. Esto fue la inspiración, observar la naturaleza, que llevó a los primeros filósofos (y místicos) a formular teorías con respecto a la armonía universal, la semejanza de las formas y también sobre la divinidad (coherencia resonante en cada quantum del universo: el hombre como materialización simbólica de la conciencia cósmica, un ente cuyo cuerpo es información).

Entre los grandes filósofos de la naturaleza y de esta veta particular que hoy en día la física agrupa bajo la teoría holográfica y fractal, se cuenta, en primer lugar, el mítico semidiós Hermes, a quien las tradiciones místicas le adjudican la fundación de todas las ciencias (incluyendo la escritura) y quien sintetizara toda la ciencia esotérica en su Tabla Esmeralda: "como arriba, es abajo"; Pitágoras, quien construyera una teoría de armonía universal entre las matemáticas, la música y los astros, cada uno una expresión (a diferente nivel) de un mismo código universal: el mundo, según este filósofo griego, es una sinfonía entre el Gran Hombre (el universo) y el Pequeño Hombre (el ser humano); Platón, quien viera en el mundo material la expresión o reflejo de un mundo espiritual (ideas o símbolos materializados).

Actualmente existen una serie de científicos que se han acercado desde la física a ese "arte" de la correspondencia entre las formas para descifrar el sistema operativo del universo (entre los cuales destaca David Bohm). Encontramos una versión interesante que expande estas teorías del autor Jay Alfred, cuyo postulado nos acerca a la posibilidad de que el universo entero sea una especie de inmenso cerebro (o Internet) que transmite información entre cada una de sus partes y el cerebro humano un reflejo de este cerebro cósmico al cual se conecta en perpetua retroalimentación.

«Las galaxias visibles en el universo no están aisladas ni desconectadas, sino están entretejidas por una estructura o red de filamentos que es la materia oscura que sirve como andamiaje del universo. Esta estructura en forma de red es una carcterística tanto de la materia oscura como del plasma magnético. La apariencia de esta red tiene un asombroso parecido con una disección del cerebro (ver imagen al principio de la entrada y hacer zoom).

»Pero no sólo es la morfología (aspectos estructurales) de la estructura del universo a grandes escalas la que es similar al cerebro humano, sino también la fisiología (las funciones). Estos filamentos transportan corrientes de partículas cargadas (iones) a lo largo de grandes distancias que generan campos magnéticos, al igual que una fibra nerviosa. Y forman circuitos, al igual que los circuitos neuronales en el cerebro.

»El alto grado de conectividad es lo que distingue al cerebro de una computadora ordinaria. La conectividad también es notable en la red cósmica. Las galaxias se forman cuando estos filamentos se cruzan entre sí. Un cúmulo (nexus) de filamentos provee la conectividad para transferir no sólo energía sino información de un núcleo galáctico a otro».

El autor también explica, aplicando la teoría de la memoria holográfica de Karl Pribram a toda la materia, cómo es posible que el universo sea también un organismo que graba todo lo que sucede en su "mansión de muchas habitaciones" (no existe el olvido, decía Borges). Algo que podría explicar por qué ciertos lugares parecen proyectar fantasmas o por qué la memoria está ligada al espacio donde un hecho ocurrió. Sugiere también la posibilidad de un intercambio de información entre los diversos tejidos cerebrales del universo, en sus diferentes escalas: galaxia, planeta, hombre, célula, electrón, etcétera:

«La Tierra parece tener un cerebro, ¿pero cómo recibe estímulos sensoriales? Una posibilidad es generando formas de vida. La miríada de formas de vida (incluyendo a los seres humanos) en el planeta son en realidad los muchos ojos y oídos de la Tierra. Las redes de corrientes en el cerebro de las formas de vida son parte integral de la red de corrientes en el cerebro de la Tierra. Es parte del interés del universo generar formas de vida para que pueda ver, oír, tocar, oler , probar y tomar conciencia de sí mismo de formas diversas.

»Si en realidad estamos conectados al cerebro de la Tierra, que está conectado al cerebro del universo, esto significa que compartimos un cerebro universal que puede tener contacto con el cerebro de otros planetas (o sistemas estelares) que generan sus propias memorias. Las formas de vida inteligente pueden mandar información (con o sin intención) vía el cerebro universal directamente a nuestro cerebro».

Tal vez el secreto de la semejanza entre las cosas, de las metáforas y los fractales, sea la obviedad. Que se parecen porque en el fondo son lo mismo. ¿Es posible que por alguna razón o divinidad en el insondable diseño del universo, las estrellas sean ojos y los cerebros galaxias?Es posible y quizás ese sea también el secreto del misterio de la existencia individual: averiguar por sí mismo y fundirse con el tejido neuronírico que llamamos universo, aquello a lo que tanto nos parecemos.

«El mayor hechicero (escribe memorablemente Novalis) sería el que hechizara hasta el punto de tomar sus propias fantasmagorías por apariciones autónomas. ¿No sería ese nuestro caso? Yo conjeturo que así es. Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo. Lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso.» Jorge Luis Borges, "Avatares de la tortuga" (Discusión).

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Twitter del autor: @alepholo