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Joven se cansa del mundo de los alquileres e hipotecas, y construye su propia casa

Por: pijamasurf - 03/20/2014

Una lección frontal para millones de jóvenes es la que nos da este californiano que para emanciparse de rentas o deudas, prefirió construir su propia casa y el resultado es sorprendente.

Millones de jóvenes alrededor del mundo compartimos un mismo problema: la vivienda. Entre los múltiples retos que tenemos a la hora de enfrentar el mundo 'real', tras una vida escolar que generalmente suaviza o amortigua en alguna medida los embates de la selva, el dónde vivir es sin duda uno de los más complicados –y a la vez inevitables. Tarde o temprano, al independizarte del hogar familiar, te enfrentas a un sendero bifurcado que parece condenado a la frustración. Precios excesivos en las rentas, los cuales pagas sabiendo que a mediano plazo no te significarán ningún mérito patrimonial o hipotecas que te obligan a someterte durante quince, veinte o más años a las instituciones bancarias, con complejos escenarios financieros de los cuales solamente extraes la conclusión de que serás cautivo, durante una eternidad mental, de tipos a quienes por cierto consideras como un explícito mal de la realidad contemporánea.

Evidentemente este escenario puede resultar en una buena dosis de estrés, y nubla la ruta hacia un destino que en teoría debiese estar garantizado para todos: la calidad de vida. Frente a estas circunstancias es difícil concebir más alternativas que las que componen la nefasta bifurcación: alquileres sobrevaluados de acuerdo a un mercado inmobiliario generalmente voraz o hipotecas bancarias poco accesibles y que, paradójicamente, alimentan ese mismo sistema que origina la poco deseable situación.

Alek Lisefski es un joven californiano que cansado del panorama inmobiliario que enfrentaba, decidió darle un dedo medio al mercado y los bancos, y en lugar de seguir alquilando eternamente un hogar o de endeudarse por muchos miles de dólares, eligió otro camino –por cierto uno disponible para muchos de los que nos quejamos de la situación. Alek, quien vive de su trabajo como diseñador web freelance, reunió toda la información disponible acerca de cómo construir tu propia casa y utilizando todos sus ahorros y los de su novia Anjali (que juntos sumaban unos treinta mil dólares), construyó una diminuta pero acogedora y cómoda casa. Luego de un proceso que, presumo, fue por completo apasionante, finalmente el nuevo hogar estuvo listo: una preciosa 'casita' móvil, de unos 55 metros cuadrados, suficiente para que el, Anjali, y su perro Anya, se mudaran.

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El arrojó de Alek no solo le permitió proveerse de una casa libre de deuda, emancipándose de alquilar para siempre un techo, también lo inspiró a cambiar su estilo de vida, simplificando su existencia y gozando de los beneficios que probadamente conlleva adoptar esta medida:

Habitar un espacio tan pequeño me obliga a vivir de una forma más simple, organizada y eficiente. Sin espacio para almacenar cosas o para esconderme del resto del mundo, estaré obligado a pasar más tiempo al aire libre, en la naturaleza y conviviendo con mi comunidad. Esto se traducirá en una mejor salud y en relaciones más saludables. Al no tener que pagar una renta entonces ahorraré dinero lo cual me permitirá una vida laboral menos acelerada, y así tener más tiempo para dedicar a mi salud, a mis otros intereses y a viajar. 

A raíz de esta tan épica como accesible experiencia, Alek creó el proyecto Tiny Project. Básicamente se trata de un blog en el que comparte su experiencia, las razones que lo llevaron a tomar esta decisión y el aprendizaje que ha tenido hasta ahora. pero además los planos de su casa están disponibles (a cambio de 200 dólares), una medida que no solo le permite generar algo de dinero extra, sino incitar directamente a otras personas a que recurran a una opción semejante, con la ventaja de tener la experiencia de Alek como una referencia útil. Por cierto, no queda del todo claro en que terreno instaló su pequeño hogar móvil, aunque en su blog afirma que pronto entrará en detalles al respecto. 

Vivimos tiempos en los que los  vicios de un modelo heredado y el inédito acceso a información antes hermética, se traducen en una inquietud latente por hacer las cosas diferentes, reprogramar nuestros estilos de vida y explorar alternativas más dignas y saludables. Sin embargo, también tenemos la obligación de, en alguna medida, bajar ese ímpetu y atender ese llamado, materializando en nuestra vida práctica esas reflexiones. El caso de Alek es ciertamente inspirador, o mejor dicho ejemplar, y si analizamos el caso se trata simplemente de un tipo que decidió tomar otra ruta que la culturalmente 'impuesta', y con un poco de valor, creatividad y confianza, hackeó uno de los problemas más comunes que compartimos hoy muchos de nosotros. 

Secret es la nueva aplicación para iPhone que, como si fuera una compañera oscura de Facebook y Twitter, te permite compartir tus secretos de manera completamente anónima.

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Al menos que tengas una personalidad alterna exclusiva para redes sociales (e incluso así), la información que compartimos se limita a lo que no nos importa que los demás sepan, lo que no pone en peligro nuestras relaciones y lo que nos mantiene dentro de cierta imagen personal. Pero justo para lo que no decimos –y a veces nos encantaría decir– está Secret.

La aplicación fue creada por David Byttow y Chrys Bader, antes empleados de Square y Google, y se basa en susurrar confidencias al oído de un extraño. Funciona así: una vez instalada, la aplicación Secret escanea los contactos de tu iPhone para agregar personas que ya estén en la red de usuarios, y luego te vincula a un círculo completamente anónimo con ellos, sin jamás decirte quiénes son. Cuando estas dentro puedes recorrer la lista de secretos hechos de texto, fotos o colores que han sido subidos por tu círculo o “gustados” por miembros de tu círculo. Puedes poner “me gusta” a estos secretos, comentar en ellos o subir tu propia confidencia. (Para saber más de cómo funciona, ingresa aquí.)

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El tipo de cosas que puedes encontrarte ahí es, obviamente, muy variado. Desde alguien que confiesa que está enamorado de su vecino hasta alguien que revela que lleva teniendo sexo homosexual con su mejor amigo por años, y está casado. Pero parece haber un tema que prevalece y es la vulnerabilidad y la excitación de confesar algo a un puñado de extraños, y a la vez leer, con cierta ternura, los arrojos de personas que tienen la necesidad de confesarse.

Casi como un metadiálogo con las demás redes sociales, Secret es un clóset de cadáveres que respiran y socializan con otros cadáveres.

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