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Viviendo fuera del sistema: fotorreportaje de personas que lograron eludir el vórtice

Por: Javier Barros Del Villar - 06/08/2012

Fotógrafo francés retrata grupos humanos que decidieron abstenerse de participar en el sistema que rige los estilos de vida contemporáneos.

 

Para aquellos que nacimos entre finales de los setenta y principios de los ochenta, al menos para la gran mayoría, la realidad está intrínsecamente asociada a una vasta cantidad de objetos materiales que nos acompañan cotidianamente. Ropa, accesorios electrónicos, mobiliario, juguetes, todos parte de un monumental menú que un extraño ser al cual llamamos 'mercado' pone, sonriente, a nuestra disposición. Incluso fuimos aprendiendo a diferenciarnos frente a las personas que nos rodean según las particularidades de los objetos que nos rodeaban, ya fuesen estas marcas, colores, tamaños o modelos.

A partir de combinar dichas particularidades materiales, como si fuese una especie de algoritmo existencial, forjamos una identidad 'única' —pues nadie puede tomar exactamente las decisiones de consumo que yo— pero además nos organizamos en tribus afines, es decir, nos juntamos con aquellos con los que compartimos un mayor porcentaje de estas decisiones. No deja de llamarme la atención ver a grupos de adolescentes vestidos de manera casi idéntica, equipados con teléfonos de la misma marca y modelo, y eligiendo opciones casi idénticas en un bar o restaurante. Sí, el consumo no sólo nos regala la ilusión de que somos únicos (aunque en verdad lo somos pero no por lo que adquirimos) y simultáneamente nos ayuda a definir con quiénes tengo mayor afinidad.  

Pero, ¿se puede vivir más allá de está grilla de patrones piscoculturales y pautas sociales? ¿Es en realidad posible construir una existencia  al margen del vórtice? El fotógrafo y documentalista francés Eric Valli, quien ha dedicado buena parte de su carrera a trabajar con National Geographic, decidió ubicar a una serie de personas —ya fuesen místicos solitarios o tribus organizadas— alrededor de Estados Unidos que cristalizaron esta fantasía que el sistema nos sugiere que no puede existir.

El misterioso archivo fotográfico de Valli en torno a estas personas honra el valor y la disciplina (o lo que muchos podrían interpretar como locura) que cada uno de ellos ejerce, más allá de la teoría disidente. Curiosamente no se pueden encontrar más datos sobre los protagonistas de estos retratos que los momentos capturados por la lente del francés —quien tal vez oculte cualquier información adicional con el afán de proteger su altervirginidad. Lo único que pude encontrar al respecto es el texto que acompaña la impactante serie fotográfica 'Off the Grid' en el sitio del propio Valli:

Hay un creciente número de personas que ha decidido vivir ligero en la tierra, y dejar de ser parte del problema. He pasado los últimos años con cuatro de ellos enfocándonos en entablar una armonía con la naturaleza en los más prístinos rincones de Estados Unidos.

Twitter del autor: @paradoxeparadis

 

 

 

This is what it looks like to live "off the grid" in the United States

This is what it looks like to live "off the grid" in the United States

This is what it looks like to live "off the grid" in the United States

This is what it looks like to live "off the grid" in the United States

 

 

La esencia femenina de la naturaleza se manifiesta espectacularmente en las Cataratas Rubí, un espacio digno de representar a la divina Gaia.

imagen de las cataratas de rubi en

Según múltiples tradiciones ancestrales e incluso algunas teorías contemporáneas, por ejemplo ‘Gaia’ de James Lovelock, la Tierra mantiene en sus entrañas un espíritu esencialmente femenino –a partir del cual seguramente emergió hace miles de años el arquetipo de la madre.

Siendo la naturaleza el lenguaje primigenio de nuestro planeta, estamos rodeados de expresiones envueltas en sublime delicadeza que la razón (pulso masculino) jamás podrá abarcar. En cambio parece que al dialogar con ellas desde un plano intuitivo (pulso femenino) accedemos a una sintonía, una especie de extasiante trance orgánico, que podría conducirnos al centro de la sabiduría más pura, sophia –recordemos que el origen de prácticamente todo camino místico reside en la observación de la natura.   

Ya sea en la húmeda perfección que delinea los pasadizos subterráneos en las alegorías policromáticas de las flores, o en los sutiles diseños que se trazan deliciosamente sobre la arena del desierto, invariablemente encontramos este espíritu femenino que nos remite a una sensación de calidez uteril. 

Y entre los cientos de ejemplos que podríamos citar como dignos representantes del alma femenina de la naturaleza, existe un lugar en Tennessee, Estados Unidos, cuya belleza se desdobla en un sensual templo dedicado al culto de la "Diosa": las Cataratas Rubí (Ruby Falls).

Esta caída de agua subterránea, que mide aproximadamente cincuenta metros de altura, forma una especie de bóveda "envulvada" que nos remite a esa flexible geometría que impregna el cuerpo de la mujer. Dotada de una luz tenue, casi angelical, los rayos exteriores penetran la tierra siempre mojada mientras una hebra de agua conecta el interior con el exterior (que por cierto, si seguimos la máxima premisa hermética, este binomio deriva invariablemente en la unidad).

Las Cataratas Rubí fueron descubiertas en 1928, dos años después comenzaron a ser explotadas como destino turístico por, tendencia que se ha mantenido hasta ahora –lo cual no deja de ser lamentable y a la vez le permite cumplir una función de sensibilización masiva ante la naturaleza, entre los cientos de miles de personas que han tenido la fortuna de visitar este lugar.

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Lucio Montlune    

 

imagen cataratas rubi en Tennessee