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La celebración del Día de las Infancias también puede ser una oportunidad para explorar actividades al aire libre. En la Riviera Maya, distintas experiencias combinan aventura, agua y contacto con la naturaleza, ofreciendo alternativas para quienes buscan celebrar de forma distinta.

El Día del Niño y de la Niña suele asociarse con juegos, regalos y celebraciones escolares, pero en los últimos años han comenzado a tomar fuerza las experiencias al aire libre que combinan entretenimiento con contacto directo con la naturaleza. En ciertos destinos –como la Riviera Maya–, esta fecha se ha convertido en una oportunidad para explorar actividades que van desde recorridos sensoriales hasta circuitos de aventura y espacios acuáticos.

En esta ocasión y con motivo del Día de las Infancias Una de las propuestas más particulares es Xenses, un espacio diseñado para alterar la percepción y jugar con los sentidos. Desde el inicio, el recorrido plantea escenarios que rompen con la lógica cotidiana, como un pueblo construido al revés donde la orientación visual pierde sentido. En este entorno, los visitantes experimentan cambios en la percepción del equilibrio, la gravedad y la perspectiva.

Dentro de este mismo parque se encuentra el Xensatorium, una experiencia que prescinde completamente de la vista y es que el recorrido se realiza en total oscuridad, obligando a los visitantes a orientarse a través del oído, el tacto y el olfato.



Para quienes buscan una dosis de adrenalina moderada, el llamado “Vuelo de Pájaro” ofrece un recorrido aéreo de más de 200 metros sobre la vegetación. La experiencia, breve pero intensa, permite observar la selva desde otra perspectiva, en un trayecto que combina velocidad y altura.

En contraste, Xplor está enfocado en actividades de mayor intensidad física. Este parque reúne distintas opciones para quienes buscan aventura, desde tirolesas que atraviesan la selva hasta recorridos subterráneos y circuitos en vehículos diseñados para terrenos irregulares.

Uno de los principales atractivos es el Toboganxote, una estructura que alcanza más de 40 metros de altura y combina distintos tipos de descenso en un solo recorrido. La experiencia está pensada para quienes buscan emociones más fuertes, aunque siempre bajo condiciones controladas.

Las tirolesas representan otro de los elementos centrales del parque. Existen circuitos que cruzan la selva a diferentes alturas, ofreciendo vistas panorámicas del entorno natural. A esto se suman los recorridos en vehículos anfibios, que permiten explorar caminos de tierra, cavernas y zonas inundadas en trayectos de varios kilómetros.

Para quienes prefieren actividades más tranquilas, el contacto con el agua sigue siendo una de las opciones más recurrentes. En este sentido, Xel-Há destaca por su configuración natural: una caleta alimentada por ríos donde es posible nadar, practicar snorkel o simplemente dejarse llevar por la corriente.



El recorrido dentro de este espacio puede adaptarse a distintos ritmos. Algunos visitantes optan por atravesar el río nadando entre manglares, mientras que otros prefieren hacerlo sobre flotadores, en un trayecto más relajado que permite observar el entorno con calma.

Estas propuestas desarrolladas por Grupo Xcaret, responden a una de las tendencias del turismo de este año: generar experiencias significativas que puedan ser compartidas en familia y que, al mismo tiempo, fomenten una relación más cercana con el entorno natural. 


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