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Ambos gobiernos se acusan de iniciar las hostilidades mientras crece la tensión tras meses de violencia y fallidos intentos de mediación internacional.

La tensión entre Pakistán y Afganistán escaló esta semana tras una cadena de ataques y contraataques a lo largo de su frontera común, lo que alcanza un nuevo nivel de una relación bilateral que atraviesa su momento más crítico en años.

El Ministerio de Defensa de Pakistán advirtió públicamente, a través de la red social X, que la “paciencia” de su país se había agotado y declaró el inicio de acciones de guerra contra Afganistán. Horas después, el gobierno de Islamabad, capítal de Pakistán  confirmó bombardeos sobre Kabul durante la madrugada del viernes. Según Mosharraf Zaidi, portavoz del primer ministro para medios extranjeros, las operaciones pakistaníes también impactaron objetivos militares en las provincias afganas de Paktia y Kandahar.

Desde Kabul, el portavoz del gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, confirmó los ataques y aseguró que no se habían registrado víctimas en la capital. Sin embargo, calificó los bombardeos como agresiones directas y anunció operaciones de respuesta contra posiciones militares pakistaníes en Kandahar y Helmand.

Un día antes, las autoridades afganas informaron que sus fuerzas habían lanzado una ofensiva a gran escala en distintos puntos de la frontera, particularmente en la provincia pakistaní de Khyber Pakhtunkhwa. Mujahid afirmó que decenas de soldados pakistaníes murieron y que al menos 15 puestos militares fueron tomados en un lapso de dos horas. También sostuvo que varios efectivos fueron capturados y trasladados a la provincia afgana de Kunar. Islamabad, por su parte, acusó a Afganistán de abrir fuego sin provocación previa.

La nueva escalada ocurre tras meses de incidentes fronterizos. El fin de semana pasado, ataques pakistaníes en las provincias afganas de Nangarhar y Paktika dejaron al menos 13 civiles muertos, de acuerdo con la misión de la ONU en Afganistán. El gobierno talibán elevó la cifra a 18 fallecidos y rechazó la versión de Islamabad, que aseguró haber abatido a más de 80 militantes.

Desde octubre, los pasos fronterizos terrestres han permanecido mayormente cerrados tras enfrentamientos que dejaron más de 70 muertos en ambos lados. Qatar y Turquía mediaron un alto el fuego inicial, seguido de rondas de negociación que no lograron consolidar un acuerdo permanente. Este mes, Arabia Saudita facilitó la liberación de tres soldados pakistaníes capturados previamente por fuerzas afganas.

El trasfondo del conflicto incluye acusaciones persistentes de Islamabad contra Kabul por supuestamente permitir la operación de grupos armados que realizan atentados en territorio pakistaní. El gobierno talibán niega estas imputaciones. 

La ofensiva aérea pakistaní más reciente se produjo después de varios ataques suicidas en su territorio, incluido un atentado contra una mezquita chií en Islamabad que dejó al menos 40 muertos y fue reivindicado por el grupo autodenominado Estado Islámico. La filial regional conocida como Estado Islámico-Jorasán también se atribuyó un ataque en Kabul el mes pasado.


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Imagen de portada: Aimal Zahir