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La reciente desclasificación de archivos federales en Estados Unidos reaviva el caso Jeffrey Epstein y expone testimonios que describen abusos extremos, rituales violentos y vínculos con figuras del poder político, económico y cultural.

La divulgación de miles de registros judiciales vinculados al caso Jeffrey Epstein volvió a colocar el nombre del finado pederasta en el centro de la conversación pública. El pasado viernes 30 de enero, el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó videos, imágenes y comunicaciones internas que formaron parte de investigaciones federales, lo que amplió el alcance simbólico y político de un expediente que ya representaba uno de los mayores escándalos sexuales del siglo XXI.

Estos nuevos documentos incorporan testimonios y señalamientos que describen escenarios de violencia extrema, así como supuestas interacciones con figuras de alto perfil del ámbito político, empresarial y cultural.

Mutilaciones, canibalismo y pedofilia

Entre los documentos difundidos aparece el testimonio de una presunta víctima que relató hechos ocurridos en espacios privados asociados a Epstein, entre ellos un yate. De acuerdo con su declaración ante el FBI, en el archivo EFTA00147661, los abusos incluyeron violencia física con características rituales y agresiones sexuales de alto impacto psicológico. El relato menciona cortes realizados de manera calculada y prácticas que la denunciante describió como sacrificios simbólicos.

El mismo testimonio alude a actos de extrema crueldad, como el descuartizamiento de bebés, prácticas asociadas al consumo de restos humanos y coprofagia. Estas afirmaciones no cuentan con corroboración judicial, aunque su presencia en expedientes oficiales ilustra el nivel de gravedad que adquirieron algunas líneas de investigación. En ese contexto, el nombre del expresidente George H. W. Bush también figura en una acusación directa de violación, sin que exista hasta ahora una resolución legal que la respalde.

Otros correos integrados al archivo incluyen el relato de un hombre que señaló al entonces príncipe Andrés de Inglaterra y a Ghislaine Maxwell como responsables de torturas sistemáticas y de la muerte de una joven reclutada bajo la promesa de una carrera en el modelaje. 

Fiestas con el narco

Otro bloque de documentos con número EFTA01660651 recoge denuncias sobre presuntas reuniones sexuales organizadas por Epstein en las que habrían participado figuras políticas y miembros del crimen organizado.

Uno de los registros menciona la presencia de Donald Trump en una fiesta junto a integrantes del Cártel de Sinaloa, organización que el propio gobierno estadounidense clasificó como terrorista. El expediente no especifica fecha ni lugar, aunque señala la supuesta existencia de un video.

En el mismo conjunto de archivos aparece la acusación sobre la muerte de una joven durante una reunión privada, a manos de Robin Leac, un presentador británico. La denuncia sostiene que el hecho ocurrió frente a testigos, aunque no derivó en un proceso penal conocido. Estos elementos refuerzan la imagen de un entorno donde el abuso, el espectáculo y la impunidad habrían convivido sin consecuencias inmediatas.

Nombres de alto perfil

Los archivos también exhiben la red social y política que rodeó a Epstein durante décadas. Correos electrónicos, invitaciones y fotografías lo vinculan con empresarios, líderes políticos y figuras del entretenimiento. Entre los nombres que aparecen destacan Elon Musk, Richard Branson y Ehud Barak, ex primer ministro de Israel, mencionados en comunicaciones o encuentros sociales. 

En el ámbito deportivo y cultural figuran Steven Tisch, copropietario de los New York Giants; el cineasta Brett Ratner, quien aparece en imágenes junto a Epstein; y Casey Wasserman, presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Los documentos también incluyen referencias a empresarios mexicanos como Ricardo Salinas Pliego, Carlos Slim, María Asunción Aramburuzabala y Paula Cussi. Su aparición se limita a menciones en listas de contactos o correos, sin que exista imputación formal en su contra.

Lejos de cerrarse, los expedientes de Epstein continúan funcionando como un espejo sobre los límites de la justicia frente a las élites así como la impunidad de la que gozan quienes integran las altas esferas del poder. 


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