Plutón, el dios-planeta perdido y encontrado que dejó de serlo
Magia y Metafísica
Por: Rober Díaz - 02/24/2025
Por: Rober Díaz - 02/24/2025
Antes de ser el nombre de un planeta, Plutón fue en la antigua Grecia un dios hijo de los Titanes. Su dominio era el Tártaro –ese abismo profundo y lugar de sufrimiento donde están encerrados los Titanes–, el inframundo también llamado el Hades. Junto a su trono de ébano estaba su mujer Perséfone, hija de la diosa de la tierra Deméter, quien fue secuestrada por el señor del Hades, convirtiéndola en la triste soberana de un reino de sufrimiento y oscuridad.
El descubrimiento de Plutón, el planeta, fue un evento fortuito que involucra a un joven de 23 años, Clyde Tombauth, que vivió perdido en medio de una granja de Kansas y que se dedicó a hacer dibujos del cielo nocturno, los cuales enviaba a distintas instituciones dedicadas a la observación del espacio. El Observatorio Lowell en Flagstaf, Arizona, le respondió y le dio trabajo.
Perséfone ve llegar a un hombre llamado Orfeo que con su música ha dormido al perro de tres cabezas que cuida la entrada de su reino, Cancerbero, además de que ha detenido las tormentas y los ventarrones que llenan de oscuridad aquel macabro recinto. Orfeo lo hace para sacar de ahí a su amada Eurídice, quien acaba de morir por la picadura de una sierpe.
En ese mismo observatorio hubo un investigador, Percival Lowell, que de hecho lo fundó gracias a que fue el heredero de una rica familia de Chicago. El astrónomo había dedicado su vida y esfuerzo a observar los ríos de los planetas Marte y Venus y, a partir de ese trabajo, quiso ahondar en las extrañas órbitas que seguían Urano y Neptuno, previendo que dicha extrañeza estaba sustentada por la existencia de otro cuerpo, el cual no se había observado, y al cual llamó Planeta X.
Orfeo llora por su ninfa náyade Eurídice, pero no da la vida para reencontrarse con ella en el Hades, sino que toca su lira, la misma lira que le regaló Hermes, hecha con una tortuga y con la cual puede incluso mover a llanto a los árboles, a las piedras y a todo lo que lo rodea, sin excepción por supuesto de los dioses, quienes le permiten que baje a lo más profundo del Tártaro para convecer a Plutón de devolver a su amada del reino de los muertos.
Las observaciones de Percival lo llevaron a elaborar la hipótesis de que algunos canales en Marte eran obra de una civilización que había usado dichos conductos para poder llevar agua de los polos hacía las zonas ecuatoriales del planeta, tentativa de explicación que extendió al planeta Venus y en una de las lunas de Júpiter, Ganímedes. Tiempo después se supo que las observaciones erróneas de Parcivel se debieron a defectos en los lentes de los telescopios de la época.
Plutón: ese inquebrantable dios del que bien se sabía que era el más despiadado, inflexible, de rasgos duros y, sin embargo, el más justo de ellos. Fue uno de los doce dioses principales a los que los romanos permitieron hacerles efigies de oro, plata y marfil. Se le sacrificaban animales oscuros. Fue el mismo guerrero que vio tocar la lira a Orfeo y, habiendo nunca llorado, tuvo que secarse las lágrimas con un manto de hierro. Conmovido, dejó que Orfeo se llevara a Eurídice con una única condición: que no la voltease a ver hasta salir completamente del Hades.
Percival Lowell murió en 1916. El descubrimiento del hasta entonces sólo supuesto "Planeta X" quedó en manos Clayde Tombaugh, quien lo encontró 14 años después. Y no sólo a Plutón. Tombaugh descubrió quince asteroides más en la misma zona, a la que se le conoció posteriormente como el cinturón de Kuiper. Al morir, sus cenizas fueron puestas en la parte inferior de la sonda New Horizons, una nave no tripulada de la NASA que encabezó la primera exploración humana al susodicho planeta, el cual alcanzó el 14 de julio del 2015.
Orfeo logró llegar hasta la salida del Hades. La luz lo envolvía completamente. Confiado, ve a su amada que también recibe la misma luz, pero el pie de ella aún está ensombrecido por la sombra de los infiernos. La pierde para siempre. Plutón en realidad solo le dio una imagen de su amada, pero no se la entregó por completo, porque Orfeo no tuvo el valor de morir por ella.
Plutón dejó de ser oficialmente un planeta el 24 de agosto de 2006. Un grupo de científicos de la Unión Astronómica Internacional determinaron que tenía las características de un planeta enano y, a partir de entonces, se considera "oficialmente" un objeto trasneptuniano.
Vale la pena hacer una acotación. Una coincidencia o no, pero las primeras dos letras de su nombre PL, también son las iniciales de la primera persona que lo buscó sin encontrarlo: Percival Lowell.