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La pandemia ha acentuado la desigualdad en todo el mundo
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Los momentos de crisis en el mundo actual son también los momentos en los que la desigualdad es exhibida y se vuelve más aguda. Aunque durante algunos meses la covid-19 demostró que cualquiera era susceptible de contagiarse y el país más poderoso del mundo sigue siendo el que más casos ha tenido, poco a poco las cifras empiezan a inclinarse hacia los países más pobres. Particularmente esto se debe a que los países más pobres tienen un acceso mucho menor a las vacunas.

Existen esfuerzos internacionales de donación de vacunas, como COVAX, pero hasta el momento su acción ha sido a lo mucho marginal. Este organismo hasta el momento ha donado ochenta y ocho millones de vacunas. Una cifra que palidece en comparación con las más de setecientos cincuenta millones de vacunas que Estados Unidos ha comprado.

Países asiáticos como Nepal, Bangladesh, Birmania, Pakistán y otros están enormemente rezagados, al depender de la India para obtener vacunas, pues la India ha detenido la exportación debido a la reciente ola de contagios. 

En África, salvo el caso de Sudáfrica, la pandemia no ha sido demasiado severa en términos de casos totales y muertes. No obostante, existe preocupación por una incipiente tercera ola. Esto podría ser desastroso, pues hasta hace poco muchos países no habían recibido ni una sola vacuna. Hasta la fecha, menos del 2% de la población africana ha sido vacunada. Algunos de estos países, en Asia, Europa o Centroamérica están siendo víctimas, más que de negligencia en el manejo de la pandemia, de la desigualdad de acceso a las vacunas. Muchos de estos países han tenido que suspender su programa de vacunación por falta de vacunas.

El sitio Bloomberg ha generado un mapa interactivo que muestra con un código de colores los países que han recibido más vacunas. No es sorpresa ver que Europa, Estados Unidos, Israel y China acaparan gran parte de las vacunas del mundo. Casos aislados como Chile y Uruguay, Mongolia o los Emiratos Árabes Unidos tienen también a buena parte de su población ya vacunada. 

Bloomberg observa que las economías más desarrolladas están vacunando a su población veinticinco veces más rápido que las economías más pobres. Pero además, algunos de estos países como Estados Unidos, Alemania e Inglaterra, controlan la distribución de las vacunas y en algunos casos se benefician del excedente de vacunas que detentan. Por ejemplo, con el turismo de vacunación que se está llevando a cabo en Estados Unidos, país al que viajan personas de clase alta de países de menor acceso a recibir vacunas.

Otra manera de observar la desigualdad es dentro de los mismos países. Recientemente un estudio realizado en Cataluña mostró que los barrios pobres tienen menor porcentaje de personas vacunadas, pese a que la política de vacunación no distingue entre niveles socieconómicos. La razón puede tener que ver con el acceso a la tecnología y a información sobre las vacunas. Asimismo, numerosos estudios muestran que en diversos países las personas de bajo nivel económico suelen tener mayor incidencia de contagio y de muerte. A esto hay que sumar el hecho de que son las personas más pobres las que suelen perder su trabajo en estos momentos de crisis, y son las que tienen la necesidad de exponerse más a posibles contagios.

Con todo esto, la pandemia demuestra que la desigualdad sigue siendo uno de los grandes problemas del mundo. En la medida en la que no se comprenda esto y no se haga algo al respecto, más durará la pandemia.


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Imagen de portada: Flickr